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El artista Mitch Boyer realizó estos montajes fotográficos para evidenciar el contraste un poco irónico entre la valentía de ciertos perros y lo reducido de su tamaño

Quienes se hayan cruzado en la vía pública con varios y distintos perros de casa reconocerán una constante: casi sin variación, las razas más aguerridas suelen ser las de menor tamaño. Una situación paradójica, sin duda, pues las dimensiones más bien reducidas del animal –digamos, un chihuahua, un schnauzer miniatura, quizá incluso un pomeranian, sus dimensiones, decíamos, contrastan vivamente y aun risiblemente con la valentía sin límites que demuestran, el coraje, cabría decir quizá que su agresividad, según se demostró en un estudio reciente.

Con humor, el artista Mitch Boyer realizó una serie de montajes fotográficos que retratan la ironía de ser protegido con tanto empeño por un perro de raza tan pequeña. En específico, Boyer posee una dachshund de nombre Vivian que, como sus compañeros en medidas, destaca también por no arredrarse ante nada, sin importar que viva en la gran ciudad de Nueva York o, quizá sería mejor decir, sobre todo por vivir ahí, en donde tantos peligros acechan y ponen en riesgo a su desvalido dueño.

Las imágenes son ingeniosas y sumamente emotivas pues dejan ver que, en cierto modo, los perros saben corresponder con creces al cuidado que se les da, sin importar su tamaño ni su condición.

Veterinario que posaba con sus trofeos de cacería muere tras caer de un precipicio mientras cazaba

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 02/10/2017

A veces el karma se materializa de forma violenta y muy evidente; este podría ser uno de esos casos

El hecho de que un veterinario, una persona que por profesión pensaríamos que ha desarrollado una especial empatía y un profundo cariño por los animales, pose en fotografías presumiendo sus trofeos de caza, por ejemplo un león, es algo simplemente aberrante. Tal vez por eso cuando el italiano Luciano Ponzetto, quien ejercía como veterinario cerca de Turín, publicó en sus redes sociales imágenes que mostraban a sus presas (un león, un leopardo, un borrego cimarrón, etc.), las imágenes produjeron particular aversión y una enérgica condena. 

Múltiples activistas se unieron para denunciar el comportamiento de Ponzetto e incluso se creó una página dedicada a condenar su actuar. Sin embargo, nada de esto fue suficiente para convencerlo de frenar sus prácticas de cacería. Nada hasta que irrumpió el karma, vestido de muerte. 

El diario británico The Sun recién informó que el odiado veterinario murió tras resbalar sobre una roca y caer a un precipicio. Todo esto ocurrió mientras Ponzetto estaba en busca de aves salvajes para cazar. 

Obviamente no queremos siquiera insinuar que alguien que caza debiera morir. Pero sí llamó nuestra atención la correspondencia entre ambas situaciones –la paradoja del veterinario que caza y presume sus presas en Facebook y su eventual muerte, tras negarse a cesar sus actividades de cacería, mientras cazaba.