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Celebrando 50 años de Roberto Baggio: los mejores goles del crack budista italiano (VIDEOS)

Arte

Por: pijamasurf - 02/21/2017

Baggio es lo más cercano a una deidad de la cancha

Puede que históricamente haya habido futbolistas más importante que Roberto Baggio, pero seguramente ninguno ha sido más elegante y más dueño de una propia mística que el nacido en Caldogno un 18 de febrero de 1967. Como dice el conductor del podcast de fútbol de The Guardian, James Richardson (quien conoció Baggio cuando trabajó en Italia), "Baggio tenía un aura". De Baggio se decía que "los ángeles cantaban en sus piernas" y que era el "Raffaello del calcio". Conocido mayormente como "Il Divino Codino", el de la divina cola de caballo, Baggio es amado por tifosi (fans) de todos los colores en Italia, ya que pasó por los clubes más importantes sin identificarse con alguno de manera excluyente, si bien se le recuerda más por su paso en la Fiorentina, el club en el cual se consagró. (En su primer partido de regreso en Florencia, ya jugando con la Juve, Baggio se rehusó a tirar un penal, pidió su cambio en ese momento y se colocó la bufanda de la "Fiore" al salir de la cancha). Como San Francisco de Asís, Baggio es un "santo" que le pertenece a toda Italia. A diferencia de lo que ha ocurrido en otros países, cuando Baggio falló el penal final de la Copa del Mundo del '94, toda Italia lloró con él y su popularidad se incrementó (aunque al principio hubo algunas reacciones agresivas). Y es que Baggio es la efigie de la compasión, y de la clase.

Baggio ha sido deificado en la mente de sus seguidores. Se le han compuesto poemas, canciones, operas e incluso hay un videojuego dedicado exclusivamente a él. 

Este pasado 18 de febrero Roberto Baggio cumplió 50 años, y esta es la excusa perfecta para recordar su magnífica presencia en la cancha y fuera de ella. Ver sus goles es un atisbo de una gracia única, de uno de los jugadores más completos de la historia: uno de los más técnicos, con una increíble capacidad para cobrar tiros libres, para disparar de fuera del área con el balón en movimiento, y también para driblar y dar asistencias. Andrea Pirlo confesó haber aprendido a tirar tiros libres de Baggio. Zidane dijo: "¿Baggio en la banca? Esto es algo que nunca podré entender en mi vida", refiriéndose a que algunos técnicos llegaron a hacer a un lado a Baggio porque no entraba en sus planes ultradefensivos. La fantasía divina de Baggio rompía la jaula del catenaccio.

Aunque Baggio consiguió un Balón de Oro de la FIFA y anotó más de 300 goles en su carrera, siendo el cuatro goleador en todas las competencias entre jugadores italianos, las estadísticas poco le hacen justicia a su calidad. Luchó con la mentalidad cerrada de los técnicos de su país y con una gran cantidad de fuertes lesiones, de las cuales, sin embargo, siempre logró regresar con éxito. Baggio fue votado el cuarto mejor jugador del siglo XX en un sondeo de la FIFA en 1999, lo que demuestra su popularidad entre los fanáticos.

En 1987, cuando sufrió una fuerte lesión jugando para la la Fiorentina, Baggio tuvo un episodio trascendental que lo llevó a acercarse al budismo, religión a la cual se convertiría desde esa fecha. En su biografía Una porta nel cielo (una alusión tal vez al penal que voló en el Rose Bowl en 1994) Baggio señala que este fue el momento capital en su vida y atribuye al budismo la capacidad para lidiar con las diferentes lesiones que asediaron su carrera de una manera positiva y soportar el fracaso con serenidad. Pocos saben que Baggio jugó varios años bajo enorme dolor, sin quejarse nunca.

Baggio recibió en el 2010 el premio Hombre de Paz de los laureados del premio Nobel de la Paz. Practica el budismo nichiren, parte del budismo mahayana, e incluso ha fundado un centro en las afueras de Milán. Vive al margen de las luces de la fama y el espectáculo que es el calcio en Italia. Tuvo un breve paso por la Federación Italiana como presidente del sector técnico, pero se hizo pronto un lado, luego de que la Federación no escuchará sus recomendaciones sobre centrarse en el trabajo con jóvenes. Desde 1987 practica la meditación. Sólo se involucra en el fútbol participando en partidos por una buena causa.

 

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Estas 5 expresiones del lenguaje cotidiano están limitando tu realidad

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Por: pijamasurf - 02/21/2017

La realidad que experimentamos está construida sobre la base de las palabras que usamos

Nuestra realidad está hecha de lenguaje, porque gracias a éste podemos aprehenderla y experimentarla. Entre otras implicaciones, de este hecho es posible extraer un corolario interesante: las cualidades de nuestro lenguaje determinan también las cualidades de nuestra realidad. Un lenguaje rico se traduce en una experiencia mucho más rica de la vida y el mundo y, en cambio, usualmente las versiones estrechas de la realidad están vinculadas de lleno con un lenguaje limitado.

Darnos cuenta de ello es descubrir también que cambiar el lenguaje que utilizamos es cambiarnos a nosotros mismos y modificar la realidad que habitamos.

A continuación compartimos cinco sencillas expresiones que operan dicha transformación pero no en un sentido deseable, pues por el uso que les damos limitan nuestra realidad, empobreciéndola.

 

1. De verdad/Realmente

Borges, entre otros escritores, aconsejó evitar el énfasis. Él pensaba en la literatura, claro, en donde emplear este recurso retórico vuelve sospechoso un estilo, como si el escritor dudara tanto de su propia capacidad expresiva que necesitara exagerar para convencer a su lector. Algo así pasa con el énfasis un tanto hueco que hay en la reafirmación de que tal o cual suceso fue “real”, “de verdad pasó”, etc. Por lo demás, el uso de ambas palabras es tan común que resulta para muchos en una muletilla de su discurso.

¿Qué emplear entonces? Todo depende del contexto, pero en general intenta optar por un adverbio más preciso. En una oración como “Fue una comida realmente deliciosa” quizá podrías decir “inesperadamente deliciosa”.

 

2. Las cosas

El mundo contemporáneo parece estar hecho únicamente de “cosas”. Hechos, personas, emociones, objetos y prácticamente cualquier otro elemento de la realidad puede ser reducido a “cosas así”, “cosas como esa”, “cosas de ese tipo”, etcétera.

¿Qué hacer entonces? Simple: llamar a “las cosas” por su nombre, como reza la conseja popular.

 

3. Creo/Pienso/Siento

¿No merece la riqueza de nuestro pensamiento un espectro mucho más amplio de palabras para referirnos a lo que cruza por nuestra mente?

¿Qué opciones tienes? Me parece…, Tengo la impresión…, Opino…, Mi idea al respecto…, etcétera.

 

4. Ser/Estar

Una de las primeras prácticas que se pueden adoptar para enriquecer el vocabulario consiste en reducir en la medida de lo posible el uso de los verbos "ser" y "estar", sumamente cómodos porque condensan una multitud de significados pero, por ello mismo, reduccionistas para la realidad que experimentamos.

A cambio, intenta recurrir a otros verbos.

 

5. Muy

Estas son dos palabras que por fuerza de repetición también han perdido su sentido. De tanto usarlo, el adverbio "muy" ya no acrecienta el valor de nada, y parece lo mismo decir que algo es interesante a muy interesante.

En este caso, la recomendación podría ser dejar de usar “muy” para elevar la calidad de algo y, mejor, encontrar una palabra que exprese con justicia y precisión lo que queremos decir. ¿Por qué decir que algo es “muy bueno” y no calificarlo de excelso, por ejemplo?

 

¿Qué te parece? ¿No es la realidad suficientemente diversa y múltiple como para limitarla con nuestras palabras?