*

X

Científicos creen que estamos cerca de una inversión de los polos magnéticos (y no estamos preparados)

Ciencia

Por: pijamasurf - 02/02/2017

Aunque no se sabe la fecha, científicos creen que podríamos estar cerca de cambio de los polos

El campo magnétrico de la Tierra sirve como una capa protectora invisible que nos resguarda de radiación solar que podría ser dañina.

Cada tanto --las fechas no son muy precisas-- nuestro campo magnético se invierte, los polos cambian de lugar. Este proceso hace que por un tiempo se debilite el campo magnético, haciéndonos vulnerables a la energía cósmica. Estas inversiones geomagnéticas ocurren varias veces cada varios millones de años. Las cifras son un tanto vagas, pero se sabe que la última inversión completa, la llamada Brunhes-Matuyama, ocurrió hace 780 mil años; una inversión temporal de los polos ocurrió hace 41 mil años y duró unos 1,000 años.  

Estudios muestran que inversiones de los polos están asociadas con extinciones masivas y cambios climáticos. Científicos creen que en los próximos 2 mil años se podría presentar una inversión completa, esto en tanto a que ha pasado mucho tiempo desde la última pero sobre todo ya que el campo magnético de la Tierra ha estado disminuyendo un 5% en los siglos recientes.

Para entender este fenómeno se intenta medir la temperatura del manto terrestre de hierro líquido el cual genera el campo magnético, algo que es sumamente difícil.

Mientras tanto algo es evidente, de producirse esta inversión magnética, nuestro planeta no está preparado, especialmente porque hoy en día buena parte de nuestra subsistencia depende de tecnología que se vería seriamente afectada por la radiación solar si perdiera fuerza nuestro campo magnético

Te podría interesar:

Personas sinestésicas son clave para comprender nuestra relación con el tiempo

Ciencia

Por: PijamaSurf - 02/02/2017

La habilidad de percibir el tiempo espacialmente podría explicar cómo construimos nuestra idea de la temporalidad incluso antes de inventar los números

Calendarios, relojes, agendas, no hay duda de que nos hemos ocupado largamente de construir herramientas que nos permitan cuantificar el tiempo y administrar su paso. Estos recursos le dan espacio y visibilidad a esa materia escurridiza e intangible.

Algunas personas poseen la capacidad de percibir el tiempo no sólo de manera abstracta sino concreta pues lo experimentan en términos espaciales, es decir, cuando piensan en lo que harán en algunos meses o lo que hicieron hace algunos años suelen observar esos días transcurridos o por transcurrir de manera visual.

El doctor Vilayanur Ramachandran de la Universidad de California, junto con varios colegas, ha realizado un experimento para estudiar este particular fenómeno llamado sinestesia de calendario. Con ello trata de establecer si estas personas están teniendo efectivamente experiencias visuales al momento de concebir la temporalidad. Por ejemplo uno de ellos, llamado ML, ve los meses como si ocuparan una “V” frente a él y en cada sección de la letra observa los nombres de cada mes en fuente helvética.

Ramachandran pidió en varias ocasiones a ML que dibujara su calendario utilizando un apuntador láser, y todo coincidía en cada ocasión. También observó que el objeto se contraía o expandía de acuerdo a la distancia de ML respecto a la pantalla sobre la que señalaba.

Hizo varias pruebas entre sinestésicos y no sinestésicos pidiéndoles que nombraran los meses del año al revés, cosa que tomó 4.48 segundos a quienes no tenían esta habilidad en comparación con los 1.88 segundos que le llevó a los sinestésicos, sugiriendo que es precisamente porque estos últimos podían “leer” las respuestas desde su propio calendario.

Luego utilizó el conocido efecto de expansión de imágenes que ocurre al mirar fijamente una espiral durante 20 segundos para luego colocar la vista sobre otra imagen. Este efecto es consecuencia de la forma en que nuestro cerebro procesa el movimiento; esto no funciona si sólo se mira una pantalla en blanco, como fue el caso del experimento. Con ello se comprobó que, al igual que sucede con cualquier otro objeto, los calendarios de los sinestésicos también se expandían por efecto de la espiral. Después intentaron imaginar una manzana y repetir la experiencia, pero aquélla no se expandió. Esto sugiere, de acuerdo con Ramachandran, que estos calendarios no son lo mismo que una imagen mental.

Algunos otros sinestésicos, como EA, experimentan esta visión de forma distinta; en su caso, se trata de un aro que le atraviesa el pecho y que corresponde a diciembre. Al moverse el calendario mantiene su posición y al voltear la cabeza hacia la izquierda los recuerdos ocurridos en meses que corresponden a la derecha suelen ser más difíciles de pensar y viceversa, es decir, se trata de un caso extremo de cognición corporal, la idea de que nuestro cuerpo y su relación con el entorno tienen el poder de afectar la manera en que suceden nuestros pensamientos, habla y emociones. En el caso de EA el cambio se encuentra en su cuello y ojos. Está por estudiarse si todos poseemos, en mayor o menor medida, esta condición.

El hecho de que algunos perciban el tiempo de manera espacial sugiere que todos estamos conectados por alguna especie de mapa del tiempo y el espacio. Es relativamente reciente en la historia de nuestra evolución la adquisición del lenguaje matemático, los números y el tiempo. Quizás los calendarios sean algo que, de cierta forma, preexistía en nuestro cerebro incluso antes de comprender estos conceptos. Según muestran las imágenes de escaneos cerebrales las áreas que controlan la noción de sí, el manejo de números, el mapeo del mundo y los recuerdos están ligadas y suelen activarse en conjunto.