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Científicos descubren una nueva fase de la materia: los cristales de tiempo

Ciencia

Por: pijamasurf - 02/01/2017

Parecen salidos de una novela de ciencia ficción pero estos cristales, que tienen una estructura atómica no sólo en el espacio sino en el tiempo, son reales

Los cristales de tiempo son una extraña forma de materia hasta hace poco altamente especulativa. Estos cristales tendrían una estructura atómica que no sólo se repite en el espacio sino también en el tiempo, en una constante oscilación sin energía. Suenan como uno de esos seres imaginarios puramente abstractos. Sin embargo, recientemente investigadores han logrado medir estos extraños cristales y de manera independiente dos equipos distintos han reportado haber creado cristales de tiempo en el laboratorio. El descubrimiento confirma una nueva fase de la materia.

Desde el año pasado Norman Yao, científico la Universidad de California en Berkeley, había delineado las bases para sostener que estos cristales constituyen una fase estable de la materia --estable mas no en equilibrio.

Esta fase de materia abre un campo nuevo en el cual se estudia materia que no está en equilibrio, a diferencia por ejemplo de los metales, una materia no equilibrada. Cristales como un rubí o un diamante se encuentran inmóviles pues están en un estado base de equilibrio, pero los cristales de tiempo se mantienen oscilando en su estado base. Los físicos ponen el ejemplo de una gelatina que oscila, sólo que el movimiento en este caso ocurre sin energía. Estas observaciones confirman la ruptura de la simetría como algo posible en todos los reinos de la naturaleza.

Aún no se se sabe qué aplicaciones podrán tener estos cristales de tiempo, pero podría ser dentro del campo de la computación cuántica.

El poder de los sentimientos compartidos y cómo se contagian

Ciencia

Por: pijamasurf - 02/01/2017

Las neuronas espejo guardan el secreto de nuestra evolución emocional.

El ser humano es un animal social y su vida cobra significado en sus relaciones; somos con los otros, deseamos comunicarnos y conectar profundamente. Las cosas son más dulces cuando las experimentamos en compañía y cuándo sabemos que podrán ser apreciadas por los demás. Esto es parte incluso de nuestra biología.

Hay una lógica muy natural en que los sentimientos y experiencias compartidas sean mucho más poderosas. El otro, la perspectiva que se conoce como la tercera persona que valida la experiencia en la ciencia, confiere realidad a las cosas —lo que experimento solo, siempre puede ser una alucinación, un sueño. Asimismo, al transmitir un sentimiento a otro, éste se potencia, hace eco, resuena y se convierte en algo más grande. Cobra sentido y se expande y, al hacerlo, nos genera un sentimiento de pertenencia. Hay algo sumamente humano en compartir, en extendernos y derramarnos en el otro: así construimos nuestra conciencia y nuestra felicidad, en un espejo humano.

Biológicamente estamos cableados para hacer eco de las sensaciones, emociones y las actitudes de los demás. Y no sólo los seres humanos. Hace algunos años, científicos descubrieron que un mono activaba la misma zona de su cerebro cuando veía que alguien se comía unos cacahuates que cuando él mismo comía un cacahuate.  Esto sugiere que evolutivamente estamos configurados para imitar y también para empatizar.

Uno de los grandes expertos en las neuronas espejo, el biólogo V.S. Ramachandram, lo explica:

Si me inyecto anestesia en el brazo para que no tenga ninguna sensación y luego te veo a ti siendo tocado, literalmente lo siento en mi brazo. En otras palabras, hemos disuelto la barrera entre tú y otro ser humano. Por eso les llamo neuronas Gandhi o neuronas empatía. Y esto no en un sentido abstracto metafórico: todo lo que te separa de otra persona es tu piel, remueve la piel y experimentarás el tacto de esa persona en tu mente. Has disuelto la barrera entre tú y otras persona.

Un experimento hace unos años mostró que una persona puede sentir alivio de un dolor crónico con sólo mirar la foto de una persona querida. Las imágenes, en tanto a que captan la figura humana con toda su significación, pueden usarse también para activar una especie de efecto placebo mediado por la sugestión de la empatía. Sentimos la compañía del otro como si estuviera ahí, y eso puede ser una buena medicina.

En general, los sentimientos se contagian cuando ponemos atención a los demás, cuando nos abrimos a sentir, sin colocar una barrera de identidad. La pura sensación es siempre una resonancia, un campo abierto de empatía y conexión transpersonal.

Una forma de establecer esta comunicación empática con personas con las que no podemos estar  cerca en estas fechas es utilizando la telecomunicación, hablar con ellas o enviarles mensajes. Para ello UNEFON tiene una promoción  que ofrece la posibilidad ganar hasta el doble de tiempo aire durante todo 1 año. Conoce más en este enlace.