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¿Eres perfeccionista? Esta estrategia te ayudará a evitar la frustración

Buena Vida

Por: PijamaSurf - 02/23/2017

Con un método simple que abona en nuestros hábitos de salud mental podemos alejarnos del dolor y frustración que causa fracasar o ser rechazado

Cualquier persona creativa sabe que la búsqueda de un trabajo significativo también implica estar a bordo de una montaña rusa emocional. En un momento estás en la cima del mundo y luego, un correo electrónico decepcionante o un comentario crítico acerca de tu trabajo te sumen en la desesperación.

Quienes están orgullosos de orientar su trabajo de acuerdo con objetivos pueden envolverse emocionalmente en el éxito de tal forma que los resultados condicionan su felicidad, pues empiezan a identificarse con el logro.

Es fácil mantenerse motivado cuando las cosas van bien en tu carrera. Pero cuando has invertido todo tu ser en la escritura, las artes o en iniciar un negocio propio, no cumplir las expectativas puede ser un gran golpe.

Desafortunadamente, no siempre podemos controlar los resultados de nuestros esfuerzos. Pero sí podemos prepararnos mejor para la posibilidad del fracaso. Podemos construir la resiliencia necesaria para seguir esforzándonos sin importar los contratiempos, críticas ni reveses. La clave es hacer un plan de contingencia emocional:

 

 

Cuando el trabajo se hace personal

La película No lo pienses dos veces (Do not Think Twice, 2016) cuenta la historia de un grupo de amigos cercanos que son miembros de una compañía de comedia de improvisación. Cuando uno de ellos logra el éxito, el resto lucha para hacer frente a sus sentimientos de insuficiencia y fracaso.

El problema que estos amigos están experimentando es que cuando estás demasiado involucrado emocionalmente en cualquier rol, como ser un comediante, los eventos adversos parecen representar una amenaza para el núcleo mismo de tu identidad. El proceso de ser afectado demasiado fácilmente o controlado por eventos negativos se llama sobreidentificación. En este estado una persona puede romantizar el pasado, cuando las cosas eran mejores. De hecho, un miembro de la compañía de comedia, sólo quiere volver a la forma en que eran las cosas antes, cuando eran un equipo muy unido de seis. Otros pueden dejar que un fracaso los defina. Por ejemplo, otro miembro de la compañía se enoja y deprime porque toma el éxito de su amigo como una afrenta personal.

Para cada persona en la película el problema se reduce a la gestión de sus propios recursos internos. Ellos necesitan una estrategia que les permita actuar frente a la adversidad en lugar de ser afectados por ella. Una de estas estrategias se conoce por un nombre alegre: el método WOOP.

El método WOOP fue creado por los profesores de psicología Gabriele Oettingen y el doctor Peter Gollwitzer de la Universidad de Nueva York, y se ha probado científicamente que mejora todo, desde el logro académico hasta la adicción a las drogas. La estrategia utiliza el contraste mental para ayudar a desarrollar un plan concreto para lograr un objetivo, así como la forma de recuperarse si no se consigue. Así es como funciona:

 

Pide un deseo

Elije una meta que sea importante para ti. Debe ser desafiante pero alcanzable:

"Quiero terminar de escribir 3 mil palabras para el final del mes".

 

Imagina un resultado

Imagina el mejor resultado si este deseo se hace realidad:

"Me siento orgulloso de mí mismo porque estoy progresando".

 

Identifica el obstáculo

Identifica el principal obstáculo interior que se interpone en el camino, como una emoción, una creencia irracional o un mal hábito. ¿Qué hay dentro de ti que te impide cumplir tu deseo?:

"Me distraigo en las redes sociales, luego me castigo porque nunca hago lo que quiero".

 

Traza un plan

Ahora, crea tu contingencia. Es decir, si te enfrentas con (obstáculo), entonces vas a (tomar esta acción efectiva en respuesta):

“Si me encuentro evitando escribir, entonces desactivaré el Internet”.

 

Pensar en los obstáculos a futuro puede ser desmoralizante; sin embargo, el método WOOP te ayuda a construir un plan de contingencia emocional. Reestructurando los obstáculos como oportunidades (y no como devastadores eventos inmanejables) se interioriza menos el fracaso y se pueden superar fácilmente las dificultades del pasado al seguir los pasos de acción que se han establecido.

 

 

Haz un balance

Otra forma de planificación de contingencia emocional consiste en diversificar tus metas. De acuerdo con una investigación de calidad de vida, las personas experimentan niveles más altos de bienestar cuando tienen múltiples metas en diferentes dominios de la vida y no sólo en un área.

Esencialmente, esto respalda el viejo adagio "No pongas todos tus huevos en una sola canasta". Fijar todas las metas en actividades profesionales puede resultar contraproducente, dejándote siempre al borde del exceso de inversión emocional.

Es difícil desperdiciar demasiado tiempo en una carta de rechazo si tienes una clase de cocina en la misma noche y además tienes planes de ir a un viaje de campamento con amigos durante el fin de semana.

De esta manera, puede ser útil pensar mejor en nuestras vidas como un "pastel de felicidad", compuesto por diferentes segmentos como la carrera, la familia, la salud, los amigos y la comunidad. Sí, algunas rebanadas pueden ser más grandes que otras. Pero, en última instancia, es importante cada sector de las necesidades, no porque en conjunto te conviertan en una persona exitosa sino porque te vuelven una persona sana y en proceso de crecimiento.

Si comienzas a sentir que el trabajo tiene una importancia demasiado grande sobre tu identidad, haz un balance de cada área de tu vida. Reflexiona sobre tus compromisos y prioridades en categorías como:

 

Dinero y finanzas

Proyectos profesionales

Amigos y lazos sociales

Aprendizaje y crecimiento

Salud y Belleza

Servicio y contribución

Placer y diversión

 

Este enfoque evita la sobreinversión en cualquier área y te permite fijar metas más equilibradas para nutrir todas las áreas de tu vida.

Si para ti es importante hacer actividades que desarrollan tu creatividad, y a pesar de ello tus suministros de arte están acumulando polvo, ¿qué acción podrías tomar la próxima semana para cambiar eso?

De la misma manera, el impulso positivo en un aspecto puede beneficiar a otros. Si estás haciendo un esfuerzo consciente para mejorar continuamente y salir de tu zona de confort, esa confianza puede pasar a otras áreas. En pocas palabras, cuando te sientes bien después de alcanzar un objetivo, es más fácil lograr otros. Cuanto mayor sea tu reserva de motivación, más herramientas tendrás cuando las cosas se pongan difíciles. Así que da el salto y prueba esa clase de guitarra o yoga. Tales actividades pueden darte el impulso de confianza que necesitas para navegar por la montaña rusa emocional de una vida significativa y más plena.

Directamente traídas desde la época del oscurantismo, estas muertes ejemplares, sanguinarias y poco probables te sorprenderán

La muerte siempre está a la vuelta de la esquina. Todos imaginamos tener un final pacífico o, al menos, indoloro. Muchos cruzan el umbral hacia lo desconocido de maneras peculiares, poco ortodoxas y hasta inverosímiles. Estas 10 muertes nos dejan, sin duda alguna, con la conciencia de que la vida es muy frágil:

 

Ricardo y la sartén

 

Ricardo I había arruinado a Inglaterra en 1199 gracias a la Tercera Cruzada y al rescate que se pagó por él después de ser capturado por el emperador alemán. Ricardo descubrió que necesitaba grandes sumas de dinero para financiar sus campañas bélicas en Francia y que no podían reunirse solamente por medio de impuestos. Ricardo murió mientras buscaba dinero en el castillo de Chalus-Chabrol en Francia, que según el rumor contenía una olla de oro. Durante el asedio del castillo, un joven que estaba armado con una sartén agarró una ballesta y disparó contra un grupo de caballeros a caballo. Su perno encontró su blanco en uno de los hombros de un caballero; este caballero era Ricardo Corazón de León, quien murió más tarde cuando su herida se volvió gangrenosa, aunque mientras estaba acostado en su lecho de muerte le entregó a su letal asesino 100 chelines, en un acto de caballería final. A pesar de esto, el muchacho fue desollado vivo más adelante por órdenes de Leonor de Aquitania, la triste madre de Ricardo, antes de la horca.

 

Martín: anguilas risueñas

 

Durante una fiesta en 1410, Martín, conde de Barcelona y rey de Aragón, murió en circunstancias completamente fuera de lo común. La gente que estaba sentada con Martín describió la muerte como causada por una combinación de una indigestión severa que había estado aquejando a Martín en los días anteriores al incidente y una risa histérica, que lo hicieron colapsar en la mesa de la cena. Los esfuerzos para salvar la vida del rey resultaron inútiles. Sus coetáneos no fueron capaces de explicar exactamente qué hizo que Martín se riera tan incontrolablemente, pero se supone que su indigestión fue causada por comer anguilas, un platillo popular en la Edad Media.

 

Arturo: el tío enfurecido

 

Arturo de Bretaña fue líder en una rebelión contra el rey Juan a principios del siglo XII. Arturo, que aún estaba en la adolescencia, era sobrino de Juan y era legítimo heredero del trono inglés; sin embargo, Juan quería desacreditar a Arturo para protegerse a sí mismo. Una vez que fue capturado por las fuerzas de Juan en el castillo de Mirebeau, Arturo fue encarcelado en el castillo de Rouen junto con sus aliados rebeldes. Hay muchas historias contradictorias sobre lo que le sucedió posteriormente a Arturo, pero una en particular parece verídica, de acuerdo con los relatos de los testigos. Ésta indica que Juan ordenó que Arturo fuera castrado y cegado como castigo por su traición, pero el carcelero se negó a cometer el acto. El furioso rey Juan bebió hasta que todo lo que pudo ver fue una furia roja y luego procedió a apuñalar al joven de 16 años en su celda. A continuación ató una gran roca a Arturo y arrojó su cuerpo al río Sena, donde fue descubierto más tarde por los pescadores y enterrado en la abadía de Bec.

 

Jorge: un último gran trago

 

Jorge Plantagenet fue el hermano del rey Eduardo IV y el rey Ricardo III, y desempeñó un papel vital en la Guerra de las Rosas antes de su muerte en 1478. Después de ser condenado por traición por complot contra su hermano, fue ejecutado en la Torre de Londres. En esa época el método habitual de ejecución de los nobles era la decapitación, pero no era así como Jorge Plantagenet debía ser ejecutado. Dada su famosa reputación de alcohólico Jorge fue ahogado en una tina grande de vino de malvasía, su bebida preferida, según su propia petición. Su cadáver fue posteriormente trasladado a la abadía en la misma tina llena de vino, antes de ser enterrado.

 

Adrián: hay una mosca en mi vino

 

Adrián IV (nacido Nicolás Breakspeare en 1100) reinó en la silla papal durante 5 años, hasta su muerte en 1159. Curiosamente, es hasta ahora el único inglés que ocupó la posición. En los últimos meses de su vida, Adrián sufría de una forma de amigdalitis que causa que la pus se acumule en la boca y la garganta. Se cree que esto fue lo que contribuyó a su muerte. Cuando tomó un sorbo de vino y comenzó a ahogarse con una mosca que había estado flotando dentro de su copa, la acumulación de pus junto con la mosca en su garganta hizo una combinación mortal, lo que le causó la muerte en cuestión de minutos.

 

Bela: amenaza sobre la cabeza

 

Bela I de Hungría fue rey por sólo un período de 3 años antes de su extraña muerte en 1063. Mientras se sentaba en su trono el pabellón sobre éste se derrumbó encima de él, causándole muerte instantánea. Los más cercanos al rey creían que el incidente había sido más que un simple accidente y que en realidad fue un inteligente método de asesinato. Bela tuvo numerosos enemigos políticos después de que usurpó el trono del rey Andrés I de Hungría. A pesar de las sospechas no hubo pruebas de que fuera un asesinato, y Bela fue sucedido por Salomón de Hungría. Los hijos de Bela huyeron del país por temor a la persecución del nuevo gobernante.

 

Al-Musta'sim: paseo sobre la alfombra

 

El califa Al-Musta'sim de Bagdad fue capturado durante la invasión mongola del dominio abasí. Gobernó desde 1242 hasta su muerte, 16 años más tarde, a manos de los mongoles. En febrero de 1258 los mongoles, encabezados por Hulagu Kan, destruyeron Bagdad y capturaron a Al-Musta'sim vivo. Sin embargo, los mongoles temían ejecutarlo de la manera habitual, que era la decapitación, debido a la superstición de que derramar sangre real traería desastre sobre ellos. En cambio, enrollaron a Al-Musta'sim en una alfombra y luego fue pisoteado repetidamente por caballos hasta que murió. El proceso de la ejecución tardó 15 minutos antes de que el califa finalmente muriera. Al-Musta'sim también tuvo muchos hijos, la mayoría de los cuales fueron ejecutados de la misma manera.

 

Tomás: no seré arrestado

 

Tomás Becket fue elegido arzobispo de Canterbury bajo el reinado de Enrique II de Inglaterra, desde 1162 hasta su muerte. Después de muchos desacuerdos con el rey Enrique sobre las reformas de la tiranía del rey, Becket se dio cuenta de que su vida estaba en peligro. El clímax sangriento y horrendo de la pelea ocurrió en diciembre de 1170, cuando cuatro caballeros llegaron a la catedral de Canterbury y le ordenaron a Becket que se rindiera. Como no se rendía, uno de los caballeros le estrelló el pomo de su espada en la cabeza, lo que hizo que el pobre hombre se arrodillara. Entonces Becket comenzó a orar hasta que recibió un golpe fatal, pues otro caballero saltó hacia delante y lanzó un golpe que cortó la parte superior de la cabeza del arzobispo justo por encima de los ojos. El golpe fue dado con tanta fuerza que la espada se rompió en pedazos contra el suelo. Un tercer caballero empujó entonces su espada en la cabeza de Becket y sacó el cerebro del hombre muerto antes de frotarlo en el suelo y decir simplemente: "Este tipo no se levantará otra vez”.

 

Sigurd: colmillo travieso

 

Sigurd Eysteinsson el Poderoso murió en la que tal vez sea la más extraña forma de justicia a lo largo de la historia. Siendo un guerrero orgulloso, en el año 892 desafió a uno de sus enemigos, Máel Brigte el Colmillo (apodado así debido a sus dientes), a una batalla en la que cada uno traería sólo 40 hombres. En lugar de ello Sigurd decidió llevar 80 hombres, y debido a esta ventaja numérica sus soldados ganaron el combate fácilmente. En un acto de arrogancia, Sigurd ató la cabeza de Brigte a su caballo. Irónicamente, al cabalgar para alejarse de la batalla, el famoso colmillo de Brigte rasguñó la pierna de Sigurd, causándole una infección gangrenosa que terminó cobrando su vida. La leyenda dice que el fantasma de Máel volvió a encarnar su cabeza cortada para cometer un acto final de venganza contra Sigurd, por su traición en la pelea.

 

Eduardo: pagando una apuesta

 

Eduardo II gobernó durante 20 años como rey de Inglaterra, antes de su muerte en 1327. Su reinado era infame, lleno de desastres y estaba marcado por la desconfianza política y los fracasos militares. Después de su abdicación, los enemigos políticos de Eduardo decidieron que no lo mantendrían vivo. Mientras estaba preso en el castillo de Berkeley, un grupo de asesinos lo detuvo y lo forzó a insertar una ficha de póquer de hierro candente directamente en su recto. Su funeral público se llevó a cabo más tarde ese mismo año, confirmando su muerte a los ciudadanos de Inglaterra. Si alguna vez decides visitar el castillo de Berkeley, se dice que los gritos de agonía de Eduardo a veces pueden ser escuchados ligeramente a través de las paredes.