*

X

Estas dos fotografías prueban que el peso tiene poco que ver en la imagen de una persona

Salud

Por: pijama Surf - 02/24/2017

Estas imágenes desmienten uno de los muchos tabúes en torno a la estética corporal y la figura

Dentro de la persecución compulsiva de estereotipos asociados a la belleza física, por ejemplo la delgadez, millones de personas persiguen metas que en realidad no son más que burdos espejismos. Un interesante ejemplo de lo anterior es el peso. Cuántos kilos cargas en tu existencia es un indicador para muchos determinante sobre qué tan atractivo o atractiva eres o, al menos, qué tan esbelto estás. Sin embargo, este tabú cultural es poco preciso. 

Para comprobar lo anterior la entrenadora y blogger Adrienne Osuna se ha dedicado a publicar selfies comparativas en las que aparece con siluetas radicalmente distintas pero pesando casi lo mismo. Esto obviamente desmiente el hecho de que el peso de una persona determina su figura. De hecho, la tesis de Osuna es que importa mucho más cómo repartas ese peso (entre músculo y grasa) que cuánto peses. A esto Osuna le llama recomposición corporal, que significa que no necesariamente debes perder masa para transformar tu cuerpo sino, bueno, transformarlo. 

Esto es un golpe duro para la psicología de la anorexia o bulimia, una lamentable condición que se ha popularizado masivamente durante las últimas 2 décadas y que apunta a la báscula como juez decisivo para determinar si las mujeres van bien o no en su fijación de mantenerse esbeltas. Otra premisa que se desdobla de esto es la desmitificación de otro tabú: lo importante no es necesariamente comer menos sino comer bien, sano y equilibrado.

En fin, dicen que una imagen vale más que mil palabras, así que sería bueno que estas fotos circulen:

  

capture.jpg
 
Picture:  INSTAGRAM / ADRIENNEOSUNA
 

Este podría ser el único registro en video de Marcel Proust, el mayor novelista francés del siglo XX

Arte

Por: PijamaSurf - 02/24/2017

En el video se ve a Proust bajando las escaleras en la boda de su amigo Armand de Guiche

Considerado como uno de los autores más importantes de la literatura universal del siglo XX, Marcel Proust es actualmente un punto de referencia en el campo de la filosofía, la teoría del arte y la literatura. Con su obra maestra À la recherche du temps perdu (1913-1927) se dio voz mediante recursos poéticos y reflexivos a aquel vacío en el que su generación se agobiaba, el de un sentimiento del fracaso y la néantie de la existencia. 

Sus obras se basaron principalmente en los sentimientos complejos (el del amor y los celos, el de la condición existencial y la subjetividad esencial, la impotencia ante el tiempo y la memoria) y en los vínculos afectivos en distintos ámbitos o esferas sociales, como la familia y los amigos, la ciudad y el pueblo, los salones burgueses y los aristocráticos. 

De alguna manera él se encargó de retratar la decadencia de la nobleza francesa de finales del siglo XIX y principios del XX con una puerta hacia la riqueza imaginativa. Sus obras son, en otras palabras, un espejo de esta sociedad que, a lo largo de su transformación, se veía así misma ahogada en la distimia sin esforzarse por salir de ese malestar. 

Con tanta información sobre el autor, la imaginación curiosea sobre cómo era este personaje con tal sensibilidad sociológica. Si bien existen retratos y pocas fotografías, hasta el momento no se sabe cómo se movía, cuál era su aroma o qué sonidos recuerdan su voz. Pero en la última edición de la revista francesa Revue d’études proustiennes, el profesor Jean-Pierre Sirois-Trahan anunció un cortometraje grabado el 14 de noviembre de 1904 cuyo protagonista es Marcel Proust. En el video se ve a Proust bajando las escaleras,  vestido con humildad y casualidad (en gris y no negro, como la etiqueta demandaba en su época), en la boda de su amigo Armand de Guiche.

Te compartimos a continuación el video en el que se refleja, aunque sea con un chispazo, el misterioso pasado: