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Esto sucede cuando una ilustradora retrata a la mujer actual viviendo con sus demonios (IMÁGENES)

Sociedad

Por: PijamaSurf - 02/20/2017

Hay mujeres que logran combatir esta distorsión, dándose cuenta y dando a notar la comodidad que inunda el tejido adiposo, vello corporal, soltería e inteligencia

Cuando la mujer actual llega a su departamento de soltera y empieza a prepararse la cena, a desmaquillarse y se sienta frente a la computadora o la televisión para descansar un poco de la realidad, se aleja paulatinamente de la imagen esperada de la mujer escultórica en lencería, eternamente maquillada y posando al aire hasta el cansancio. 

 

Estas dos imágenes de alguna manera disocian la percepción general de la mujer y se deja de saber qué es realidad sobre este mítico personaje, es decir que una persona que convive con una mujer tiene la expectativa de que se comporte y piense de una forma más pasiva, provocando que ella se sienta no sólo insegura sino también con miedo si se aleja un poco del estereotipo en el que se le encierra. 

 

Afortunadamente hay mujeres que logran combatir esta distorsión, dándose cuenta y dando a notar la comodidad que inunda el tejido adiposo, vello corporal, soltería e inteligencia. Un ejemplo de esta lucha es el de Polly Nor, una creativa ilustradora que pinta a las mujeres como demonios cuyos objetivos son la comodidad ancha de la mujer en sus pieles de Satán y, claro, la caída del hombre por medio de la tentación. De alguna forma, estos demonios de la mujer la hacen partícipe de un amor propio que ni la sociedad, ni una pareja o amigos, son capaces de dar. 

 

A continuación te compartimos unas imágenes de Where The Wild Things Are, en donde los humanos se convierten en un monstruo dentro de un mundo mágico enfocado en la comodidad y la autocomplacencia:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Estos 4 excesos en la educación están trastornando a los niños

Sociedad

Por: Pijamasurf - 02/20/2017

¿Te preguntas por qué tantos niños tienen problemas de atención y demás?... Aquí la respuesta

Mientras que los métodos y medios de transporte, de comunicación, de procuración de salud y demás han evolucionado radicalmente en los últimos 100 años, no ha pasado lo mismo en materia educativa. En realidad nuestra educación sigue reflejando una mentalidad de la sociedad industrial basada en un modelo capitalista de crecimiento infinito sin considerar aspectos más sutiles e importantes como la felicidad, la sustentabilidad y la vida interior. No es casualidad que en nuestra sociedad eminentemente tecnócrata cada vez tienen menos importancia las humanidades (y, sin embargo, el ser humano no es una máquina; es, pues, un humano).

Resulta relevante tomar en cuenta el análisis que ha hecho el educador estadounidense Kim Payne. Payne ha definido cuatro pilares que están llevando a los niños a un sendero desastroso a partir de una serie de estudios. En una investigación con niños con trastorno por déficit de atención e hiperactividad el solo hecho de simplificar sus tareas, los estímulos a los que están expuestos y los elementos que participan en su entorno (por ejemplo, se estima que los niños occidentales tienen en promedio de cerca de 150 juguetes), produjo un cambio. Después de 4 meses de esto el 68% de los niños había dejado de ser clínicamente disfuncional y el 38% logró un incremento del 37% en su desempeño cognitivo, algo superior a los resultado del Ritalin, el medicamento que es prescrito ampliamente en estos casos. 

Payne considera que lo que estamos haciendo mal puede resumirse en los siguientes cuatro excesos:

1. Demasiadas cosas
2. Demasiadas opciones
3. Demasiada información
4. Demasiada velocidad
 

Nuestros niños están sometidos a demasiados objetos de consumo --desde dulces hasta gadgets, tienen demasiadas opciones, se ven anonadados por demasiada información y poco sentido o filtro, y todo está pasando demasiado rápido. Por ello es necesario una vida más lenta, reflexiva y menos estimulada; tan sólo esto puede traer importantes beneficios para tratar niños supuestamente enfermos de trastornos de atención (en realidad, es la sociedad la que está enferma).

 

Con información de Rincón de la Psciología