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Expareja se reúne para protagonizar este doloroso ensayo fotográfico

Arte

Por: pijamasurf - 02/28/2017

1 año después de haber terminado su relación, esta joven pareja decidió reunirse para reflejar en una serie de retratos el dolor del rompimiento

Los rompimientos amorosos suelen vivirse como experiencias dolorosas e incluso cabría decir que traumáticas. Para cada uno en distinto grado y en función de las circunstancias en que ocurre, sin duda, pero terminar una relación nunca es fácil. Muchas veces ese sufrimiento está relacionado con aquello nuestro que depositamos en el otro, desde elementos evidentes y casi cotidianos como proyectos o días en común hasta realidades más cercanas al inconsciente y de las cuales no siempre estamos al tanto.

Con todo, sucede. Sartre llegó a decir que amar sólo era posible a sabiendas de que el amor puede terminar en cualquier momento. Paradójicamente lo opuesto, amar desde la posesión, amar pensando que es posible tener a alguien para siempre, lleva casi inevitablemente a la muerte del amor.

Decimos esto como una suerte de introducción a un ensayo fotográfico en el que una expareja decidió reunirse para protagonizar una serie de retratos después de 1 año de haber roto su relación.

Las imágenes muestran a Harrison Bach y Jacqueline Martin, ambos de 22 años de edad y, hasta finales de 2015, novios durante 3 años. Y sin duda, al ver las fotografías y saber estos pocos datos, una de las primeras impresiones que salta a la vista es el contraste entre la tristeza de sus rostros y su propia juventud. Para muchos, podría parecer contradictorio que a una edad tan temprana el fin de una relación se viva con tanta tragedia.

En Duelo y melancolía, Sigmund Freud sostuvo que una persona se vuelve melancólica porque desconoce qué de sí misma estaba depositado en el objeto de amor que perdió. “El complejo melancólico”, escribió, “se comporta como una herida abierta, atrae hacia sí desde todas partes energías de investidura […] y vacía al yo hasta el empobrecimiento total”.

¿Será que estos jóvenes son ese tipo de melancólicos? A la distancia parece ser que no se han dado cuenta aún de que quizá el amor entre dos personas puede terminar pero no el amor propio, esa fuerza que mana de nuestro interior y se nutre de lo que hacemos a diario, de nuestras relaciones, nuestras ocupaciones, nuestros placeres; la energía que nos mantiene unidos a la vida y que, llegado el caso, podemos compartir con alguien más.

 

También en Pijama Surf: El amor siempre está ahí, incluso en medio de la depresión (Tchaikovsky sobre la tristeza)

Monje budista da vida a templo con música techno (VIDEO)

Arte

Por: PijamaSurf - 02/28/2017

Gyōsen Asakura, antiguo DJ convertido en monje budista, tuvo la oportunidad de usar la música techno como medio meditativo en un templo japonés

En muchas ocasiones el budismo es considerado como algo serio y aburrido; algo sólo para personas maduras que se han desprendido de las diversiones y bienes materiales. Sin embargo, se trata de una práctica que más allá de trascender las banalidades les devuelve su verdadero valor en relación con la supervivencia humana, es decir que no las desprecia sino que las vive, otorgándoles el riguroso sentido que merecen. 

 

En el caso de la música, esta filosofía la aprehende como parte importante de su práctica meditativa. Si bien el tipo de música se enfoca principalmente en el equilibrio de los chakras, ¿quién podría negar que el techno tendría el poder para facilitar el trance de lo terrenal hacia lo espiritual? 

 

Para Gyōsen Asakura, antiguo DJ convertido en monje budista, existía la posibilidad de usar la música techno como medio meditativo en un templo japonés, de modo que para atraer a seguidores del budismo más jóvenes Asakura convirtió respetuosamente el esplendor del templo Shō-onji, en la ciudad de Fukui, en fulgurosas luces y sonidos electrizantes. 

 

Esta iniciativa tuvo lugar luego de que varios templos budistas del país –alrededor de 434– han tenido que cerrar en los últimos 25 años y otros 12 mil 65 se han visto forzados a desalojar a los monjes de sus residencias. De acuerdo con lo que reporta el periodista Craig Lewis en Buddhistdoor Global, “el budismo se está acercando a un punto crítico en Japón”, reflejando una pérdida de fe a lo largo de toda la población. 

 

Sorprendentemente el encuadre de Asakura se ha convertido en un fenómeno exitoso, pues no sólo atrae a seguidores más jóvenes sino que también rinde homenaje a la sacralización del templo: 

 

Originalmente, las decoraciones de oro en el templo son expresiones del paraíso lumínico. Sin embargo, la luz de un templo tradicional no ha cambiado en los últimos mil años con velas o electricidad. Al principio me sentí dubitativo, y entonces pensé en expresar el paraíso con el último set de luces como el mareo 3D. […] Las personas usan la tecnología más avanzada para decorar los templos con hojas de oro, entonces ¿por qué no hacer uso de la tecnología actual para evocar la “luz del mundo” budista?

 

Hasta el momento, Asakura ha recolectado 3 mil 300 dólares.