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La arquitectura de las enfermedades mentales: si las psicopatologías fueran edificios

Arte

Por: pijamasurf - 02/19/2017

¿Cómo sería la depresión si fuera un edificio, o la ansiedad, la esquizofrenia, la bipolaridad, etcétera?

Federico Babina ha creado una elegante serie de ilustraciones arquipsiquiátricas en las que se visualizan las enfermedades mentales más comunes como edificios. Y es que el espacio arquitectónico y la psique tienen una especial relación: los espacios que habitamos afectan nuestra psique, pero aún más nuestra psique modifica el espacio, haciendo que lo experimentemos como una proyección de nuestros hábitos, complejos, fobias, deseos y demás. La mente es la arquitectura esencial.

En ARCHIATRIC Babina traduce de una manera no necesariamente clínicamente precisa la psicopatología a una alegoría arquitectónica; lo hace satisfaciendo tanto la estética como el diagnóstico psiquiátrico y las cualidades salientes de cada una de estas condiciones. Asimismo, sus ilustraciones reflejan la noción de que ciertas enfermedades mentales están asociadas con una mayor creatividad. Al salirse de la caja de la percepción ordinaria la imaginación puede liberarse y concebir mundos radicalmente distintos, no constreñidos por lo convencional y lo meramente conceptual. Estos edificios, entonces, son también como los que podrían haber diseñado arquitectos que padecen un trastorno mental.

 

 

 

 

 

La contemplación alquímica de los "cuatro pensamientos que llevan a la mente al Dharma", la tecnología budista de motivación para la liberación.

Hasta ahora he vagado por el samsara.

La ignorancia, la confusión y el mismo samsara no han llegado a su fin.

Ahora que comprendo esta intolerable infelicidad una feroz determinación surge en mí.

Entro en el camino de la libertad y la felicidad verdadera y sigo la libertad del linaje de maestros para despertar plenamente es esta vida.

-Jamgon Kongtrul

 

El tantra es una forma de alquimia codificada en ciertos textos y prácticas. Lo que se busca es transformar la visión para ver lo divino en todas partes (y el ser es inseparable de la visión), utilizando la devoción, la contemplación y el yoga (la mente como el cuerpo). En el budismo tibetano se emplea la contemplación de cuatro pensamientos o ideas como práctica preliminar para entrar en el sendero de la transformación tántrica. Esto son los llamados cuatro pensamientos que giran la mente hacia el dharma o también los cuatros pensamientos que liberan a la mente del samsara (o la existencia cíclica ilusoria). Básicamente son:

1. La preciosa vida humana

2. La muerte y la impermanencia

3. El karma

4. Los defectos del samsara

La idea de meditar en estos cuatro pensamientos diariamente es inspirarnos hacia la práctica, mantener encendido el deseo de liberación y compasión (compasión al entender que el samsara es una inmensa arena de sufrimiento, de la cual, sin embargo, podemos liberarnos cultivando esta misma compasión que junto a la sabiduría completan las dos alas del ave del nirvana).

El maestro Traktung Yeshe Dorje sugiere que al contemplar correctamente estos pensamientos ocurre un proceso alquímico "que produce un cambio en la psique". Unos de los principales obstáculos que objetan los practicantes son la pereza y la procrastinación, pero, dice Traktung Yeshe Dorje,  si contemplas lo precioso del nacimiento humano, desaparece la depresión. Esto es porque, según el budismo, el nacimiento como humano es un evento sumamente raro en las infinitas vueltas del samsara y precioso en el sentido de que en él están las condiciones ideales para la liberación y el descubrimiento de nuestra naturaleza verdadera, que es siempre inmaculada, libre de todo oscurecimiento, no otra cosa que la misma budeidad. Por otro lado, al contemplar lo precioso de esta oportunidad, surge necesariamente la noción de que esta misma oportunidad está desapareciendo en este momento, ya que el mundo es impermanente. Por ello, contemplar la muerte acaba con la procrastinación. Contemplar el karma, corta con la demencia de creer que alguien más es responsable de nuestro sufrimiento o que alguien más nos puede salvar. El samsara, aunque sufrimiento en tanto a que prevalece la ignorancia, es también un sistema perfecto en el que ciertos actos producen ciertas consecuencias equivalentes --tan seguro como la rueda le sigue al buey que la empuja-- y así, si actuamos con compasión y sabiduría estaremos ya en camino de liberarnos inevitablemente (y viceversa si seguimos actuando desde el enojo, el miedo, la envidia, etc.).

La idea fundamental de la contemplación de los cuatro pensamientos que hacen girar a la mente (y la hacen entrar en consonancia con la ley que es la expresión de la verdad eterna) es que se conviertan en experiencias y no sólo en proposiciones intelectuales, según Traktung Yeshe Dorje. "Cada cambio en conocimiento requiere un cambio en el ser". Al realmente conocer algo, nos convertimos en eso que conocemos, dejamos de consumir mera información y el conocimiento se vuelve transformación: el mundo se vuelve distinto porque nosotros somos distintos. Así se ensaya el camino del tantra en el cual todo es visto como puro, perfecto, luminoso. "El plomo de las cualidades delusorias es transformado en el oro nonato de la sabiduría-conciencia". Dice Traktung Yeshe Dorje en su libro Original Innocence:

Esta es exactamente la vía del sendero tántrico. La base del camino es tu inocencia original. El trabajo del camino es remover los obstáculos para ver lo que siempre ha sido y es verdad. El resultado del sendero es habitar esta verdad. La base y el resultado son uno y el mismo. Es por esto que el sendero tántrico es llamado "el sendero del resultado". Si el sendero fuera a darte algo que no tenías antes, entonces podría perderse. Si te fuera a llevar de regreso a un jardín del que fuiste expulsado, entonces podrías otras vez ser expulsado.

 Twitter del autor: @alepholo

Conoce más sobre los 4 pensamientos que llevan a la mente al Dharma