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Segunda parte de la entrevista a Carlos Pomeda: darshana, tantra hinduista y budista, efectos de la tecnología en la atención

En los últimos años el tantra ha entrado a la conciencia colectiva, y si bien esto es algo sumamente interesante y con un potencial enorme (el tantra es el sendero de la transformación espiritual más apto para nuestros días, según Carlos Pomeda), existe también un gran riesgo de frivolización, banalización y rebajamiento. En la segunda parte de nuestra entrevista con el maestro tántrico, yogui y sanscritista Carlos Pomeda, hablamos sobre el conocimiento más allá del intelecto, sobre el darshana o la percepción de lo divino, paralelos entre los vehículos tántricos budistas e hinduistas y los efectos de la tecnología en la conciencia. 

Para una introducción lee la primera parte de la entrevista o si prefieres, escucha el audio:

El método de conocimiento de los yoguis

La palabra filosofía se queda corta en este ámbito, porque no se trata de utilizar la razón para expandir nuestro conocimiento, que es el método filosófico. En sánscrito se le llama darshana: se puede traducir como experiencia, literalmente significa ver. Quiere decir que las enseñanzas del yoga no son especulativas, son la transmisión de la experiencia de algún maestro.

Mencionas a Abhinavagupta, él está hablando no desde el punto de vista teórico, sino desde el punto de vista de alguien que ha recorrido la tradición, que ha llegado al reconocimiento de su propia realidad, de la conciencia suprema. Y enseña desde esa perspectiva, entonces eso ya no es especulativo.

La palabra darshana tiene la otra vertiente de que es un instrumento para que tú puedas experimentar lo que esa persona experimentó. Aquí viene la parte práctica. Esto es a lo que me refería antes sobre aceptar que hay otros sistemas de conocimiento y darshana es un sistema de conocimiento pero no se basa en la especulación intelectual, se basa en la experiencia. Lo intelectual luego sirve para adquirir certeza en el conocimiento y luego para poder comunicar esas experiencias de manera lógica, pero no tiene una finalidad en sí misma. Esto puede ser una plataforma ideal para el futuro. Alguien presenta unas ideas, como Abhinavagupta, pero también está presentando un sistema y entonces podemos probarlo.

Doy algunas cosas como verdad porque son parte de la experiencia. En la práctica se comprueba la verdad de lo que se dice. Yo no tengo el estado de iluminación, pero a lo largo de los años que llevo practicando he visto tal transformación en mí que es exactamente la que se describe en las fuentes originales, por lo cual no tengo por qué dudar.

 

Sobre el peligros de los vehículos superiores no-duales

Para llegar a anupaya –el camino que no es camino– o en el budismo al mahamudra… para llegar ahí, hace falta todo un trabajo previo. Cuando uno sólo tiene información de libros, hay un peligro. Para llegar al punto en el que no hay que hacer nada hay que trabajar muchísimo, porque si no están los condicionamientos de tu subconsciente actuando sobre tu vida y te puedes engañar pensando que te estás iluminado o que estás muy cerca de la iluminación, y ni siquiera te das cuenta de la cantidad de equipaje que llevas ahí dentro y de la cantidad de trabajo que tienes que hacer. Por eso la importancia del estudio, conocer bien la tradición; así te puedes dar cuenta dónde encajan las experiencias.

 

Paralelos entre el budismo tántrico y el hinduismo tántrico

Si hablas de tantrismo budista, la compatibilidad existe. No hablan de atman, pero es una adaptación al budismo de todo el espíritu tántrico, de la tecnología tántrica.

Yo me manejo muy cómodamente en el budismo o en otras tradiciones que hablan del ser [atman, self, a veces traducido yo o sí mismo] o del no-ser. Entiendo las descripciones de ser o no-ser simplemente como mapas, como representaciones conceptuales. El problema es cuando lo tomamos como realidad o verdad última. Lo reificamos, entonces tenemos que crear modos de explicación que estén de acuerdo con este concepto y entonces todo tiene que girar en torno a este concepto.

En mi opinión, el budismo tiene mayor dificultad en explicar el mecanismo del karma ya que no hablan del ser, ¿finalmente, si no hay ser ahí, a quién pertenece el karma? Claro, los filósofos budistas son muy astutos y encontraron maneras de explicarlo, pero en mi opinión son más complicadas. Existe el ser y el ser lleva todo este equipaje de karma y esto lo lleva de encarnación en encarnación.

Cuando entras en la práctica no hay problema [entre el budismo y el hinduismo]. En la meditación vas mas allá de la mente y entras en ese espacio que está más allá de las palabras… luego cuando sales de la meditación lo puedes llamar ser o no-ser, como quieras.

Yo entiendo el énfasis del Buda —porque habla de vacío y de no-ser— como una estrategia pedagógica, porque él no quería crear un concepto más, si toda la metodología budista es el desvestirse de todos esos conceptos, para que crear otro concepto más: el ser.

En el Samyutta Nikaya (SN 44) hay un pasaje bellísimo en el que creo que es su discípulo Ananda que le pregunta si existe el ser, entonces el Buda dice una respuesta genial y muy repetitiva como ocurre en la tradición oral. Algo así como: “Si te digo que hay ser tú vas a ir repitiendo ‘el Buda enseña que existe el ser’. Si te digo que no hay ser, tú vas a ir repitiendo ‘el Buda enseña que no hay ser’. Por lo tanto permaneceré en silencio”. Me encanta esa respuesta, deja muy claro que una cosa  es una representación en palabras y otra la experiencia. No veo conflicto entre los dos, el conflicto está en si tomas la doctrina y discutes [sin haber tenido la experiencia], que es lo que han hecho históricamente entre los budistas y los hinduistas.

En una ocasión me encontré con un lama tibetano y él estaba hablando desde la perspectiva del no-ser. Entonces yo le pregunté: ¿si no hay ser qué es lo que sabe en la meditación que tú estás teniendo una experiencia trascendental? Se quedó pensando y me dijo: vijnana, la conciencia. Entonces nos entendemos, sólo es cuestión de terminología. ¿Pero sabes por qué? Porque él habla desde la experiencia. Estas filosofías son formas de expresar la experiencia interna y en los aspectos que esa experiencia va más profundo que la mente, pues está más allá de las palabras.

 

Tecnología y atención

Empecé a notar que al trabajar más con computadoras me costaba más mantener la atención, por ejemplo leer trabajos académicos. Y empecé a escuchar a muchas personas que les pasaba lo mismo. Me asomé a la literatura y hay mucha investigación en los últimos 15 años sobre los efectos de la tecnología en la mente. Un experimento, por ejemplo: les dan a unas personas un capítulo de un libro en papel y luego el mismo capítulo pero en la pantalla de la computadora. Y después les dan un cuestionario para ver qué recuerdan. Y a las personas que ven el mismo contenido en la pantalla les cuesta mucho más recordar.

La hipótesis es que las distracciones de los medios electrónicos interfieren con el proceso de asimilación de información, el proceso de transmisión de memoria de corto plazo a memoria de largo plazo se interrumpe. Esto me ha pasado a mí leyendo libros electrónicos. Cuando estás leyendo en papel tienes el refuerzo de los cinco sentidos, todo lo sensorial. Además tienes más tiempo para esa transmisión de la memoria de corto a largo plazo. Esto es importante porque lo que ha guiado el desarrollo de la tecnología no han sido un grupo de expertos que se sientan a ver cómo podemos utilizar mejor la tecnología. Lo que lo ha guiado han sido los intereses económicos. Recientemente algunos programadores ya han dado pláticas sobre replantearnos cómo estamos creando las aplicaciones que son todas de distracciones, basadas en notificaciones, que van fragmentando la atención. El problema no es solo de cara a la sociedad, hay mucha investigación en esto, esto es un problema para el yoga y la meditación, es fundamental desarrollar el músculo de la atención, para poder sostener la fuerza de la conciencia cuando entras dentro de tu ser, sobre todo al nivel del subconsciente. Necesitas una fuerza interior enorme para mantener la atención y no perderte en la fantasía.

Hasta ahora toda la tecnología nos ha privado de algo pero ha tenido una contrapartida positiva. Sin embargo, los análisis recientes nos dicen que no nos está dando facultades nuevas; por ejemplo, la escritura te libera la memoria para hacer otras cosas, etcétera. Pero los estudios científicos que yo he estado viendo, ya a nivel de resonancias magnéticas, enseñan sólo que nos hacemos ligeramente más capaces de hacer multitasking, lo cual no es necesariamente una virtud. Pero en términos emocionales, de atención, de inteligencia, es dañina. Está habiendo un despertar de la gente cuestionado la tecnología y preguntándose sobre quién está a cargo. La tecnología es maravillosa cuando nos sirve pero no queremos ser esclavos de la tecnología. Más gente cada vez se cuestiona el papel de la tecnología en su vida, si queremos estar encadenados al email… Se supone que la tecnología es para hacernos la vida más fácil, para liberar nuestra creatividad.

Hoy en día muchas personas lo primero que ven al despertar es la pantalla de su teléfono y lo último que ven antes de dormirse es su pantalla. Las áreas que se activan cuando recibes un email son las mismas que en el caso de adicciones, porque hay un estímulo que es parte de lo adictivo de los medios sociales; está activando las áreas del cerebro que tienen que ver con la adicción. Entonces, es un problema que la gente se pueda convertir en adicta la tecnología, a los mensajes, a los medios sociales. Tenemos que tomar control sobre esto.

 

Sitio de Carlos Pomeda

Primera parte de la entrevista

 

Twitter del autor: @alepholo

Las 10 conductas más típicas de la condición humana (que seguramente has hecho alguna vez en tu vida)

Salud

Por: PijamaSurf - 02/27/2017

Mentir, aburrirse, olvidar palabras o acciones; éstas son algunas de las actividades más típicas de la condición humana

La condición humana es asombrosamente versátil: puede enfrentarse a sentimientos y situaciones terriblemente complejos, o enfocar su energía a la mera existencia en la nada. Incluso existen ocasiones en que la condición misma nos arrincona a realizar actividades peculiares –aunque de “peculiares” puedan tener poco.

¿Alguna vez te has sorprendiendo haciendo esta lista de cosas raras? Si es así, quizá eres más normal de lo que sospechas:

– Se prefiere más una mano que la otra. Observa tus manos: una muy similar a la otra. Sin embargo y pese a su parecido, una tiene mejor habilidad motriz que la otra, por lo que se vuelve predominante a la hora de usarla. Una teoría de este fenómeno se encuentra relacionada con los procesos estructurales del cerebro: el hemisferio izquierdo –reconocido por las funciones del raciocinio y el lenguaje– está cercanamente conectado con la parte derecha del cuerpo, haciéndola más fuerte con el uso constante y hábil, y viceversa en el caso de los zurdos.

– Alterar el cuerpo. Se gastan anualmente alrededor de 13.5 miles de millones de dólares en intervenciones --quirúrgicas y no quirúrgicas-- estéticas, tatuajes, perforaciones, cosméticos, etc. Para la psicóloga Diana Zuckerman, presidenta del National Research Center for Women & Families, las alteraciones corporales, especialmente las cirugías plásticas, surgen con la idea de que hay la posibilidad de vernos mejor y que sólo así seremos felices: “Como si así nos sentiremos mejor sobre nosotros mismos. Y esta lógica tiene sentido, porque vivimos en una sociedad a la que sólo le importa el aspecto físico”. No obstante, es importante tomar conciencia de que las alteraciones corporales no necesariamente hacen a las personas más atractivas ni más felices.

– Chismear. Es una actividad del día a día. Los científicos especulan que los chismes son una herramienta de vínculo entre humanos. Al menos esa es la teoría del primatologista Robin Dunbar, de la Universidad de Oxford, quien asocia el chisme con el despulgamiento entre los primates: “Es el pegamento que mantiene fuertes los vínculos sociales”.

– Tener lapsus. Olvidar cierto tipo de información, como no recordar lo que se buscaba al abrir la puerta del refrigerador, es normal. Los neurocientíficos aseguran que existen numerosos factores que pueden causar los olvidos, pero los principales se encuentran en el estrés y las pocas horas de sueño.

– Mentir. Es una realidad que las personas mienten por numerosas razones: por malicia, para evitar hacer daño, por miedo a las consecuencias, etc. La lista puede ser larga, pero se trata de una serie de razones subjetivas. Frente a esto, los científicos se dedicaron a analizar los factores que facilitaban las mentiras. De acuerdo con Robert Feldman, psicólogo de la Universidad de Massachusetts, las mentiras pueden estar influenciadas por la autoestima: cuando una persona miente existe un ligero miedo a decepcionar al otro que pone en riesgo la autoestima y la autoconcepción. En palabras del científico: “No se trata de impresionar a los otros sino de mantener un concepto de nosotros consistente con la manera en que nos gustaría ser vistos”. Pero las mentiras “maliciosas”, como falsificar información, según William Earnest, profesor de comunicación en la Universidad St. Edward’s de Austin, Texas, ocurren cuando los individuos intentan evitar el castigo y la vergüenza.

– Aburrirse. Aunque haya una larga lista de obligaciones por cumplir llega a suceder, más frecuentemente de lo deseado, que nos aburrimos. Según los científicos, el aburrimiento no tiene que ver realmente con mantenerse ocupado sino con la ausencia de una excitación neurológica que se traduce en una sensación subjetiva de insatisfacción, frustración y desinterés.

– Pensar en la muerte. De acuerdo con Pelin Kesebir, psicólogo y asistente del Center for Healthy Minds en la Universidad de Wisconsin-Madison, los pensamientos sobre la muerte son muy comunes y naturales. Aunque la obsesión con este tipo de pensamiento no es normal, funcional ni saludable, los humanos tendemos a pensar de vez en cuando en este evento. Eso sucede porque nuestra mente “nos hace estar dolorosamente conscientes de la inevitable mortalidad, y esta toma de conciencia choca contra nuestro deseo biológico por la vida”.

– Tener conductas autodestructivas. Fumar, beber alcohol o usar drogas son algunos ejemplos de aquellas actividades que sabemos que son tóxicas pero seguimos haciendo. Los investigadores aseguran que, además de existir una predisposición genética, las adicciones implican un rush de adrenalina que busca sólo el placer inmediato e imposibilita pensar en las consecuencias.

– Llorar. Entre los mamíferos, los humanos son los únicos que pueden llorar de emoción. Las lágrimas no tienen sólo la función de comunicar sentimientos de distrés; también sirven para expulsar del cuerpo hormonas tóxicas causadas por altos niveles de cortisol.

– Tener hipo. Este fenómeno se caracteriza por esos involuntarios e incómodos espasmos de la membrana muscular del diafragma, provocando dificultad tanto para respirar como comer. Sucede cuando el músculo se irrita con la presencia de mucha comida en el estómago. Desgraciadamente, los científicos aún no identifican razones relevantes para la aparición del hipo.