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5 consejos terapéuticos esenciales para tener buen sexo

Salud

Por: PijamaSurf - 03/28/2017

Para tener un “buen” sexo no se requieren diversas técnicas acrobáticas, ni contar con un cuerpo presuntuosamente escultural

En la actualidad, el sexo tiende a vivirse entre la desinformación y la mala información. Cada vez más jóvenes se guían por el mal sexo que ven en las pantallas grandes y pequeñas. Aprenden a fingir orgasmos con gritos despavoridos, a necesitar más mediante prácticas violentas y desprotegidas, a buscar un cuerpo similar al de los actores porno –y avergonzarse del propio por no tener el mismo tono vaginal o anal, entre otras características. La realidad es que, entre la juventud, el sexo se vive de una manera arriesgada y sencillamente displacentera. 

No sólo se trata de reducir al máximo la incidencia de infecciones de transmisión sexual –ITS– y embarazos no planeados, sino también de disfrutar realmente del acto mismo. Decían los indígenas náhuatl que el sexo era un regalo de los dioses, pues ya la vida era demasiado como dura para no tener pequeños momentos de júbilo. Por lo tanto, ¿por qué no rendir homenaje a la sabiduría de nuestros antepasados? 

Para tener un “buen” sexo no se requieren diversas técnicas acrobáticas, ni contar con un cuerpo presuntuosamente escultural. La realidad es que para tener sexo satisfactorio lo importante es estar ahí, disfrutando del momento, y estas recomendaciones pueden ayudar a conseguirlo: 

 

Olvida todas las expectativas en torno al sexo

Varias personas experimentan síntomas de pánico buscando hacerlo bien, que su pareja no se sienta decepcionada, no quedar ridiculizados, ser considerados buenos en la cama --como sucede en las películas porno o las eróticas, etc. Desgraciadamente, esta sobreexigencia o expectativa en exceso puede producir consecuencias tanto emocionales y relacionales como físicas. 

Para reducir esta ansiedad frente al desempeño sexual lo ideal es estar enfocado en las sensaciones físicas: ¿cómo se siente mi piel al contacto de él o ella?, ¿qué me está haciendo sentir excitado y, a mi pareja, qué la hace sentir excitada? Empieza prestando atención sólo a una caricia, y eventualmente esos miedos serán olvidados al estar en el aquí y el ahora. 

El orgasmo no es el único final feliz

En la práctica del tantra, el orgasmo es innecesario. El placer máximo se mantiene a lo largo del acto, postergando lo más posible la llegada del orgasmo. Sin embargo, esto no quiere decir que la experiencia de un orgasmo no pueda generar un impacto positivo en el cuerpo tanto físico como psíquico. 

Sin embargo, y desgraciadamente, muchas mujeres jamás han sentido un orgasmo en sus vidas –teniéndolo que fingir frente a sus parejas. Principalmente ello sucede por miedo a lastimar emocionalmente al otro o a ser consideradas “frígidas” y “anormales”. La realidad es que las mujeres se presionan mucho –o sus parejas lo hacen por ellas– si no consiguen un orgasmo rápidamente, lo que provoca que se finja para evitar conflicto en la relación y, por lo tanto, comience un efecto de bola de nieve: si no se le indica a la pareja cuándo, cómo, dónde y por qué, difícilmente aprenderá a producir ese orgasmo tan deseado. 

Lo ideal para este caso es practicar en la soledad. Sí: masturbarse para conocerse y descubrir las caricias que producen una tensión exquisita. 

Usar cierto tipo porno como aliado

Hay de porno a porno. Hay uno en el que la mujer es sólo un objeto gritón para recibir el placer de un otro, en el que las operaciones plásticas y de aclaramiento genital son la normativa de imagen y en el que se normalizan conductas de violencia. Hay otro en el que ambos miembros del acto están disfrutando según sus necesidades y fantasías, en el que los cuerpos son diversos y realistas, en el que el orgasmo es natural. 

Es el segundo tipo de porno el que podría ayudar a regular la expectativa de frecuencia, de intensidad de orgasmos y percepción del cuerpo. Es el que le devuelve la vitalidad al sexo. Un ejemplo de este tipo de porno es el de la productora de Erika Lust

La comunicación es siempre el primer paso

Existe una creencia errónea en torno al sexo: que debe ser en silencio, inmediato y perfecto desde la primera vez. Sin embargo, la primera vez siempre es un desastre: no se sabe qué le gusta a la otra persona ni hay tanta confianza para expresar lo que a uno le excita. La comunicación es la base de todo buen sexo –y toda buena relación de pareja–, y para ello se necesita: primero, conocerse a sí mismo; segundo, confiar en que la otra persona recibirá la información sin juicios ni críticas. 

Aceptar que hay diferentes tipos de vaginas y penes

En el mundo existen alrededor de 7 mil 400 millones de habitantes y cada uno de ellos posee un tipo único de estructura corporal y, por lo tanto, genital. Por ello es importante resaltar la diversidad en tipos, colores, sabores y olores de las vaginas y penes. La idea es reducir la ansiedad generada por no poseer ese tipo de cuerpo que vende un sistema de poder.

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Salud

Por: pijamasurf - 03/28/2017

La inteligencia se demuestra en diversos ámbitos de la vida, no únicamente en lo intelectual

La inteligencia es, sin duda, uno de los conceptos más polémicos de todos los que pueden aplicarse a un ser humano. Por mucho tiempo se le relacionó casi exclusivamente con el ámbito intelectual y, por consecuencia, ser inteligente significaba ser destacado en el ejercicio de las ciencias, en la resolución de problemas abstractos e incluso en la especulación metafísica de ciertas cuestiones.

Con el tiempo, sin embargo, esa definición ha cambiado, y la inteligencia se ha asociado también con la comprensión de las emociones, con el sentido artístico, con la creatividad y, en última instancia, con vivir bien.

Sea como fuere, lo único que parece claro es que la inteligencia no está compuesta de una sola materia sino de varias, y es en este sentido que compartimos ahora una breve lista de cinco rasgos que apuntan hacia conductas muy específicas, todas en relación con esa variedad de perspectivas desde las cuales puede decirse que una persona es inteligente.

 

1. Las personas inteligentes no culpan a otras por sus errores

Asumir una responsabilidad es una de las primeras muestras de inteligencia y madurez emocional en un individuo, especialmente cuando eso implica reconocer un error cometido y sus consecuencias. Y esto no sólo por razones de convivencia social, sino también por un rasgo de comportamiento muy definido: reconocer un error también hace posible aprender de él para no cometerlo de nuevo.

 

2. Las personas inteligentes reconocen su propia ignorancia

En psicología está conceptualizado un fenómeno conocido como “efecto Dunning–Kruger”, el cual, grosso modo, consiste en que un individuo se cree mejor que los demás por una ilusión cognitiva. Los psicólogos que desarrollaron esta idea, David Dunning y Justin Kruger, de la Universidad de Cornell, notaron que ciertas personas poseen un sesgo psicológico que les impide reconocer su propia incompetencia en cierto ámbito, reconocer la habilidad superior de otros en lo mismo y, finalmente, les otorga una confianza excesiva para desenvolverse en la disciplina que ignoran. Puede parecer un tanto paradójico, pero ser inteligente comienza por reconocer la propia ignorancia.

 

3. Las personas inteligentes no reaccionan con enojo o agresión

Las conductas agresivas y su relación con la inteligencia ha sido un tema ampliamente estudiado por las ciencias cognitivas. Por ejemplo, un estudio de investigadores de la Universidad de Michigan encontró un vínculo entre un bajo coeficiente intelectual y la inclinación a reaccionar con ira ante ciertas situaciones, lo cual a su vez parece dar pie a un círculo vicioso, pues en ese mismo estudio se observó que, en niños de 8 años, la agresividad obstaculiza el desarrollo de la inteligencia.

 

4. Las personas inteligentes entienden las emociones de otros

En años recientes el concepto de “inteligencia emocional” ha ganado presencia en la literatura especializada e incluso en artículos de difusión. Ser inteligente es también entender nuestras emociones y las de los demás, y no sólo desde un punto de vista discursivo o conductual sino también anatómico y aun evolutivo, pues la habilidad empática (“ponerse en los zapatos del otro”, como se dice coloquialmente) está relacionada directamente con el desarrollo de las regiones del cerebro encargadas del procesamiento de las emociones, como el córtex cerebral y el sistema límbico.

 

5. Las personas inteligentes no piensan que son mejores que los demás

Los prejuicios son signos inequívocos de falta de inteligencia. En psicología se conoce bien el efecto de compensación mediante el cual un individuo busca sobreponerse a su propia inseguridad creyéndose mejor que otros. Por ejemplo, en una investigación de la Universidad Brock de Ontario se encontró una relación entre personas con un bajo coeficiente intelectual y posturas como la homofobia, el racismo o la aprobación de castigos severos.

 

¿Qué te parece? ¿Crees, como nosotros, que la inteligencia auténtica se distingue por estar orientada a tener una mejor vida, ser más solidario con los demás y cuidarte mejor? No dejes de compartirnos tu opinión en la sección de comentarios de esta nota.