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Se viralizan imágenes de una cobra real de más de 5m bebiendo agua de una botella de plástico

Estas imágenes de una cobra real bebiendo agua de una botella de plástico en la India han aparecido en numerosos medios en todo el mundo. No sólo porque las imágenes son impactantes --ver a uno de estos electrizantes animales siempre lo es-- sino también porque son síntoma de un problema creciente en dicho país, que se relaciona con el cambio climático.

El suceso reportado en video ocurrió de manera intencional, pues fueron rescatistas quienes dieron de beber a la cobra en el poblado de Kaiga en el sur de la India, región asolada por una sequía extrema.

La cobra real es una serpiente que alcanza en casos extremos hasta 6m de longitud; tiene un veneno sumamente tóxico y se alimenta de otras serpientes, de ahí su nombre científico: Ophiophagus hannah. Según los reportes, la cobra del video medía unos 5m. 

Aunque son sumamente poderosos, estos reptiles no causan muchas muertes humanas, sólo cerca de cinco al año, una cifra sumamente inferior a las muertes que provocan las serpientes cascabel en América.

Un antecedente de este suceso ocurrió cuando un hombre dio de beber a una cobra en la India; el video, del 2014, puede verse aquí.

La Fábrica, el maravilloso edificio que volvió a la vida después de 100 años

Ecosistemas

Por: PijamaSurf - 03/30/2017

Una gran obra arquitectónica que pone en entredicho la caducidad de los espacios

En 1973 Ricardo Bofill se encontró con un tesoro oculto: silos, chimeneas, 4km de galerías subterráneas, salas de máquinas, en fin, lo que para muchos era únicamente una vieja fábrica de cemento abandonada fue para él una misión de vida.

 

 

La fábrica está a las afueras de Barcelona y, para cuando Ricardo y su equipo la encontraron, el lugar ya requería de muchas reparaciones. Fue cerrada durante la primera guerra mundial y es del primer período de industrialización de Cataluña, construida en distintas etapas y ampliada según las necesidades de producción.

 

 

Bofill supo reconocer el magnífico y hermoso monumento que aún ahora es. Desde aquel entonces detectó tres corrientes artísticas que convivían en una misma construcción: el surrealismo (espacios paradójicos y absurdos, inútiles pero mágicos), la abstracción y el brutalismo.

 

 

Durante todo este tiempo Bofill trabajó arduamente, hasta convertir la fábrica en la espectacular vivienda que hoy es. Para él: “cualquier espacio puede adaptarse al uso que el arquitecto elija si es lo suficientemente hábil”.

 

 

Durante la primera etapa se hizo una deconstrucción parcial con dinamita y martillos --prácticamente, el lugar es una escultura amplísima.

 

 

Luego el arquitecto decidió comenzar a diseminar vegetación en su fachada: alguna escala y otra cuelga.

 

 

Después se hizo un plan para eliminar las funciones originales de cada espacio y reasignarlas según un programa hecho por el equipo.

 

 

Aún es un trabajo en proceso, y eso es parte de su encanto: siempre queda algo por hacer, siempre será una obra inacabada.

 

 

Bofill le ha dedicado gran parte de su vida, pero está seguro de que su visión cambiará el futuro. Él vive y trabaja aquí, junto con el resto de su estudio.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Estas chimeneas industriales --que algún día estuvieron llenas de humo contaminante-- hoy desbordan verde y son un ejemplo de lo que se puede lograr con visión y arrojo. Cualquier espacio viejo puede verse nuevo y hermoso con suficiente creatividad.