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Se viralizan imágenes de una cobra real de más de 5m bebiendo agua de una botella de plástico

Estas imágenes de una cobra real bebiendo agua de una botella de plástico en la India han aparecido en numerosos medios en todo el mundo. No sólo porque las imágenes son impactantes --ver a uno de estos electrizantes animales siempre lo es-- sino también porque son síntoma de un problema creciente en dicho país, que se relaciona con el cambio climático.

El suceso reportado en video ocurrió de manera intencional, pues fueron rescatistas quienes dieron de beber a la cobra en el poblado de Kaiga en el sur de la India, región asolada por una sequía extrema.

La cobra real es una serpiente que alcanza en casos extremos hasta 6m de longitud; tiene un veneno sumamente tóxico y se alimenta de otras serpientes, de ahí su nombre científico: Ophiophagus hannah. Según los reportes, la cobra del video medía unos 5m. 

Aunque son sumamente poderosos, estos reptiles no causan muchas muertes humanas, sólo cerca de cinco al año, una cifra sumamente inferior a las muertes que provocan las serpientes cascabel en América.

Un antecedente de este suceso ocurrió cuando un hombre dio de beber a una cobra en la India; el video, del 2014, puede verse aquí.

El artista Mitch Boyer realizó estos montajes fotográficos para evidenciar el contraste un poco irónico entre la valentía de ciertos perros y lo reducido de su tamaño

Quienes se hayan cruzado en la vía pública con varios y distintos perros de casa reconocerán una constante: casi sin variación, las razas más aguerridas suelen ser las de menor tamaño. Una situación paradójica, sin duda, pues las dimensiones más bien reducidas del animal –digamos, un chihuahua, un schnauzer miniatura, quizá incluso un pomeranian, sus dimensiones, decíamos, contrastan vivamente y aun risiblemente con la valentía sin límites que demuestran, el coraje, cabría decir quizá que su agresividad, según se demostró en un estudio reciente.

Con humor, el artista Mitch Boyer realizó una serie de montajes fotográficos que retratan la ironía de ser protegido con tanto empeño por un perro de raza tan pequeña. En específico, Boyer posee una dachshund de nombre Vivian que, como sus compañeros en medidas, destaca también por no arredrarse ante nada, sin importar que viva en la gran ciudad de Nueva York o, quizá sería mejor decir, sobre todo por vivir ahí, en donde tantos peligros acechan y ponen en riesgo a su desvalido dueño.

Las imágenes son ingeniosas y sumamente emotivas pues dejan ver que, en cierto modo, los perros saben corresponder con creces al cuidado que se les da, sin importar su tamaño ni su condición.