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Coinciden Martin Scorsese y Ridley Scott: el cine está muerto

Arte

Por: pijamasurf - 03/05/2017

Scorsese y Scott critican el cine actual, en el cual hay pocas buenas historias y la mayoría de las películas se parecen a un parque de atracciones

Martin Scorsese y Ridley Scott son dos de los directores más reconocidos de una generación que todavía hacía películas de alta factura estética con el apoyo de los grandes estudios, algo que ahora está prácticamente en extinción. 

Scorsese dijo en una reciente entrevista: "El cine ya no existe. El cine con el que crecí y el cual sigo haciendo, ya no existe". El director explica más detalladamente esto:

Los cines siempre estarán ahí para una experiencia comunal, no hay duda de ello. Pero, ¿qué tipo de experiencia será? ¿Será siempre ir a ver una película de parque de atracciones? Sueno como un hombre viejo, que lo soy. La pantalla grande para nosotros en los 50 era ver westerns como Lawrence de Arabia y de ahí la experiencia especial de 2001: Odisea en el espacio, en 1968. O la experiencia de ver Vertigo y The Searchers en VistaVision.

Scorsese cree que el cine ha perdido importancia con la proliferación de imágenes en las pantallas de los gadgets y critica la sobredependencia de los actuales directores a la tecnología.

Por su parte, Ridley Scott dijo en otra entrevista: "El cine mayormente es de mala calidad". Scott culpa a las películas de superhéroes y las malas historias. En el 2015, por ejemplo, sólo dos historias originales estuvieron entre las 10 películas más vistas del año (una de ellas fue The Martian, de Scott); todas las demás fueron franquicias ya establecidas.

¿Qué piensan?, ¿se trata solamente de la visión de dos viejos que siempre pensarán que el pasado fue mejor, o realmente estamos en una época de decadencia cultural? Lo que es indudable es que el cine que domina las carteleras en la mayoría de los países es un cine extremadamente comercial, sensacionalista incluso, lleno de persecuciones, animación por computadora, clichés y poca sustancia. Seguramente el buen cine sigue existiendo, pero el espectador debe hacer un esfuerzo grande para encontrarlo, de otra manera simplemente no llega a él.

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Expareja se reúne para protagonizar este doloroso ensayo fotográfico

Arte

Por: pijamasurf - 03/05/2017

1 año después de haber terminado su relación, esta joven pareja decidió reunirse para reflejar en una serie de retratos el dolor del rompimiento

Los rompimientos amorosos suelen vivirse como experiencias dolorosas e incluso cabría decir que traumáticas. Para cada uno en distinto grado y en función de las circunstancias en que ocurre, sin duda, pero terminar una relación nunca es fácil. Muchas veces ese sufrimiento está relacionado con aquello nuestro que depositamos en el otro, desde elementos evidentes y casi cotidianos como proyectos o días en común hasta realidades más cercanas al inconsciente y de las cuales no siempre estamos al tanto.

Con todo, sucede. Sartre llegó a decir que amar sólo era posible a sabiendas de que el amor puede terminar en cualquier momento. Paradójicamente lo opuesto, amar desde la posesión, amar pensando que es posible tener a alguien para siempre, lleva casi inevitablemente a la muerte del amor.

Decimos esto como una suerte de introducción a un ensayo fotográfico en el que una expareja decidió reunirse para protagonizar una serie de retratos después de 1 año de haber roto su relación.

Las imágenes muestran a Harrison Bach y Jacqueline Martin, ambos de 22 años de edad y, hasta finales de 2015, novios durante 3 años. Y sin duda, al ver las fotografías y saber estos pocos datos, una de las primeras impresiones que salta a la vista es el contraste entre la tristeza de sus rostros y su propia juventud. Para muchos, podría parecer contradictorio que a una edad tan temprana el fin de una relación se viva con tanta tragedia.

En Duelo y melancolía, Sigmund Freud sostuvo que una persona se vuelve melancólica porque desconoce qué de sí misma estaba depositado en el objeto de amor que perdió. “El complejo melancólico”, escribió, “se comporta como una herida abierta, atrae hacia sí desde todas partes energías de investidura […] y vacía al yo hasta el empobrecimiento total”.

¿Será que estos jóvenes son ese tipo de melancólicos? A la distancia parece ser que no se han dado cuenta aún de que quizá el amor entre dos personas puede terminar pero no el amor propio, esa fuerza que mana de nuestro interior y se nutre de lo que hacemos a diario, de nuestras relaciones, nuestras ocupaciones, nuestros placeres; la energía que nos mantiene unidos a la vida y que, llegado el caso, podemos compartir con alguien más.

 

También en Pijama Surf: El amor siempre está ahí, incluso en medio de la depresión (Tchaikovsky sobre la tristeza)