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Los sueños lúcidos pueden usarse para disolver el ego y la separación y familiarizarse con la idea de que la vigilia es también un sueño

Hace unos meses publicamos una nota sobre un experimento muy específico que los soñadores lúcidos pueden hacer, el cual fue sugerido por el maestro budista Alan Wallace, para probar que existe cierta conciencia incluso en el sueño profundo e investigar la naturaleza de la mente. Ahora compartimos aquí una práctica, que se deriva de un sueño lúcido del mismo Wallace, con la cual podemos aprender a disolver la percepción egocéntrica del mundo y empezar a experimentar la realidad como una manifestación del poder creativo de la mente que trasciende toda fijación o límite (una conciencia que fluye sin un yo).

Durante una participación en un panel sobre sueños lúcidos (que incluía al doctor Stephen LaBerge, una eminencia en el tema), Alan Wallace contó un sueño, uno de sus primeros sueños lúcidos. Dice que estaba en un comedor de los 50 cuando cobró lucidez, y con el sentimiento de euforia que caracteriza el entrar en el estado de lucidez, saber que estamos soñando, se acercó a cada uno de los comensales y les anunció que era un sueño, que estaban en su sueño. Pero estas personas, que existían en el espacio de su mente, "en mi propio holodeck" (la referencia es a Star Trek), no se interesaban por saber esto, seguían involucrados con sus hamburguesas y bebidas. "Eso me sorprendió mucho, pensé 'este es mi sueño. ¿No sabes que este es mi sueño?'... Estos individuos que conformaban la 'sociedad de mi mente', aunque yo estaba lúcido, actuaban de maneras impredecibles".

Wallace señala que "en un sueño no lúcido, las personas parecen radicalmente otras", nos atraen, nos atemorizan, etc., pese a que todos surgen de nuestra mente. Pero incluso en un sueño lúcido este efecto de otredad y separación se puede mantener:

Cuando te despiertas en un sueño de todas maneras te puedes identificar más contigo mismo, con tu persona onírica y te preguntas por qué los demás no responden a ti, como en mi sueño... pero cuando maduras en la práctica del yoga de los sueños aprendes a cortar los tentáculos de la identificación y te das cuenta de que esta persona aquí y estas otras, todas surgen de la misma base, y todas son igualmente yo.

Así uno puede desplazar el centro de atención en un sueño lúcido de la primera persona hacia otras, notando que todas surgen de la misma base, que tienen la misma sustancia. Lo interesante de esto es que puede aplicarse a la vigilia, que desde la perspectiva de la mente iluminada, según el budismo, también es como un sueño, en tanto que todo surge del sustrato de la mente.  

Dice Wallace que si uno relaja el hábito de identificarse, de aferrarse a la propia persona, y en general suelta toda reificación, así entonces, tomando la perspectiva de la mente búdica, todas las apariencias de la vigilia también son una expresión de la propia mente, de la conciencia primordial: "Aquí convergen todas las tradiciones místicas del mundo. Al soltar esta identificación, uno ve que todos son tú".

Para poder aplicar esto evidentemente es necesario ser capaces de tener sueños lúcidos frecuentemente. Una vez que se tiene la lucidez en el sueño entonces se debe recordar el plan de investigar la realidad de los diferentes participantes en el sueño y buscar desplazar la perspectiva, para ver desde aquello con lo que nos encontramos --algo así como ponernos en sus zapatos; al hacerlo seguramente descubriremos, como dice Wallace, que todos son yo, pero que ese "yo" no está en ninguna parte, está vacío.

Aquí un poco de bibliografía para para empezar a practicar:

Dalái Lama, F. V. (2009). Dormir, soñar y morir: una exploración de la conciencia

Holecek, A, S. L. (2016). Dream Yoga: Illuminating Your Life through Lucid Dreaming and the Tibetan Yogas of Sleep.

Katz, M. (2011). Tibetan Dream Yoga: The Royal Road to enlightenment.

Leberge, S. (2009). Lucid Dreaming: A Concise Guide to Awakening in Your Dreams and in Your Life.

Norbu, C. N. (2002). Dream Yoga and the Practice of Natural Light.

Wallace, A. (2012). Dreaming Yourself Awake: Lucid Dreaming and Tibetan Dream Yoga for Insight and Transformation

Wangyal, T. (1998). The Tibetan Yogas of Dream and Sleep.

 

Twitter del autor: @alepholo

Segunda parte de la entrevista a Carlos Pomeda: darshana, tantra hinduista y budista, efectos de la tecnología en la atención

En los últimos años el tantra ha entrado a la conciencia colectiva, y si bien esto es algo sumamente interesante y con un potencial enorme (el tantra es el sendero de la transformación espiritual más apto para nuestros días, según Carlos Pomeda), existe también un gran riesgo de frivolización, banalización y rebajamiento. En la segunda parte de nuestra entrevista con el maestro tántrico, yogui y sanscritista Carlos Pomeda, hablamos sobre el conocimiento más allá del intelecto, sobre el darshana o la percepción de lo divino, paralelos entre los vehículos tántricos budistas e hinduistas y los efectos de la tecnología en la conciencia. 

Para una introducción lee la primera parte de la entrevista o si prefieres, escucha el audio:

El método de conocimiento de los yoguis

La palabra filosofía se queda corta en este ámbito, porque no se trata de utilizar la razón para expandir nuestro conocimiento, que es el método filosófico. En sánscrito se le llama darshana: se puede traducir como experiencia, literalmente significa ver. Quiere decir que las enseñanzas del yoga no son especulativas, son la transmisión de la experiencia de algún maestro.

Mencionas a Abhinavagupta, él está hablando no desde el punto de vista teórico, sino desde el punto de vista de alguien que ha recorrido la tradición, que ha llegado al reconocimiento de su propia realidad, de la conciencia suprema. Y enseña desde esa perspectiva, entonces eso ya no es especulativo.

La palabra darshana tiene la otra vertiente de que es un instrumento para que tú puedas experimentar lo que esa persona experimentó. Aquí viene la parte práctica. Esto es a lo que me refería antes sobre aceptar que hay otros sistemas de conocimiento y darshana es un sistema de conocimiento pero no se basa en la especulación intelectual, se basa en la experiencia. Lo intelectual luego sirve para adquirir certeza en el conocimiento y luego para poder comunicar esas experiencias de manera lógica, pero no tiene una finalidad en sí misma. Esto puede ser una plataforma ideal para el futuro. Alguien presenta unas ideas, como Abhinavagupta, pero también está presentando un sistema y entonces podemos probarlo.

Doy algunas cosas como verdad porque son parte de la experiencia. En la práctica se comprueba la verdad de lo que se dice. Yo no tengo el estado de iluminación, pero a lo largo de los años que llevo practicando he visto tal transformación en mí que es exactamente la que se describe en las fuentes originales, por lo cual no tengo por qué dudar.

 

Sobre el peligros de los vehículos superiores no-duales

Para llegar a anupaya –el camino que no es camino– o en el budismo al mahamudra… para llegar ahí, hace falta todo un trabajo previo. Cuando uno sólo tiene información de libros, hay un peligro. Para llegar al punto en el que no hay que hacer nada hay que trabajar muchísimo, porque si no están los condicionamientos de tu subconsciente actuando sobre tu vida y te puedes engañar pensando que te estás iluminado o que estás muy cerca de la iluminación, y ni siquiera te das cuenta de la cantidad de equipaje que llevas ahí dentro y de la cantidad de trabajo que tienes que hacer. Por eso la importancia del estudio, conocer bien la tradición; así te puedes dar cuenta dónde encajan las experiencias.

 

Paralelos entre el budismo tántrico y el hinduismo tántrico

Si hablas de tantrismo budista, la compatibilidad existe. No hablan de atman, pero es una adaptación al budismo de todo el espíritu tántrico, de la tecnología tántrica.

Yo me manejo muy cómodamente en el budismo o en otras tradiciones que hablan del ser [atman, self, a veces traducido yo o sí mismo] o del no-ser. Entiendo las descripciones de ser o no-ser simplemente como mapas, como representaciones conceptuales. El problema es cuando lo tomamos como realidad o verdad última. Lo reificamos, entonces tenemos que crear modos de explicación que estén de acuerdo con este concepto y entonces todo tiene que girar en torno a este concepto.

En mi opinión, el budismo tiene mayor dificultad en explicar el mecanismo del karma ya que no hablan del ser, ¿finalmente, si no hay ser ahí, a quién pertenece el karma? Claro, los filósofos budistas son muy astutos y encontraron maneras de explicarlo, pero en mi opinión son más complicadas. Existe el ser y el ser lleva todo este equipaje de karma y esto lo lleva de encarnación en encarnación.

Cuando entras en la práctica no hay problema [entre el budismo y el hinduismo]. En la meditación vas mas allá de la mente y entras en ese espacio que está más allá de las palabras… luego cuando sales de la meditación lo puedes llamar ser o no-ser, como quieras.

Yo entiendo el énfasis del Buda —porque habla de vacío y de no-ser— como una estrategia pedagógica, porque él no quería crear un concepto más, si toda la metodología budista es el desvestirse de todos esos conceptos, para que crear otro concepto más: el ser.

En el Samyutta Nikaya (SN 44) hay un pasaje bellísimo en el que creo que es su discípulo Ananda que le pregunta si existe el ser, entonces el Buda dice una respuesta genial y muy repetitiva como ocurre en la tradición oral. Algo así como: “Si te digo que hay ser tú vas a ir repitiendo ‘el Buda enseña que existe el ser’. Si te digo que no hay ser, tú vas a ir repitiendo ‘el Buda enseña que no hay ser’. Por lo tanto permaneceré en silencio”. Me encanta esa respuesta, deja muy claro que una cosa  es una representación en palabras y otra la experiencia. No veo conflicto entre los dos, el conflicto está en si tomas la doctrina y discutes [sin haber tenido la experiencia], que es lo que han hecho históricamente entre los budistas y los hinduistas.

En una ocasión me encontré con un lama tibetano y él estaba hablando desde la perspectiva del no-ser. Entonces yo le pregunté: ¿si no hay ser qué es lo que sabe en la meditación que tú estás teniendo una experiencia trascendental? Se quedó pensando y me dijo: vijnana, la conciencia. Entonces nos entendemos, sólo es cuestión de terminología. ¿Pero sabes por qué? Porque él habla desde la experiencia. Estas filosofías son formas de expresar la experiencia interna y en los aspectos que esa experiencia va más profundo que la mente, pues está más allá de las palabras.

 

Tecnología y atención

Empecé a notar que al trabajar más con computadoras me costaba más mantener la atención, por ejemplo leer trabajos académicos. Y empecé a escuchar a muchas personas que les pasaba lo mismo. Me asomé a la literatura y hay mucha investigación en los últimos 15 años sobre los efectos de la tecnología en la mente. Un experimento, por ejemplo: les dan a unas personas un capítulo de un libro en papel y luego el mismo capítulo pero en la pantalla de la computadora. Y después les dan un cuestionario para ver qué recuerdan. Y a las personas que ven el mismo contenido en la pantalla les cuesta mucho más recordar.

La hipótesis es que las distracciones de los medios electrónicos interfieren con el proceso de asimilación de información, el proceso de transmisión de memoria de corto plazo a memoria de largo plazo se interrumpe. Esto me ha pasado a mí leyendo libros electrónicos. Cuando estás leyendo en papel tienes el refuerzo de los cinco sentidos, todo lo sensorial. Además tienes más tiempo para esa transmisión de la memoria de corto a largo plazo. Esto es importante porque lo que ha guiado el desarrollo de la tecnología no han sido un grupo de expertos que se sientan a ver cómo podemos utilizar mejor la tecnología. Lo que lo ha guiado han sido los intereses económicos. Recientemente algunos programadores ya han dado pláticas sobre replantearnos cómo estamos creando las aplicaciones que son todas de distracciones, basadas en notificaciones, que van fragmentando la atención. El problema no es solo de cara a la sociedad, hay mucha investigación en esto, esto es un problema para el yoga y la meditación, es fundamental desarrollar el músculo de la atención, para poder sostener la fuerza de la conciencia cuando entras dentro de tu ser, sobre todo al nivel del subconsciente. Necesitas una fuerza interior enorme para mantener la atención y no perderte en la fantasía.

Hasta ahora toda la tecnología nos ha privado de algo pero ha tenido una contrapartida positiva. Sin embargo, los análisis recientes nos dicen que no nos está dando facultades nuevas; por ejemplo, la escritura te libera la memoria para hacer otras cosas, etcétera. Pero los estudios científicos que yo he estado viendo, ya a nivel de resonancias magnéticas, enseñan sólo que nos hacemos ligeramente más capaces de hacer multitasking, lo cual no es necesariamente una virtud. Pero en términos emocionales, de atención, de inteligencia, es dañina. Está habiendo un despertar de la gente cuestionado la tecnología y preguntándose sobre quién está a cargo. La tecnología es maravillosa cuando nos sirve pero no queremos ser esclavos de la tecnología. Más gente cada vez se cuestiona el papel de la tecnología en su vida, si queremos estar encadenados al email… Se supone que la tecnología es para hacernos la vida más fácil, para liberar nuestra creatividad.

Hoy en día muchas personas lo primero que ven al despertar es la pantalla de su teléfono y lo último que ven antes de dormirse es su pantalla. Las áreas que se activan cuando recibes un email son las mismas que en el caso de adicciones, porque hay un estímulo que es parte de lo adictivo de los medios sociales; está activando las áreas del cerebro que tienen que ver con la adicción. Entonces, es un problema que la gente se pueda convertir en adicta la tecnología, a los mensajes, a los medios sociales. Tenemos que tomar control sobre esto.

 

Sitio de Carlos Pomeda

Primera parte de la entrevista

 

Twitter del autor: @alepholo