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El revolucionario nuevo paradigma en Alemania: fortalecer la salud, más que combatir enfermedades

Salud

Por: pijamasurf - 03/06/2017

Salud que se beneficia de la armonía y el ritmo de la naturaleza y que modifica radicalmente la visión médica

Noticias alentadoras vienen de Alemania, que paradójicamente es el país de varias de las grandes farmacéuticas. Mientras que en el mundo occidental impera el paradigma de tratar agresivamente las enfermedades una vez que se presentan, cortando los síntomas, en Alemania hay indicios de que se está buscando un paradigma médico basado en la prevención o fortalecimiento de la salud, algo más cercano a lo que, por ejemplo, plantea la medicina tradicional china. Esto es llamado salutogénesis, la búsqueda de la generación de un estado de salud, antes que el combate de enfermedades ya manifiestas.

En una reciente entrevista en el diario español La Vanguardia el médico alemán Matthias Girke señaló, cuando se le preguntó por el nuevo enfoque: "Sí, ese es el nuevo paradigma, centrarse en lo que fortalece la salud en lugar de en la enfermedad. Una visión integral del ser humano". Girke, quien practica medicina antroposófica integrativa, cuenta ya con 10 hospitales, los cuales se enfocan en este nuevo paradigma que utiliza terapias alternativas y se centra en el fortalecimiento de la salud. Girke explica que en las evaluaciones del sistema de salud sus hospitales suelen estar consistentemente entre los mejor valorados. El sistema tiene su origen en el trabajo de Rudolf Steiner, un hombre renacentista si los hay, también creador del sistema de educación Waldorf y de la agricultura biodinámica. De la misma forma que es urgente renovar la educación, es urgente renovar y rediseñar el sistema de salud. El simple cambio de perspectiva puede producir beneficios enormes.

Girke explica que es importante entender que la enfermedad también tiene una función y no debe lucharse sin cuartel contra ella. Por ejemplo:

cortamos la fiebre cuando en realidad tiene una importancia enorme en el proceso de curación... Aumenta la respuesta inmune. Sabemos que la neumonía tiene un mejor pronóstico si la fiebre es alta, y que personas que han tenido muchas enfermedades de carácter inflamatorio tienen menos posibilidades de desarrollar cáncer. La inflamación es un proceso opuesto al cáncer. No necesitamos una medicina que suprima la fiebre sino que respete al organismo.

Se trata de aprovechar y cultivar la capacidad de autocuración de los pacientes, para lo cual también se usan terapias complementarias como "la arteterapia, la musicoterapia y la euritmia, que es la terapia del movimiento", todas éstas fincadas en el trabajo de Steiner. El razonamiento es el siguiente: "El estrés y la tensión debilitan el sistema inmunológico. A un paciente estresado la musicoterapia le ayuda a soltar la tensión. La euritmia creativa es como una meditación en movimiento, y sus efectos fisiológicos están hoy muy documentados".

Esto no es nada nuevo; lo que llama la atención es que dicho esfuerzo lleva 20 años y ha sido impulsado por el gobierno. Girke sugiere que existe un nuevo paradigma en ciernes, basado en la salutogénesis. A sabiendas de que los medicamentos farmacéuticos tienen numerosos efectos secundarios y no tratan a los pacientes de manera integral, sobra decir que deberíamos copiar en esto a los alemanes. Esto sí es algo de lo que podemos llamar "primer mundo".

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19 estrategias de lenguaje corporal para ejercitar tu persuasión y convencer a otros de tus ideas

Salud

Por: pijamasurf - 03/06/2017

El cuerpo es el mejor recurso para que tus ideas se abran paso en el mundo real

La historia de la humanidad es, hasta cierto punto, la historia de la persuasión. Todos tenemos ideas, pero no todas logran abrirse paso en el mundo. ¿Por qué motivos? Entre otros tanto o más importantes, porque no todas las personas creen con el mismo fervor en lo que piensan y no todas se empeñan en que otros compartan su entusiasmo. Cuántos proyectos no se han quedado dentro de la mente de alguien, o entre los últimos vapores de una taza de café, disipados en las volutas de un cigarro…

Nadie, hasta ahora, ha descifrado el secreto del convencimiento, seguramente porque no existe o, mejor dicho, porque no descansa en una fórmula única que podría aplicarse en cualesquiera circunstancias. Convencer a otros de algo parece más bien una suma o una coincidencia de elementos entre los que el lenguaje corporal es uno de los más importantes.

En efecto: ¿cómo transmitir la pasión por una idea si no a través de nuestro propio cuerpo? ¿Cómo no usar todos sus recursos a favor de dicho propósito? Quien acompaña su discurso de una sonrisa, de una postura firme, de matices y modulaciones en su voz, de la relajación y la tranquilidad, usualmente transmite una impresión de confianza, seguridad y credibilidad. Esto no lo es todo, claro, pero sin duda es más probable que creamos en la idea de alguien que parece saber de lo que habla que en la de otra persona que sólo titubea y se muestra confundida.

A continuación compartimos una lista --que se extendió conforme la realizábamos-- de estrategias que fortalecen dicha persuasión. La mayoría están relacionadas directamente con el cuerpo y su lenguaje, pero otras podrían parecer un tanto tangenciales o fuera del tema. Con todo, las incluimos porque es claro que no existe la división entre mente y cuerpo: todo lo que pasa por nuestra cabeza encuentra, inevitablemente, expresión en algún punto de nuestro cuerpo.

 

Lo elemental del cuerpo

1. Haz contacto visual, siempre

Este es un consejo básico. El contacto visual, incluso por razones evolutivas, se recibe como símbolo de fortaleza y seguridad por parte de la persona que lo sostiene. ¿Cómo vas a convencer a otros sin seguridad en ti mismo?

 

2. Que tu postura sea firme

Saca el pecho, endereza tu columna, abre un poco tu compás. En pocas palabras, mantente en pie y firme. Todo esto con naturalidad, sin que parezcas un militar acartonado y solemne. No fijo ni tieso, sino fuerte y seguro. Aunque camines o te sientes, tu postura firme puede conservarse, porque no es sino expresión de tu propia seguridad interior. El ejercicio, por cierto, ayuda: realiza ejercicios para los músculos de tu espalda, los de tus hombros y los de tu abdomen.

 

3. Sonríe

Las emociones también son importantes, y una enseñanza tan vieja como Esopo asegura que se atraen más moscas con miel que con vinagre.

 

4. Gesticula

¡Contagia tu entusiasmo! Gestos faciales, ademanes y todo lo que puedas hacer con tu cuerpo es otro recurso para generar empatía con quien te escucha y, de esa manera, hacer que crea en tu idea y la acepte.

 

La voz y las palabras

5. En general, aumenta la velocidad con la que hablas

Hablar con fluidez hace que los otros te perciban como experto y confiable. La famosa “facilidad de palabra”, sin embargo, no se obtiene gratuitamente, ni es innata, sino que, como otras cualidades, se cultiva y se ejercita. Lee, escucha programas de radio o podcasts en los que predominen el debate y la conversación; también puedes imaginar que te encuentras en un escenario en el que tienes prohibido quedarte callado. Sigue el hilo de tus pensamientos, seguramente tienes mucho que decir.

 

6. Y sé consciente de ciertas inflexiones

Intenta no tener un tono de voz plano. Cuando sea necesario, eleva el volumen; si haces una pregunta, remárcala, y lo mismo si recurres a una expresión admirativa. Si quieres cautivar la atención de quien te escucha, haz que tu voz se convierta en el camino inesperado por donde va a pasear.

 

7. Recurre al silencio con inteligencia

Como en la música, el silencio es en el discurso un elemento que puedes utilizar a favor de tu expresividad. Después de lanzar una pregunta, un silencio breve da a la otra persona la sensación de sentirse apelada y por lo tanto incluida, aunque seas tú quien va a dar la respuesta. El silencio también da la impresión de sabiduría, de reflexión e incluso de complejidad de mente.

 

8. Utiliza las palabras en función del efecto que buscas

Las palabras tienen un peso específico, como sucede con la materia física, en buena medida porque las comprendemos únicamente en su relación con las demás. Hay palabras que nos hacen sentir bien, otras nos recuerdan situaciones dolorosas, otras más pueden asustarnos o incluso enfurecernos. ¿Qué efectos quieres provocar en tu audiencia y qué palabras vas a elegir para conseguirlo?

 

El comportamiento

9. Utiliza algunos objetos

Ciertos objetos pueden inducir inconscientemente una impresión en tu auditorio. Una pluma, por ejemplo, usada a manera de batuta, puede generar la idea de que como los directores de orquesta, estás en control de la situación. Fumar un cigarro mientras hablas puede imponer cierta aura de experiencia sobre lo que dices. Juguetear con unos lentes puede darte la seriedad que a históricamente se le atribuye a estos accesorios, por asociación con las personas dedicadas al estudio.

 

10. Asiente más

Esta sencillísima conducta contribuye a crear una atmósfera de confianza con tu audiencia. Pero úsala con moderación y sutileza, pues el exceso puede hacer creer a la otra persona que sólo la estás adulando.

 

11. Intenta deshacerte de tus tics nerviosos

La inseguridad emocional llega a expresarse de formas muy concretas: hay quien se frota las orejas, otros se tocan la cara, algunos comienzan a mover sus piernas con desesperación, y más. Toma conciencia de qué haces tú cuando te pones nervioso/a y, cuando se presente ese tic, evítalo.

 

12. Relájate, pero no tanto

En cierto punto del proceso de convencimiento puede ayudar que te muestres relajado. Estira un poco las piernas, respira hondo, sonríe con tranquilidad. Sin embargo, tampoco te excedas, pues podría parecer que ha dejado de importarte lo que dices o la persona que te escucha.

 

13. Acércate, pero sólo lo suficiente

El acercamiento físico también es simbólico. Cuando nos acercamos a alguien para decirle algo se crea la sensación de que le estamos revelando algo que nadie más sabe, que confiamos en esa persona, pero al mismo tiempo puede llegar a percibirse como una amenaza, como el deseo de imponer un dominio.

 

14. Haz contacto físico

También usado con cautela, el contacto físico puede consolidar la impresión de confianza y cercanía. Algunos gestos, además, como los abrazos o tomar de la mano a una persona, generan la idea de protección, cuidado o preocupación por el otro. Cabe acotar que recurrir a estos, sin embargo, depende mucho del tipo de relación que tienes con la persona con quien estás.

 

15. Muévete

Este puede ser un buen recurso para fortalecer la impresión de que sabes de lo que hablas. La inquietud del cuerpo puede hacer creer en la inquietud de tu mente. Si vas de un lado a otro es porque lo vivo de tu idea no te deja quedarte en un solo lugar.

 

El estado anímico

16. Evita los aires de superioridad o el suelo de la autocompasión

Existen por lo menos dos modos de comportarse que son una garantía casi infalible de jamás poder persuadir a otra persona nada. Uno, la rigidez excesiva, esa soberbia desde la cual algunos miran a los demás, instalados en lo alto de su columna de marfil. El otro, el pantano de la nula autoestima, en el cual ni siquiera quien habla cree realmente en lo que dice.

 

17. Relájate

Parece que este punto se repite, pero en realidad no es así. En este caso se trata de una relajación mucho más profunda y general. Mostrarse relajado genera la impresión de seguridad en uno mismo y confianza.

 

18. No exageres

Borges, Wilde y otros escritores sabían que, en literatura, el énfasis tiene el efecto paradójico de debilitar una expresión creativa. Habla fuerte y seguro de ti mismo, pero tampoco tanto como para que parezcas un líder fascista arengando a las masas; muévete y gesticula, pero sin llegar a los extremos de los mimos y los payasos; mira a la gente a los ojos, pero sin que los tuyos lloren y te duelen porque al fijarlos tanto te olvidaste de parpadear. Sé persuasivo, pero sin que parezca que esa es tu única meta en la vida o lo único que te define como persona.

 

19. Sé sincero

Finalmente, sé sincero. Nada convence más que hablar con el corazón, por así decirlo. Y, en el mismo sentido, nada ahuyenta más que notar la mentira en las palabras de quien nos habla. Respeta a tu interlocutor hablándole con verdad: verás que sabrá agradecerlo.

 

¿Qué te parece? ¿Agregarías alguna estrategia? No dejes de darnos tu opinión en la sección de comentarios de esta nota.

 

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