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La realidad no es la representación que nos hacemos de ella, y este mapa del arquitecto japonés Hajime Narukawa es el mejor ejemplo de ello

La cartografía, con ser una ciencia, es también una ilusión. Posee procedimientos rigurosos y aspira a la fidelidad de llevar a un mapa la realidad geográfica de nuestro planeta, pero en la medida en que se traduce en una representación que a su vez provoca un efecto en las personas, los mapas que se generan pueden mirarse asimismo como un recurso por el cual generaciones enteras son formadas bajo ciertas ideas. Ciertos cartógrafos medievales, por ejemplo, situaban a Jerusalén en el centro del mundo. A medidos del siglo XX, el artista uruguayo Joaquín Torres García dibujó un mapa de América del Sur pero invertida, esto es, con el Ecuador en la base y la Patagonia en la parte superior, un gesto artístico pero también político con el que quiso manifestar que no todo el arte valioso y digno de reconocimiento se generaba en los países del norte.

Estos ejemplos, entre otros motivos, sirven para preguntarnos por el significado de los mapas, para no verlos con inocencia sino, por el contrario, con cierto escepticismo, como representaciones de una realidad que desde otras perspectivas puede ser distinta.

Prueba de ello es el trabajo del arquitecto japonés Hajime Narukawa, quien desde hace 10 años ha buscado la representación más exacta posible, en un plano bidimensional, de la forma esferoide oblata de nuestro planeta.

Los mapas del mundo que usualmente vemos usan la proyección de Mercator, llamada así en honor al cartógrafo flamenco Gerardus Mercator, quien la desarrolló en 1569. Por casi 500 años nuestra idea de los continentes, mares y casquetes polares ha dependido de una proyección que convierte la forma de la Tierra en un cilindro que hace posible su representación en dos dimensiones. Aunque útil, este método es impreciso, pues en última instancia no refleja las dimensiones reales de la geografía terrestre. Por poner dos ejemplos sencillos: África y la India son mucho mayores de lo que estamos habituados a imaginar, y la verdad es que ni Estados Unidos ni Europa son tan grandes como parecen.

Narukawa ha seguido en parte los pasos de Buckminster Fuller, arquitecto e inventor que, preocupado también por estas cuestiones, desarrolló el mapa Dymaxion, una proyección en la que la Tierra se convierte en un icosaedro para que las caras de éste puedan desplegarse en un plano.

En la proyección de Narukawa, denominada Authagraph, ese poliedro que corresponde a la esfera terrestre está compuesto de 96 caras triangulares de idéntica superficie que, al desdoblarse, se transforman en el tan asequible mapa rectangular al que estamos acostumbrados.

Sólo que en este caso no es el mapa de siempre, sino uno en el que las dimensiones de todo cuanto existe sobre la superficie del planeta se acercan con la mayor precisión posible a la realidad.

El mapa no es el territorio, decía un motto célebre hace algunos pocos años. La realidad, después de todo, no es solamente la representación que nos hacemos de ella, pero no menos cierto es que estas representaciones, si nos descuidamos, son capaces de determinarla.

La asombrosa respuesta de Starbucks a las medidas antiinmigrantes de Donald Trump

Sociedad

Por: pijamasurf - 03/09/2017

Por medio de una carta, el CEO de Starbucks toma una postura decisiva frente a la política divisionista de Trump

Este fin de semana, Estados Unidos vivió días de conmoción y protestas, provocados en buena medida por un polémico decreto emitido por Donald Trump, el flamante presidente de dicho país, quien decidió vetar la entrada al país de ciudadanos procedentes de siete países de población predominantemente musulmana: Irán, Irak, Siria, Yemen, Sudán, Libia y Somalia.

La medida causó indignación, entre otras razones, porque muchas de las personas procedentes de estos países buscan refugio ante la situación de guerra o precariedad que se vive en su lugar de origen.

En este contexto, la empresa Starbucks respondió haciendo frente a la política antiinmigrantes de Trump, esto con acciones muy específicas respecto de su operación tanto en Estados Unidos como en otro país afectado por las decisiones del mandatario: México.

A través de una carta dirigida a todo el personal involucrado en la operación de Starbucks el director general de la compañía, Howard Schultz, anunció un programa para contratar a personas que “huyen de la guerra, la violencia, la persecución y la discriminación”. El objetivo de la empresa es dar trabajo a 10 mil refugiados, de aquí a 5 años, en los 75 países en los que tiene presencia.

Asimismo, en el caso específico de México, en cuya frontera con Estados Unidos Trump autorizó ya la construcción de un muro que separe ambos países, Schultz confirmó que la empresa continuará con el intercambio que se realiza con comunidades productoras de café de Chiapas y Oaxaca, con las cuales se ha establecido un trato provechoso para ambas partes que, además de la comercialización del producto, incluye programas para el desarrollo y bienestar de las familias y de cuidado al medio ambiente. Schultz asegura en dicha carta que es momento de “construir puentes, no muros, con México”, en donde Starbucks cuenta con casi 600 cafeterías, las cuales dan empleo directo a más de 7 mil personas.

El texto completo puede consultarse en este enlace (en inglés), pero tan sólo con estas medidas demuestra una toma de postura interesante con respecto a las decisiones del mandatario estadounidense, un voto de confianza por la unidad y la cooperación en un momento aparentemente turbio de este viaje colectivo.