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Fan de ‘Breaking Bad’ convierte la serie en una película de 2 horas

Arte

Por: pijamasurf - 03/13/2017

Un notable trabajo de edición sobre los 62 capítulos de 'Breaking Bad' para convertirlos en una película de 2 horas

Las series son, por mucho, uno de los formatos de contenido más consumidos de los últimos años, sobre todo después de que adquirieron una narrativa mucho más ambiciosa. Series como The Twilight Zone, Seinfeld o The X-Files fueron exitosas en su tiempo, pero no al grado de otras más contemporáneas como Game of Thrones o Stranger Things, diferencia que se puede explicar por la complejidad narrativa que estas últimas adquirieron, la voluntad manifiesta de contar una historia sí en cada episodio (como sucedía en las anteriores) pero también a lo largo de toda la serie, en un despliegue que, hasta cierto punto, desconocían sus antecesoras.

Con todo, y aun a sabiendas de que el formato serie es uno con características propias (como este que hemos señalado), hay quienes todavía llegan a preguntarse qué pasaría si su serie predilecta fuera una película.

Una respuesta a ese hipotético ya existe, al menos para el caso de Breaking Bad, sin duda una de las series más vistas y aclamadas de los últimos años.

Este video con una duración de 2 horas es el resultado de un acucioso trabajo de edición por parte de un fanático no menos entusiasta de la serie, quien arregló de tal modo el material de los capítulos para resumir o, mejor dicho, convertirlos en una película.

Es muy probable que este esfuerzo sea censurado pronto, debido a las leyes de derechos de autor vigentes, así que recomendamos a los curiosos e interesados en la serie o el trabajo de edición mirar pronto la “película” de Breaking Bad.

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Expareja se reúne para protagonizar este doloroso ensayo fotográfico

Arte

Por: pijamasurf - 03/13/2017

1 año después de haber terminado su relación, esta joven pareja decidió reunirse para reflejar en una serie de retratos el dolor del rompimiento

Los rompimientos amorosos suelen vivirse como experiencias dolorosas e incluso cabría decir que traumáticas. Para cada uno en distinto grado y en función de las circunstancias en que ocurre, sin duda, pero terminar una relación nunca es fácil. Muchas veces ese sufrimiento está relacionado con aquello nuestro que depositamos en el otro, desde elementos evidentes y casi cotidianos como proyectos o días en común hasta realidades más cercanas al inconsciente y de las cuales no siempre estamos al tanto.

Con todo, sucede. Sartre llegó a decir que amar sólo era posible a sabiendas de que el amor puede terminar en cualquier momento. Paradójicamente lo opuesto, amar desde la posesión, amar pensando que es posible tener a alguien para siempre, lleva casi inevitablemente a la muerte del amor.

Decimos esto como una suerte de introducción a un ensayo fotográfico en el que una expareja decidió reunirse para protagonizar una serie de retratos después de 1 año de haber roto su relación.

Las imágenes muestran a Harrison Bach y Jacqueline Martin, ambos de 22 años de edad y, hasta finales de 2015, novios durante 3 años. Y sin duda, al ver las fotografías y saber estos pocos datos, una de las primeras impresiones que salta a la vista es el contraste entre la tristeza de sus rostros y su propia juventud. Para muchos, podría parecer contradictorio que a una edad tan temprana el fin de una relación se viva con tanta tragedia.

En Duelo y melancolía, Sigmund Freud sostuvo que una persona se vuelve melancólica porque desconoce qué de sí misma estaba depositado en el objeto de amor que perdió. “El complejo melancólico”, escribió, “se comporta como una herida abierta, atrae hacia sí desde todas partes energías de investidura […] y vacía al yo hasta el empobrecimiento total”.

¿Será que estos jóvenes son ese tipo de melancólicos? A la distancia parece ser que no se han dado cuenta aún de que quizá el amor entre dos personas puede terminar pero no el amor propio, esa fuerza que mana de nuestro interior y se nutre de lo que hacemos a diario, de nuestras relaciones, nuestras ocupaciones, nuestros placeres; la energía que nos mantiene unidos a la vida y que, llegado el caso, podemos compartir con alguien más.

 

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