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La Fábrica, el maravilloso edificio que volvió a la vida después de 100 años

Ecosistemas

Por: PijamaSurf - 03/23/2017

Una gran obra arquitectónica que pone en entredicho la caducidad de los espacios

En 1973 Ricardo Bofill se encontró con un tesoro oculto: silos, chimeneas, 4km de galerías subterráneas, salas de máquinas, en fin, lo que para muchos era únicamente una vieja fábrica de cemento abandonada fue para él una misión de vida.

 

 

La fábrica está a las afueras de Barcelona y, para cuando Ricardo y su equipo la encontraron, el lugar ya requería de muchas reparaciones. Fue cerrada durante la primera guerra mundial y es del primer período de industrialización de Cataluña, construida en distintas etapas y ampliada según las necesidades de producción.

 

 

Bofill supo reconocer el magnífico y hermoso monumento que aún ahora es. Desde aquel entonces detectó tres corrientes artísticas que convivían en una misma construcción: el surrealismo (espacios paradójicos y absurdos, inútiles pero mágicos), la abstracción y el brutalismo.

 

 

Durante todo este tiempo Bofill trabajó arduamente, hasta convertir la fábrica en la espectacular vivienda que hoy es. Para él: “cualquier espacio puede adaptarse al uso que el arquitecto elija si es lo suficientemente hábil”.

 

 

Durante la primera etapa se hizo una deconstrucción parcial con dinamita y martillos --prácticamente, el lugar es una escultura amplísima.

 

 

Luego el arquitecto decidió comenzar a diseminar vegetación en su fachada: alguna escala y otra cuelga.

 

 

Después se hizo un plan para eliminar las funciones originales de cada espacio y reasignarlas según un programa hecho por el equipo.

 

 

Aún es un trabajo en proceso, y eso es parte de su encanto: siempre queda algo por hacer, siempre será una obra inacabada.

 

 

Bofill le ha dedicado gran parte de su vida, pero está seguro de que su visión cambiará el futuro. Él vive y trabaja aquí, junto con el resto de su estudio.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Estas chimeneas industriales --que algún día estuvieron llenas de humo contaminante-- hoy desbordan verde y son un ejemplo de lo que se puede lograr con visión y arrojo. Cualquier espacio viejo puede verse nuevo y hermoso con suficiente creatividad.

Esta increíble casa esconde hermosas imágenes de lo que fuera el proyecto de vida de un personaje fascinante

Un llamado de Dios. Así definió su constructor, Horace Burgess, la razón por la que se aventuró a comenzar este magno proyecto que le tomó, ni más ni menos, 15 años completar.

 

 

La construcción de cuatro pisos es soportada por seis árboles y para su construcción se emplearon más de 250 mil clavos.

 

 

En su interior cuenta con una sala acondicionada para realizar plegarias y ritos; ese mismo lugar está ambientado para servir como una pista de básquetbol.

 

 

Oficialmente se trata de la casa del árbol más grande del mundo y se localiza en Crossville, Tennessee. También se le conoce como "la casa del Ministro".

 

 

El total de su superficie es de 3 mil metros cuadrados. Su costo estimado está alrededor de los 12 mil dólares.

 

 

La casa está llena de inscripciones que hicieron los visitantes para marcar su paso por ahí. En el décimo piso de la construcción se encuentra una preciosa terraza pensada como un penthouse al aire libre. Por si fuera poco, cuenta con un campanario, la parte más alta de toda la construcción.

 

 

Tristemente, en 2012 fue clausurada por el jefe del departamento de bomberos de la localidad por el inminente riesgo de que, de un momento a otro, un incendio consumiera al edificio junto con sus habitantes.

 

 

El lugar está lleno de maravillosos rincones e inesperados espacios, pues aunque "el Ministro" no era exactamente un arquitecto puso toda su devoción y esfuerzo en ello.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Recientemente se firmó una petición para que se rehabilite esta magnifica construcción. ¿Funcionará?