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La mente es el mar, la orilla y la arena: una nueva definición de la mente más allá del cuerpo

AlterCultura

Por: pijamasurf - 03/10/2017

Una nueva definición científica de la mente: un sistema abierto de relaciones que no se limita al cuerpo

Mientras que la mayoría de los científicos siguen intentando encontrar la conciencia dentro de las neuronas, creyendo que la mente es un efecto del cerebro, otros empiezan a romper con el paradigma materialista y concebir visiones de la mente más amplias y refrescantes. Uno de ellos es Dan Siegel, profesor de UCLA. 

Siegel ha definido a la mente como "un proceso autoorganizado, tanto embebido como relacional que regula el flujo de información y energía entre nosotros", pero esto debe explicarse un poco más. Para Siegel, la mente no está confinada a nuestro cuerpo o a nuestras percepciones de las experiencias sino que es esas mismas experiencias; no se puede desenlazar la mente de nuestras interacciones con el mundo. Esto recuerda tanto la física cuántica como la visión del budismo mahayana y vajrayana. Recientemente, el físico José Ignacio Latorre señaló que no existe "una realidad objetiva preexistente y local"; esto, en otras palabras, nos dice que la realidad no existe independientemente de nuestra observación, es decir, de nuestra propia subjetividad. En el budismo vajrayana se dice que la conciencia y los fenómenos (o apariencias) son indivisibles. Siegel utiliza una bella metáfora:

Me di cuenta de que si alguien me pedía definir la costa, e insistía, "¿es el agua o la arena?", yo le diría que la costa es tanto la arena como el agua. No puedes limitar tu entendimiento de la costa a decir que es uno o lo otro. Empecé a pensar que tal vez la mente es como la costa --un proceso interior y un proceso de interrelación. La vida mental para un antropólogo o un sociólogo es profundamente social. 

Su definición se sirve de la definición matemática de un sistema complejo que es abierto, que puede influir en cosas fuera de sí mismo, que es capaz del caos y es no lineal. Los beneficios de una definición más abierta de la mente consisten en que se elimina la sensación de aislamiento y desconexión:

En nuestra sociedad moderna creemos que la mente es la actividad cerebral y esto significa que el yo, que viene de la mente, está separado y realmente no pertenecemos. Pero somos parte de la vida de los otros. La mente no es sólo actividad cerebral. Cuando nos damos cuenta de qué es este proceso relacional, se produce una transformación enorme en este sentido de pertenencia.

Pertenencia que es interdependencia, la existencia como una delicada ecología de mente que se interpenetra.

Descubren un hoyo de conejo que conduce a cueva templaria de 700 años

AlterCultura

Por: pijamasurf - 03/10/2017

En estas cuevas y pasadizos se congregaron los Caballeros Templarios, druidas y paganos en el paso del tiempo

En un paisaje que incita tanto al misterio como el británico no sería extraño imaginar cuevas medievales, sectas, caballeros, al interior de los magníficos verdes de sus colinas. Lo curioso es que lo anterior, parecido a un cliché de la imaginación, resultó una realidad, según documenta el sitio Bored Panda, y precisamente en Gran Bretaña, en Shropshire.

Un agujero cuya apariencia luce exactamente como el “rabbit hole” proyectado por Lewis Carroll, con menos de 1m de diámetro y asomado en una especie de minicolina rodeada de maleza, musgo y árboles, conduce a pasadizos que se desdoblan en cuevas de roca y que hace unos 700 años pertenecieron a los Caballeros Templarios (la orden militar católica que aumentó su poder e influencia gracias a las famosas Cruzadas, en las que eran recuperadas reliquias y vestigios cristianos de Tierra Santa).

Según los rastros, estas cuevas fueron también empleadas por los druidas (miembros de la clase sacerdotal de Gran Bretaña), paganos y algunas otras sectas.

Los pasadizos llevan a un altar donde se reunían los Caballeros Templarios en una suerte de viaje al inframundo cercano. Hastiados de la concurrencia a la zona, los pobladores de Shropshire decidieron cerrar esta cueva definitivamente. Por fortuna, su existencia fue documentada por el fotógrafo Michael Scott antes de que eso sucediera.