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Lo que revela de ti la sensación que te produce escuchar música

Ciencia

Por: pijamasurf - 03/02/2017

¿Eres de los que siente escalofríos cuando escuchas ciertas canciones? Esto revela el tipo de personalidad que tienes

Las experiencias estéticas, especialmente la música, se sienten literalmente en la piel, en el cuerpo. Para algunas personas escuchar música produce una especie de corriente eléctrica, que los franceses llaman frisson. Esto se ha rubricado también como un "orgasmo de piel". Ciertos investigadores sostienen que no todo el mundo experimenta este estremecimiento sensorial; algunos no logran compenetrarse lo suficiente con la música o con el arte, y esto tiene que ver con el tipo de personalidad.

El investigador Mitchell Colver y su equipo sometieron a un grupo de voluntarios a música especialmente fértil (según estudios previos) para esta sensación que en español conocemos como "poner la piel de gallina".

El equipo ha identificado que especialmente los pasajes musicales con melodías inesperadas, cambios en el volumen y la entrada de un solista (en la cual va creciendo una nota especialmente bella), llevan a los oyentes a una especie de clímax emocional que produce una sensación aguda que corre por la piel. Quizás se podría comparar con la sensación de encontrarse repentinamente con una persona de la cual estamos enamorados.

Los investigadores creen que esta reacción podría ser un remanente de nuestros antepasados más peludos, que mantenían su temperatura a través de una capa endotérmica de calor debajo de los vellos de la piel. Experimentar un escalofrío después de un rápido cambio de temperatura eleva temporalmente la temperatura.

Los resultados mostraron que las personas que tenían una inmersión cognitiva en una pieza musical tenían más experiencias de frisson. Para probar su hipótesis se midió la "respuesta galvánica de la piel" al tiempo que se escuchaban diversas piezas musicales.

Los resultados luego fueron comparados con tests de personalidad y se encontró una relación con una característica conocida en la literatura como "apertura a la experiencia". Los individuos que poseen esta característica suelen tener imaginaciones muy activas, apreciar la belleza y la naturaleza, buscar experiencias nuevas, y usualmente reflexionan sobre sus sentimientos. Se mezclan aspectos emotivos con intelectuales. 

Contrario a lo que podría parecer, ser capaces de ser conmovidos eléctricamente por la música no es un resultado sólo de una sensibilidad emocional sino que depende de ciertos elementos cognitivos intelectuales. Las personas que se involucran con la música evocando imágenes y prediciendo sus sonidos suelen ser más capaces de experimentar el frisson. Los científicos sugieren que las herramientas intelectuales de percepción se traducen en una mayor sensación física.

El neurocientífico Sam Harris explica en qué consiste el estado mental que llamamos felicidad

Ciencia

Por: pijamasurf - 03/02/2017

Ya sea que estemos teniendo sexo, jugando un deporte o meditando, esta cualidad de la atención define el gozo de dichas experiencias

Sam Harris es uno de los neurocientíficos más conocidos, debido a sus libros y su presencia en la Red. Harris es  ateo (pero moderado, no tan fanático como Richard Dawkins), ha experimentado con psicodélicos y práctica la meditación (mindfulness). En una aportación para el sitio Big Think Harris responde a la pregunta sobre qué es lo que lo hace feliz, y en su respuesta nos da un modelo funcional de la felicidad que es muy cercano al budismo.

Harris dice que "la ausencia de neurosis, la ausencia de miedo, la ausencia de ansiedad" es lo que lo hace feliz, y esto lo podemos extrapolar a todas las personas. El neurocientífico agrega: "cuando reconoces lo que es la conciencia, cuando esos estados se han desvanecido [la mente] me parece intrínsecamente feliz. Esta intrínsecamente bien, intrínsecamente pacífica e incluso a veces alegre". Esto recuerda la noción budista de que la mente es la causa que precede a todas las cosas y que la naturaleza esencial de la mente, más allá de todo obnubilamiento, es la budeidad, la cual puede definirse como el estado constante que ha trascendido el sufrimiento.

La felicidad de Harris, seguramente influida por el mindfulness, está basada "en sólo darse cuenta del propio ser en el momento presente", sin que esto signifique "estar continuamente en conversación con el propio ser sobre el momento presente y pensando, pensando, pensando incesantemente". Cuando esto se deja, cuando las ruminaciones cesan, "ya sea porque estás meditando, o estás gozando haciendo un deporte, o teniendo sexo", entonces la felicidad surge naturalmente. "En realidad todas las experiencias pico tienen esta característica de que tu atención esta focalizada de una manera no compleja en tu experiencia en el presente. Este estado de la mente yo lo llamaría la felicidad". Lo contrario de la felicidad sería "la autoabsorción neurótica... la ansiedad del futuro o el reproche de lo que no hiciste". En suma, todo lo que nos impide reconocer la realidad del presente. Lo importante de esto es que la felicidad que propone Harris, que tiene claros ecos con el budismo, en gran medida no es contingente a factores externos que impliquen obtener algo del mundo sino que sólo depende de nuestra propia interioridad, de conseguir calmar, concentrar y controlar nuestra mente, de ser capaces de atender a lo que sucede sin proyectar miedos o esperanzas. La felicidad proviene de la mente y se vierte hacia el mundo, del cual recibe una siempre renovada frescura, todo está siempre cambiando, no hay nada a qué agarrarse y eso para la mente es la libertad.