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Estudio demuestra de forma sencilla que la concepción que tenemos del tiempo puede mejorar nuestra actitud y bienestar

Contrario a lo que se podría intuir, pensar en la fugacidad de la vida o en la finitud del tiempo, asumir que éste es escaso y que nos queda poco ayuda a establecer una relación mucho más plena con nuestro entorno, nuestra vida y las personas cercanas, es decir, aumenta el bienestar y la felicidad.

Al menos así quedó demostrado según este estudio, dirigido por Kristin Layous y realizado en la Universidad Estatal de California, East Bay. De acuerdo con sus conclusiones, aquellos que adaptaron este enfoque mental experimentaron mayor conexión, se sintieron más competentes y autónomos.

Se pidió a algunos de los 111 universitarios participantes que sencillamente mantuvieran registro de sus actividades diarias; a otro grupo se le pidió que imaginaran el tiempo como un recurso escaso para que aprovecharan cada momento y extrajeran lo mejor que podían obtener de sus vidas.

Este grupo tuvo una tarea mucho más específica: planear sus siguientes 30 días en el campus como si fuera su última oportunidad para disfrutar de todas las cosas que aman ahí, todas las cosas que luego sabían que iban a extrañar una vez fuera.

Todos los participantes registraron sus actividades cada 7 días durante 4 semanas, y escribieron lo que habían hecho. Luego les recordaban una vez más su tarea y se les ordenaba continuar con ella.

Al finalizar el plazo, se aplicó la encuesta de medida de balance en las necesidades psicológicas para determinar la salud psicológica de los jóvenes a partir de tres criterios: conexión con otros, un sentimiento de competencia personal y el sentido de autonomía.

Como resultado se detectó un incremento en el bienestar de ambos grupos, pero este aumento fue doble para el grupo al que se le indicó imaginar que esa fase de su vida estaba por terminar.

Así, el equipo de psicólogos conluyó que la conepción del tiempo como algo escaso hizo que los participante estuvieran más motivados para incluir en el plan actividades que realmente les gustaran y disfrutarlas mientras las realizaban. Esto se reflejó en los resultados de la encuesta y en la mejora del estado general de ánimo, la actitud y el comportamiento de los participantes.

Mientras lees esto, el reloj avanza y nada lo detendrá. ¿Qué te gustaría estar haciendo ahora? Planear nuestra vida como si fuera a terminar de un momento a otro, hacer que cada momento cuente en verdad: ése es el reto.

Cambio de imagen “hipster” devuelve a indigente el entusiasmo por la vida (VIDEO)

Buena Vida

Por: pijamasurf - 03/23/2017

¿Por qué desdeñar el cuidado de la imagen personal si, en última instancia, también nuestro físico es parte de lo que somos?

Sobre la apariencia física pesa cierto prejuicio social, moral incluso, que la desdeña por asociarla con la vanidad y la superficialidad. Cuidar nuestra apariencia es para muchos una actitud frívola, propia de personas hueras y simples.

Quienes piensan así ejercen, sin embargo, una opinión tan vacía como la que acusan, pues, después de todo, somos también aquello que los demás miran. Y no sólo eso: nuestra apariencia es un reflejo diáfano de todo lo que somos. La supuesta dualidad interior/exterior se disuelve en el momento en que nos damos cuenta de que somos una unidad y que cada gesto, cada elección, cada acto, cada pensamiento, son un fragmento que contiene en sí mismo la totalidad de nuestro ser.

En este sentido, ¿no parece lógico cuidar de nuestro aspecto físico en la misma medida en que nos preocupamos de otras áreas de nuestra vida?

Para ilustrar esta actitud compartimos ahora un video que se ha viralizado en las últimas horas, en donde se observa la transformación de un hombre indigente a manos del personal de La Salvajería, una barbería con sede en Palma de Mallorca, España.

El gesto es valioso, sobre todo, por el cambio no de imagen sino de ánimo que ocurrió con José Antonio, el protagonista de esta iniciativa, pues de ser un sujeto decaído y desilusionado pasó a una especie de revitalización, un retorno a esas zonas de la existencia donde se encuentra la vida en sí.