*

X

Un descubrimiento azaroso reveló una zona aislada del Amazonas, al norte de Ecuador. Lailso Camelo, un capataz en medio de la racha de deforestación ocurrida en los años 90, se topó con una serie de piedras gigantescas mientras cortaba árboles. El sentimiento de sacralidad que el lugar expiraba lo había llevado a alejarse de él cuando, años antes, siendo aún un joven, lo encontró por primera vez. Esta vez no lo dejaría pasar.

Las pruebas de carbono señalaron la fecha de su construcción del sitio de Rego Grande aproximadamente hace 1000 años. Su antigüedad y sofisticación son indicadores de una sociedad estable y técnicamente avanzada y apoyan la teoría de que el Amazonas no era un paraíso inhabitado sino el hogar de una comunidad enorme, que podría haber alcanzado incluso los 10 millones de habitantes hasta que las plagas traídas por los colonizadores europeos los aniquilaron.

 

 

Las piedras de granito están acomodadas de manera circular y parecen haber sido extraídas de un río a dos millas de sitio, según un descubrimiento de los arqueólogos que presiden la investigación, Mariana Cabral y João Saldanha. En el mismo lugar se han encontrado otros vestigios con elementos propios de un cementerio. A la vez, las piedras parecen alineadas con el movimiento del sol durante el solsticio de invierno por lo que los investigadores piensan que se trataba de un sitio ceremonial además de un indicador astronómico para ciclos de cultivo y cacería.

Rego es una de las piezas que faltan para conocer la historia perdida del Amazonas, esa que se esfumó con la colonización y el declive de las civilizaciones previas a ella. Sin embargo, en su mayor parte sigue siendo un enigma. Entre los vestigios y alineaciones, su función permanece en el plano de las hipótesis ya que no está ligada a ninguna leyenda local, como sí ocurre con otros sitios, como La ciudad Z. Mientras no tengamos más evidencia, el conjunto de piedras incrustadas en medio de la selva seguirán siendo un misterio.

 

 

 

¿Cómo sería la tumba de Nefertiti si los arqueólogos la hallaran?

AlterCultura

Por: PijamaSurf - 03/09/2017

Nefertiti (1370-1330 a. C.) fue la reina y consorte del padre de Tutankamón, Akenatón

Algunos lo calificarían como “el descubrimiento del siglo” pero para Franco Porcelli, director de la Universidad Politécnica de Turín, en Italia, se trata de un proyecto que va más allá de la popularidad: es la clave para comprender su influencia y poder durante la 18a dinastía en el Antiguo Egipto. 

Porcelli y su grupo de arqueólogos se adentrarán a la tumba de Tutankamón y sus recámaras secretas en la búsqueda de la legendaria reina Nefertiti. Conocida por liderar una revolución religiosa hace 3 mil 300 años, Nefertiti es la reina que siempre se ha buscado pero nunca encontrado. Inclusive, en el 2015, Nicholas Reeves, arqueólogo británico de la Universidad de Arizona, sospechó que en la recámara del rey existían dos puertas ocultas que estaban “pegadas” una con la otra, las cuales conducirían a la posible tumba de la reina. Nunca logró comprobarse dicha hipótesis. 

Nefertiti (1370-1330 a. C.)  fue la reina y consorte del padre de Tutankamón, Akenatón. A ella se le atribuye haber implementado una época monoteísta en el Antiguo Egipto, cuyas reformas fueron consideradas rígidas para su época. Se cree incluso que ella reinó sola, convirtiéndose en una de las mujeres más poderosas de su era –y de la historia de la humanidad. 

Para Porcelli, aun si su tumba o las recámaras de Nefertiti son capaces de explicar la sucesión de poder, darían información valiosa sobre la época y la región:

Me siento personalmente con esperanza. Mientras más textos, tablas o inscripciones encontremos, mayor será la cantidad de detalles o insights sobre estos maravillosos años cuando los Grandes Poderes del antiguo Este Cercano estaban interconectados, desde Hittites –Turquía– hasta Babilonia en Mesopotamia. 

En caso que esta investigación se lleve a cabo, sería el tercer intento en que se hace uso de la tecnología moderna para encontrar la tumba de esta famosa reina. Hay quienes dicen que “la tercera es la vencida”.