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Una simple técnica de mindfulness podría eliminar instantáneamente la negatividad en tu mente

Buena Vida

Por: pijamaSurf - 03/20/2017

Los pensamientos negativos pueden nublar completamente el panorama, pero es una ilusión y tú puedes disiparla

Una de las cualidades que atribuimos a las personas sabias es su envidiable apacibilidad. Es como si ellas pudieran ser sólo observadores del mundo sin involucrarse, sin apegarse, reconociendo las cosas que van por su camino o las que se han desvirtuado, pero sin una especie de apasionamiento de por medio.

De algún modo, estas figuras se han vuelto dueños de sí mismos, capaces de conducir sus emociones y llevarlas hacia un camino más libre. En Occidente, desde hace 1 siglo el mindfulness nos está enseñando, a partir de la meditación, que cada uno puede volverse observador de sus propios pensamientos y emociones; los pensamientos se generan en la mente pero pueden no ser nuestros, si nos desapegamos de ellos.

Sobre la negatividad, podríamos definirla como una fijación de la atención en pensamientos pesimistas. Cuando caemos en un estado de negatividad, el panorama pinta sombrío y ni las cosas más hermosas se tiñen de sentido. Podemos, sin embargo, salirnos de este loop siniestro siendo observadores de este estado y, por medio de ello, experimentar una sensación liberadora que esclarece el panorama.

Ahora: aunque la meditación puede llevarnos a un estado que nos ayuda a observarnos como seres separados de nuestros pensamientos y emociones, es importante racionalizar, luego de esta práctica, aquello que vimos y dejamos pasar. Es decir, si al meditar y estar centrados en la respiración encontramos ese pensamiento que nos invita a deprimirnos o tener menos autoestima y lo dejamos pasar para volver a centrarnos en la respiración, una vez que no estemos meditando es necesario que ubiquemos esos pensamientos que nos hacen caer en un pesimismo pesallidesco. Una vez localizado, no se trata de volver a caer en el pensamiento y sus secuelas, sino de encontrar el motivo de por qué llegamos ahí; quizá se trata de un miedo muy interno, como el temor al abandono, a la soledad o al rechazo, y una vez ubicado el motivo hay que trabajar justo ese miedo, ya que le hemos puesto nombre (la aceptación es un gran primer paso).

Conviértete en observador de ti mismo mediante el mindfulness, no te pongas etiquetas y date cuenta de que no puedes dar por sentado lo que eres. Todo es cambio, incluso tu propia personalidad y ser; date cuenta, a través de la meditación, de que eres dueño de tu mente y que sus pensamientos pueden no ser necesariamente tuyos, si aprendes a verlos desde lejos. Encontrarás que la bruma negra irá volviéndose cada vez más lejana; quizá observarás su negrura, pero sin caer de lleno en su oscuridad. 

7 verdades sobre la vida contemporánea que nadie quiere admitir

Buena Vida

Por: pijamasurf - 03/20/2017

Como se trata de mostrar el lado feliz, fuerte de cada uno, todo el tiempo, todo lo demás te convertirá en un “intenso”

Aparentemente, esta es una de las etapas de la historia del hombre en que se tiene más prosperidad. Como ejemplo, es el período en que hay más esperanza de vida; recordemos que hace sólo 100 años las personas morían recurrentemente antes de los 50 años.

También (aunque sí, ahora con la Era de Trump se exhibe un retroceso) el racismo es mal visto como nunca antes (en los años 40 ningún afroamericano podía siquiera sentarse con los blancos en Estados Unidos).

Gozamos de mayor tecnología, las mujeres comparten cada vez más espacios profesionales (aunque aún hay mucho por hacer), y un largo etcétera. Sin embargo, también esta es la época en que mayor desconexión con la naturaleza hemos tenido, se tiene una dependencia considerable a los antidepresivos en los países desarrollados, muchas parejas ya no desean tener hijos (por responsabilidad o desencanto) y más y más factores que nos llevan a preguntarnos por qué el “desarrollo” quizá no nos esté haciendo más plenos.

Hay qué recordar también que por primera vez en la historia (y en gran parte propulsado por la publicidad) creemos que la vida puede ser prosperidad pura, y así lo mostramos en las redes sociales con ahínco pero, recordemos, ¿quién dijo que una vida plena no podía esta colmada de altibajos?

A continuación presentamos siete verdades contemporáneas que nadie quiere aceptar, quizá por esta perfección que buscamos pero que tal vez raya en la negación enfermiza:

 

Nos sentimos solos

Como nunca en la historia reciente, los pilares a los que nos afianzábamos como sociedad, y que nos daban seguridad, se han desvanecido. El Estado se ha hecho pequeño para que la mano invisible del mercado haga su justicia; lo malo es que la mano invisible del mercado no nos proveerá de educación, salud o cultura gratuitamente. A esta incertidumbre sumamos que las condiciones laborales son cada vez más precarias (contrataciones por outsourcing, inexistencia de prestaciones, etc.), y si a esto añadimos que cada vez somos más egoístas y huimos de las relaciones a la primera, el resultado es un ser que no tiene muy poco en qué apoyarse, al menos en lo que respecta a lo mundano.

 

Queremos ser famosos

Tres diferentes estudios retomados por The Guardian muestran que los niños de estas generaciones simplemente quieren ser famosos cuando sean grandes. El aparato mediático ha creado tal aspiración, pues la mayoría piensa que será feliz cuando consiga la admiración del mundo entero. No cuando consiga mejorar su oficio, aportar algo al mundo, conocerse a sí mismo o aprender a estar más presente, no, la felicidad la estamos depositando, ilusoriamente, en el ego hinchado por el reconocimiento de los otros. ¿Cuándo vivir para el ego ha dado felicidad, si el ego quiere siempre más ego?

 

Necesitamos a Dios

Sea como se le llame: divinidad, destino, misticismo, magia, metafísica. El hombre por sí mismo se encuentra en un sinsentido que, en el mejor de los casos, sólo se convertirá en nihilismo.

 

Sexo no es sinónimo de éxito ni de amor

Los seres humanos somos gregarios, y a menos que seas un monje zen apartado del mundo, al estar inmerso en una sociedad necesitarás del afecto verdadero de los otros. Si tus relaciones afectivas están basadas solamente en sexo esto no se traducirá, jamás, ni en éxito verdadero (las personas no son trofeos conseguidos por acostarte con ellas) ni en amor. En algún momento tendrás que voltear a ver a esa persona con la que te acostarás como un ser humano, si es que no quieres perseguir sólo trofeos toda tu vida, y encontrar afecto real de parte de alguien especial hacia ti.

 

Somos adictos a nosotros mismos

Publicamos algo en las redes sociales y definitivamente no podemos dejar de revisar el efecto que creó nuestra publicación. Pensamos tanto en el yo que no nos damos tiempo para que ese yo pase más tiempo de calidad tejiendo relaciones verdaderamente significativas (situación en la que, por cierto, podrá ser verdaderamente el yo más cercano a lo verdadero).

 

Sentimos que somos los únicos con ratos infelices (y por eso no nos atrevemos a mostrarlo)

Como no está de moda mostrar el lado débil de uno, por ningún motivo puedes quebrarte ante nadie ni hablar con alguien de lo jodido de tu día. Pareciera que esta época se trata de mostrar lo feliz que eres, pero ¿quién dijo que las personas que al final de su vida se dieron cuenta de que fueron felices no pasaron por malas rachas?