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Descubren que las personas creativas literalmente perciben el mundo de una manera distinta

Psiconáutica

Por: PijamaSurf - 04/24/2017

Según estudios asociados a la personalidad y el campo de visión, las personas más abiertas perciben el mundo con un mayor rango de estímulos visuales

En los últimos años, con el fin de estudiar los distintos tipos de personalidades, el mundo de la psicología las ha dividido en cinco grandes grupos: extrovertidas, neuróticas, agradables-simpáticas, concienzudas (asociada más a la meticulosidad) y abiertas a nuevas experiencias.

Las personas que más embonan en el rubro de “abiertas a nuevas experiencias” (puesto que todos podemos tener algo de todas) suelen estar más ávidas de aventuras, nuevas vivencias, solucionar los problemas de maneras menos convencionales, y ser más creativas en general. Solemos creer que los individuos somos en relación a nuestro modo de pensar, pero lo cierto es que esto último podría estar mucho más asociado a la manera en que percibimos el mundo --de hecho, la manera en que lo sentimos.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Melbourne, liderados por la investigadora Anna Antinori ha encontrado, luego de un estudio, que las personas vinculadas a la personalidad de “abiertas a nuevas experiencias”, y que suelen ser más creativas, perciben la vida de manera distinta; digamos que tienen explícitamente un campo visual distinto. "Ellos parecen tener un acceso más directo a la información visual que entra en su inconsciente", dijo Antinori.

En el experimento se pidió a 123 universitarios que completaran un test conocido como Binocular Rivalry. En este experimento, los participantes estuvieron expuestos a una imagen roja en un ojo, y otra verde en otro, durante 2 minutos.

La mayoría de ellos reportaron haber visto una imagen gris flotante entre las otras dos, aunque algunos declararon haber visto los dos colores, y a este fenómeno se le conoce como percepción mixta.

Los estudiantes que vieron esta figura bicolor fusionada, resultaron embonar mayormente en la personalidad de “abiertas”. Al respecto Antinori declaró:

Cuando tú presentas a personas abiertas este experimento, sus cerebros son capaces de desentrañar soluciones menos convencionales. […] Creemos que esta es la primera evidencia empírica de que ellos tienen una experiencia visual distinta en relación al promedio de individuos.

Promotores de los psicodélicos siguen empeñados en vender un discurso de unidad y conciencia, cuando está probado que el consumo de sustancias no es proporcional al nivel de evolución personal

Aunque para muchos pueda parecer obvio el hecho de que vivir experiencias psicodélicas no garantiza que una persona evolucione significativamente, durante las últimas décadas esta premisa ha sido más popular de lo que imaginamos. En el último medio siglo más de un promotor psicodélico, incluyendo algunas mentes brillantes, han considerado la posibilidad de dosificar a una porción masiva de la población con alguna sustancia psicoactiva, por ejemplo LSD, con el fin de construir sociedades más evolucionadas. 

El documental Sunshine Makers narra la historia de Tim Scully, un activista psicodélico que a finales de los 70 se abocó a producir 750 millones de dósis de LSD. Sus motivos eran meramente ideológicos, o incluso ontológicos, pues Scully creía que esta cantidad de ácido distribuida entre la población ayudaría a salvar el mundo. La premisa era simple: si aseguramos que el grueso de la población experimente una reconexión con "la unidad", entonces se generará la conciencia suficiente para cambiar el juego a favor de la supervivencia –evitando la destrucción del mundo vía una guerra nuclear– y evolución del ser humano. 

En 1977 Scully fue encarcelado por su producción masiva de LSD y 3 años después, al salir de prisión, parecía bastante desilusionado ante su propia premisa. En una entrevista que le hizo el filósofo Peter Sjöstedt, Scully advirtió:

Creíamos que las experiencias trascendentales que aporta el LSD darían fin a la hipocresía humana y la falta de honestidad; creímos que terminarían con la discriminación en cualquiera de sus formatos y la destrucción del medio ambiente. Y creíamos que valía la pena asumir el riesgo en el intento de salvar el mundo. [...] Pero para 1970 la escena se oscureció bastante y era imposible no percatarte de que las personas se estaban comportando muy mal. El LSD no terminó con la deshonestidad ni la hipocresía. Fue cada vez más evidente que la gente podía tener intensas experiencias psicodélicas de unidad y seguir actuando igual de mal cuando "bajaba" de dichos estados. 

Tras estas reflexiones Scully dejaría de producir LSD, pero su experiencia se mantiene vigente hasta nuestros días, en los cuáles aún circulan discursos evolucionistas y pseudomísticos asociados a las experiencias psicodélicas y promovidos por grupos que son la némesis de un pulso conscientemente elevado. Aquí podríamos encontrar, entre otros, a los organizadores de múltiples festivales de música electrónica que, escudados bajo dicha retórica, se dedican a lucrar con la comercialización de estupefacientes y el marketing de experiencias trascendentales. Es muy probable que te hayas encontrado con estos grupos o incluso que tengas contacto o formes parte de alguno de ellos. El punto es que en lo que Scully definitivamente no se equivocaba es en que sería muy sano terminar con la hipocresía de este "movimiento".