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Enfermedades que tienes sólo si crees en ellas

Salud

Por: PijamaSurf - 04/30/2017

A diferencia de las enfermedades psicosomáticas, los síndromes están fuertemente relacionados con la cultura, la salud, la mente y el cuerpo

Hipocondriasis, enfermedades psicosomáticas, psicosis colectiva. Cualquiera de estos trastornos mentales se caracteriza por transmutar en el cuerpo lo que la psique no consigue expresar. Algunos expertos en la mente humana aseguran que este tipo de enfermedades se relacionan con la cultura de donde proviene el individuo, como si fuesen un “síndrome cultural” en donde se cumplen los patrones inconscientes de la región. 

En su nuevo libro The Geography of Madness: Penis Thieves, Voodoo Death, and the Search for the Meaning of the World’s Strangest Syndromes, Frank Bures da el ejemplo del Koro (también llamado suo yang en algunos lugares), un síndrome cultural en donde las personas sienten que sus genitales están siendo succionados al interior de su cuerpo. Si bien se le asocia con una especie de maldición por espíritus, sucede como resultado del “miedo a la muerte”. Otros ejemplos que explica Bures son la “frigofobia” en China, la cual es un miedo al frío y proviene de la cosmogonía del equilibrio entre frío y calor; el “amok” en Malasia, que sucede cuando una persona realiza una matanza y no puede recordarlo después; el “hikikomori” en Japón, cuando una persona evade la realidad al grado de nunca dejar su casa. 

A diferencia de las enfermedades psicosomáticas, los síndromes están fuertemente relacionados con la cultura, la salud, la mente y el cuerpo, lo que provoca que las personas que los sufren experimentan cosas imposibles. El nuevo lineamiento del DSM-V convierte a estos síndromes en “no reales”, debido a su condición cultural; no obstante, las víctimas realmente los sufren y requieren de un tratamiento para regular los síntomas.  

Frente a esta paradoja, Bures explica que existe la creencia de que las víctimas que padecen estos síndromes no poseen estudios y en cuanto comienzan a indagar en el conocimiento, su malestar desaparece, como si los síndromes fueran producto de la ignorancia, lo cual implicaría que:

no tenemos una cultura, o que nuestras enfermedades son culture-free y evidentemente no es el caso. Algunos de estos síndromes varían de cultura a cultura en su rango o en su sintomatología, o no existen siquiera en otras culturas. Por ejemplo, el síndrome premenstrual no existe en numerosos lugares. Hay quienes sugieren que podría estar relacionado con la cultura americana.

De alguna manera las asunciones fundamentales en torno al cuerpo, el mundo y la forma en que funcionan las cosas pueden llegar a moldear no sólo la actitud ante la vida sino también la fisiología, la fisionomía y los genes de un individuo. 

Bures concluye:

Uno de los problemas es poder distinguir entre lo que es real y no real, porque los síntomas pueden ser reales aun si la causa no es la que se piensa. Un ejemplo es toda la investigación con placebo y nocebo, en la manera en que funcionan los mecanismos de la mente. La intolerancia al gluten podría ser un candidato adecuado para ser considerado un síndrome cultural. Puedes sentir que algo está mal y creer que lo puede causar el gluten, las turbinas de aire, las hormonas o hechizos mágicos o algo así. Depende de la concepción de las cosas para presentar ciertos síntomas, pues de alguna manera creer en los síntomas reafirma la creencia sobre ellos. 

 

Imagen principal: BLACK BUTTERFLY Art Print By Dada22

Vuelve al presente siempre: la clave para lidiar con las emociones negativas

Salud

Por: pijamasurf - 04/30/2017

No se trata de bloquear o negar, sino simplemente volver a ti mismo a través de tu presencia

El alemán Eckhart Tolle ha sido calificado como uno de los autores espirituales más influyentes de nuestra época. Más allá de ser un escritor de libros de autosuperación, su historia es realmente extraordinaria. Luego de un sombrío período de depresión y de estar casi a punto de suicidarse, Tolle vivió una especie de reencantamiento, abandonó su tesis y se convirtió en un vagabundo, durmiendo en las calles pero en un estado placentero, de paz.

Después se mudó a Canadá y comenzó a escribir sobre el enorme poder del presente. Al estar en el presente estamos más desapegados del ego; estamos viviendo, experimentando desde el ser en el instante y no desde la idea que tenemos de nosotros mismos.

Bajo este criterio, Tolle ha escrito libros y ensayos muy exitosos como El poder del ahora, Un nuevo mundo, ahora, El silencio habla y Practicando el poder del ahora. Aunque es importante dar sentido a través de la reflexión sobre algunos temas esenciales (como qué es lo verdaderamente valioso en la vida), también es imprescindible practicar el bellísimo poder del ahora, al cual podemos acceder, por ejemplo, entrenándonos a través de la meditación.

Para Tolle, más allá de la negación (pues está comprobado que las emociones negativas son también necesarias para la salud mental) y del bloqueo, la mejor manera de sentirte bien es volver al ahora. Cuando uno regresa al momento presente se libera de la carga de los pensamientos que alimentan las emociones que nos hacen sentir mal (los cuales, por cierto, están altamente ligados al ego). Al volver al presente la figura del ego se disuelve, y simplemente se es; de esta manera, el presente se nos despliega como posibilidades nuevas, expandidas.

A las emociones dolorosas (como el enojo) Tolle las denomina painbody (dolor del cuerpo):

Cuando el ego está amplificado por la emoción del dolor del cuerpo, tiene una enorme fuerza --particularmente en esos momentos. Se requiere de una gran presencia en el ahora para que puedas dar espacio a ese dolor.

Es decir, cuando se vuelve al presente uno da cabida a que esa emoción simplemente pase, de algún modo se le da su espacio, y entonces se le mira desde otra distancia, más lejana, desapegada, ecuánime.