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¿Eres disléxico? Descúbrelo en 15 minutos

Salud

Por: pijamasurf - 04/13/2017

Con una app desarrollada por la lingüista, y también disléxica, Luz Rello, podrías resolver esta duda para siempre

En las últimas décadas se han vuelto populares términos antes apropiados sólo por la psicología. Uno de ellos, la condición conocida como dislexia, figura ya entre nuestro acervo cultural sobre las anomalías de la psique.

Coloquialmente sabemos que una persona con dislexia es propensa, sobre todo, a confundir: confundir palabras, ubicaciones, etc. Sin embargo, la correcta aplicación del término está vinculada propiamente a la lectura, a aquellas personas con un trastorno para el aprendizaje de la lectoescritura. Una persona disléxica presenta omisiones, sustituciones, distorsiones, confusiones, inversiones o adiciones, lentitud, vacilaciones, problemas de seguimiento visual, déficit en la comprensión del lenguaje escrito, etcétera.

Por ello, es muy común que un disléxico confunda letras (y por lo tanto, jamás consiga una ortografía parecida a lo normal); lo mismo con los signos de puntuación. Y aunque no parezca un problema mayor, los niños que la tienen pueden creer que son menos inteligentes. Debido a esto, diagnosticarla es muy importante, incluso para que a nivel escolar se les otorgue un trato distinto.

Luz Rello, una lingüista española (y, por cierto, disléxica), desarrolló recientemente (y tras ella misma haber sufrido las secuelas de la dislexia en el sistema educativo) la aplicación Dytective, con la cual, en un sencillo test de 15 minutos, en línea, puedes descubrir si tú, alguno de tus hijos, o incluso alumnos (en caso de tenerlos), tiene dislexia.

La eficacia de esta app se ha evaluado ya con más de 5 mil participantes en España, Chile y Colombia. Rello también lanzó Piruletras, una app con más de 30 mil descargas que puede ayudarte a mejorar tu ortografía en caso de que tengas dislexia. Lo importante es saber si la tienes; ya con esa información, nos dice Rello, será mucho más sencillo que lidies con ella.

6 claves del lenguaje corporal para interpretar lo que una persona es, piensa y quiere de verdad

Salud

Por: pijamasurf - 04/13/2017

El cuerpo siempre está aquí y ahora, por eso siempre es el canal por donde transcurre nuestra verdadera intención

En ocasiones anteriores hemos hablado en Pijama Surf del lenguaje corporal, esa especie de discurso más allá de nuestras palabras en el que también se transmite algo, a veces incluso con mayor veracidad que aquello que decimos.

Quizá por esto mismo, el lenguaje corporal es también un tema de gran atracción, pues pareciera que muchos de nosotros estamos dominados por el deseo de saber algo más de la persona con quien hablamos, como si quisiéramos aprender a leer ese subtexto que solemos atribuir a la actitud del otro –como en esta escena de Annie Hall:

Más allá de las intenciones de quien habla o de quien escucha, es un hecho que nuestro cuerpo también habla y dice. En Occidente existe cierta tendencia a relegar el cuerpo, a marginarlo y situarlo por debajo de otras cualidades como la razón o el pensamiento, sin darnos cuenta de que ello es imposible, en la medida en que el cuerpo siempre está aquí.

A continuación compartimos seis claves más o menos inequívocas para interpretar el lenguaje personal, gestos en los que nuestro cuerpo toma parte para dar realidad a lo que de verdad somos, pensamos y queremos.

 

1. Las manos

Las manos suelen ser, después de la mirada, uno de los principales canales de transmisión de nuestros pensamientos, nuestra postura frente a cierto tema y nuestro estado de ánimo –más allá de lo que podamos decir con nuestras palabras. Más allá de ciertos gestos habituales (hay quien, por ejemplo, acompaña una exposición intelectual con muchísimos ademanes), el movimiento exagerado de manos suele ser indicador de una excitación extraordinaria, la cual puede tener distintas causas: estrés, sensación de acorralamiento, deseo de disimular lo que se está diciendo, pero también entusiasmo o expectativa.

 

2. Gestos parásitos

Tocarse las orejas, afilarse la nariz o pasarse la mano por el cabello se consideran gestos “parásitos”, nombre que se refiere al hecho de que, en general, no contribuyen al discurso sino que más bien lo minan, o distraen. De hecho, expertos en lenguaje corporal sostienen que dichos gestos parásitos son indicador de algo muy específico: la mentira.

 

3. Mimetismo corporal

Hasta cierto punto es más o menos natural que adoptemos los gestos de las personas con quienes convivimos a menudo (familiares, amigos, pareja, etc.), lo cual puede tomarse como expresión del gregarismo y el deseo de pertenencia propio del ser humano (lo que se explica incluso a nivel neuronal). Sin embargo, en el caso de los individuos que llevan este mimetismo a niveles exagerados e imitan el lenguaje corporal de prácticamente toda persona con quien se cruzan, esto usualmente habla de una falta de confianza y también cierta necesidad de ser aceptado, a toda costa, por el interlocutor.

 

4. La sonrisa de Duchenne

Hace tiempo reseñamos en Pijama Surf los tétricos experimentos de Guillaume Duchenne, médico y psiquiatra francés que en el siglo XIX se afanó en entender el efecto de la electricidad en el cuerpo humano, así como en la generación y manipulación de las emociones. A esas investigaciones se remonta el concepto de “sonrisa de Duchenne”, la cual se caracteriza porque a los músculos cercanos la boca que se mueven al sonreír, se suman los músculos orbiculares de los ojos, cuya contracción resulta en las características arrugas que se forman cuando sonreímos o reímos de buen grado. Una sonrisa falsa se distingue de una sincera por esta combinación de gestos y por eso ha llegado a decirse que uno ríe también con los ojos.

 

5. La posición de cerrazón

Cruzar los brazos sobre el pecho es un gesto bien conocido de protección. Simbólicamente, con este ademán se impone una barrera entre la persona que lo hace y aquella o aquellas con quienes habla o se encuentra, quizá por debilidad, inseguridad y también por una intención inconsciente de parecer más fuerte o firme de lo que se es.

Cabe acotar, sin embargo, que como en esta foto de William Faulkner, ese mismo gesto puede ser también de tranquilidad o conformidad (“los brazos cruzados pero no como en la iglesia, como tras el almuerzo”, según dice Pierre Michon en el ejercicio de écfrasis que hace sobre esta misma imagen).

 

6. La nariz

Los especialistas en lenguaje corporal realizan este experimento: se le pide a una persona que, sin que nadie la vea, tome un objeto pequeño en una de sus manos, cierre el puño y, de este modo, lo esconda para los demás; acto seguido, se le pide que extienda las manos. Inconscientemente, los individuos que realizan esta prueba tienden a girar ligeramente el rostro hacia la mano donde guardan el objeto. En este sentido, si deseas saber dónde esconde alguien algo que no quiere que encuentres, pregúntale dónde está y sigue la dirección de su nariz para saberlo.

 

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Con información de lefigaro.fr