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Esta sería la división política actual de Pangea (MAPA)

Sociedad

Por: pijamasurf - 04/24/2017

¿Cómo sería el mundo si los continentes nunca se hubieran desplazado? Este mapa hipotético nos ofrece la respuesta

Una de la teorías más conocidas sobre la formación geográfica de nuestro planeta es la de Pangea, término derivado de las palabras en griego antiguo para “todo” y “tierra”. Pangea, en este sentido, alude a la masa terrestre única que en algún momento de la historia geológica del planeta formó los territorios que ahora llamamos continentes.

Alfred Wegener, el autor de esta teoría, fue el primer científico moderno en proponer la idea del movimiento de los continentes, en las primeras décadas del siglo XX, con cierto rechazo por parte de algunos contemporáneos suyos, pero a partir de la cual y con apoyo de evidencia dio lugar al concepto de Pangea.

¿Pero cómo sería el mundo si las masas continentales no se hubiera desplazado y todo formara parte de la misma superficie terrestre, indivisa, única? Esa fue la pregunta que se hizo un usuario de Reddit, cartógrafo amateur, que superpuso la división actual no de continentes, sino de países, a un mapa hipotético de Pangea.

Con esta carta es un poco más sencillo entender la idea de Pangea, pero sobre todo se nos presenta como un estimulante para nuestra imaginación, un disparador a preguntas sobre cómo sería nuestra realidad –social, política, natural, cultural– si, como aquí sucede, Estados Unidos estuviera tan cerca de los países africanos, si México y Colombia compartieran frontera, si Australia y el Tíbet fueran vecinos… ¿Cómo sería la realidad?

 

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Onna-bugeisha: las terribles y hermosas mujeres guerreras de Japón (FOTOS)

Sociedad

Por: pijamasurf - 04/24/2017

La tradición guerrera en Japón tiene también una importante veta femenina

Al pensar en samuráis, los legendarios guerreros japoneses, la mayoría pensamos en hombres: honorables, imponentes, decididos. Y acaso justificadamente, pues salvo algunos casos aislados, el ejercicio de la guerra y el manejo de las armas han sido actividades casi exclusivamente masculinas, en buena medida por los requerimientos físicos que implican, en los cuales los hombres tienen mayor facilidad para destacar.

Sin embargo, incluso en esa tradición secular, hubo una excepción, un momento de la historia en el que un grupo de mujeres blandieron una espada y se vistieron con la armadura samurái para defender el nombre de su patria.

Estas mujeres guerreras se conocen como “onna-bugeisha” y, según la leyenda, tienen su origen en la locura de la emperatriz consorte Jingū, esposa del decimocuarto emperador de Japón, Chūai Tennō, cuyo mandato se extendió del año 192 al 200 de nuestra era. De acuerdo con una historia mítica, dioses desconocidos tomaron posesión de Jingū y, al mismo tiempo, prometieron a Chūai Tennō que conquistaría un nuevo territorio allende el mar. Al saber esto, el emperador acudió a la costa, pero al no avistar ninguna tierra descreyó del ofrecimiento divino. Ante su incredulidad, los dioses enfurecieron y declararon que Chūai Tennō moriría sin conocer la tierra prometida, la cual sería entregada, en cambio, a su hijo. El emperador, en efecto, murió poco después, y fue Jingū quien tomó las armas y se lanzó a la búsqueda de esas nuevas tierras, en las cuales triunfó y que anexionó al imperio. Esa tierra prometida es la actual Cora.

Más allá del mito, existen varios testimonios de mujeres que, como decíamos, tomaron los hábitos guerreros de los samuráis para participar activamente en los ejércitos de Japón. Específicamente, en los siglos XII y XIII hubo al menos tres onna-bugeisha que lucharon en la batalla de Awazu, en donde se enfrentaron dos facciones del clan Minamoto. En dicho combate, Tomoe Gozen, Nakano Takeko y Hōjō Masako destacaron en el campo de batalla y fue Tomoe quien, según el relato, decapitó a uno de los líderes enemigos, mató a otro y capturó a uno más.

Cabe mencionar que, en el caso de las onna-bugeisha, su armamento era distinto al de los samuráis. De entrada, su espada no era una katana sino una naginata, con una hoja más bien curva que les permitía mayor movilidad en contra de oponentes más fuertes y más grandes; asimismo, usaban arcos y flechas.

Las imágenes que acompañan esta publicación son de mujeres que vivieron entre las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del XX, cuando el poder imperial de Japón conoció una expansión importante.

La historia es fascinante, sin duda, pues nos abre una nueva perspectiva en relación con la idea que podemos tener de un guerrero –o una guerrera.

 

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