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Este hermoso cortometraje animado te enseñará a soltar el control (VIDEO)

Buena Vida

Por: PijamaSurf - 04/26/2017

Para ser se requiere aprender a soltar, a perder el control en dominio, a dejar ir mediante el desapego a los objetos

En su libro To Have or To Be? (1976), el psicólogo, psicoanalista y filósofo humanista Erich Fromm habla sobre la diferencia entre el estado de tener y de ser. En el primero, la naturaleza de la existencia se enfoca en la propiedad privada, en tanto obtener como coleccionar objetos y, como tal, se goza del derecho a reclamarlo: “El modo de tener excluye a otros; no requiere ningún otro esfuerzo de mi parte que mantener mi propiedad o hacer uso productivo de él”. En el segundo, “Ser significa renovarse a sí mismo, crecer, dejarse fluir, amar, trascender de la prisión de un ego aislado, interesarse, estar presente, dar”.

Ambos modos de existencia alteran la conducta y la actitud de una persona; en especial cuando se trata de los vínculos emocionales. Por ejemplo, mientras tener una relación implica que la otra persona forma parte de mi propiedad normalizando conductas de celos y envidia, ser o estar en una relación es una “actividad productiva. Implica cuidar, conocer, responder, afirmar, disfrutar a la persona, al árbol, a la pintura, a la idea. Significa traer a la vida su esencia. Es un proceso, de autorrenovación y autocrecimiento”.

Pero para Ser se requiere aprender a soltar, a perder el control en dominio, a dejar ir mediante el desapego a los objetos. Para dejar en claro este mensaje, el diseñador Kaukab Basheer realizó un cortometraje de animación, cuyos protagonistas –un monje tibetano y su aprendiz– enseñan a Ser soltando el control y el apego. 

Te compartimos a continuación Dechen

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Buena Vida

Por: pijamasurf - 04/26/2017

¿Por qué desdeñar el cuidado de la imagen personal si, en última instancia, también nuestro físico es parte de lo que somos?

Sobre la apariencia física pesa cierto prejuicio social, moral incluso, que la desdeña por asociarla con la vanidad y la superficialidad. Cuidar nuestra apariencia es para muchos una actitud frívola, propia de personas hueras y simples.

Quienes piensan así ejercen, sin embargo, una opinión tan vacía como la que acusan, pues, después de todo, somos también aquello que los demás miran. Y no sólo eso: nuestra apariencia es un reflejo diáfano de todo lo que somos. La supuesta dualidad interior/exterior se disuelve en el momento en que nos damos cuenta de que somos una unidad y que cada gesto, cada elección, cada acto, cada pensamiento, son un fragmento que contiene en sí mismo la totalidad de nuestro ser.

En este sentido, ¿no parece lógico cuidar de nuestro aspecto físico en la misma medida en que nos preocupamos de otras áreas de nuestra vida?

Para ilustrar esta actitud compartimos ahora un video que se ha viralizado en las últimas horas, en donde se observa la transformación de un hombre indigente a manos del personal de La Salvajería, una barbería con sede en Palma de Mallorca, España.

El gesto es valioso, sobre todo, por el cambio no de imagen sino de ánimo que ocurrió con José Antonio, el protagonista de esta iniciativa, pues de ser un sujeto decaído y desilusionado pasó a una especie de revitalización, un retorno a esas zonas de la existencia donde se encuentra la vida en sí.