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Estudio comprueba que el altruismo es la clave para ser feliz

Salud

Por: PijamaSurf - 04/25/2017

De acuerdo con un estudio publicado en el Journal of Positive Psychology, la felicidad prolongada, la menos intensa pero con mayor impacto en la estructura mental y cerebral de un individuo, es la clave para prevenir la depresión en adolescentes

¿Qué se necesita para ser realmente feliz? Hay quienes dicen que la felicidad es el resultado de un condicionamiento pavloviano en el que el esfuerzo alcanza recompensas como dinero, sexo, diversión, amor, comida, placer; otros opinan que la felicidad reside en las dosis adecuadas de serotonina, epinefrina y endorfinas después de la explosión de sensaciones corporales y emociones psíquicas; y unos pocos, diferencian entre el éxtasis de placer, que puede volverse adicción y evasión de la realidad, y la felicidad, que permanece a largo plazo pese a no ser exuberante en su sentir. La realidad es que en cada definición de felicidad existe la solución a numerosos tratamientos enfocados en la salud mental de las personas. 

De acuerdo con un estudio publicado en el Journal of Positive Psychology, la felicidad prolongada, la menos intensa pero con mayor impacto en la estructura mental y cerebral de un individuo, es la clave para prevenir la depresión en adolescentes. En palabras Emily Esfahani Smith, autora de la investigación:

La felicidad sin un significado caracteriza a una vida egoísta, narcisista y relativamente oscura, en la cual las cosas pueden ir bien, las necesidades y el deseo son fáciles de satisfacer, y las dificultades son evadidas. Y mientras que la felicidad sin significado es una emoción que se siente en el aquí y en el ahora, que eventualmente desaparece, como todas las emociones lo hacen, una felicidad con significado es duradera. Se conecta entre el pasado, el presente y el futuro.

Pero, ¿qué es siquiera una felicidad con significado? Aristóteles en su momento separó la felicidad en hedonia –el placer inmediato mediante estímulos corporales– y eudaimonía –el placer con significado de ayudar a otros. Desde entonces, la bibliografía tanto médica como psicológica ha demostrado que la eudaimonía tiene la capacidad de proveer una vida bien vivida dentro de los límites adecuados. Esto sucede debido a que la eudaimonía –también llamada actualmente "altruismo"– activa el estriado central del cerebro, el centro de las recompensas, elevando los niveles de serotonina y a la vez reduciendo el riesgo de recaídas asociadas con depresión, ansiedad y bipolaridad. 

Esto quiere decir que a diferencia del placer hedónico, el placer eudaimónico se ha correlacionado con la disminución significativa de depresión en el corto, mediano y largo plazo, pues no sólo provee una mayor conciencia en la toma de decisiones, sino también una mayor estabilidad psicoemocional en torno al autoconcepto y a los estímulos del exterior. 

De alguna forma, la felicidad eudaimónica que se activa apoyando a la familia o realizando voluntariados con personas o animales necesitados, entre otras actividades, puede convertirse en una herramienta útil para tratamientos de trastornos mentales tanto para adolescentes como para adultos; puede volverse una manera de realizar la conexión adecuada entre cuerpo y mente, elevando al espíritu hacia la trascendencia. 

6 claves del lenguaje corporal para interpretar lo que una persona es, piensa y quiere de verdad

Salud

Por: pijamasurf - 04/25/2017

El cuerpo siempre está aquí y ahora, por eso siempre es el canal por donde transcurre nuestra verdadera intención

En ocasiones anteriores hemos hablado en Pijama Surf del lenguaje corporal, esa especie de discurso más allá de nuestras palabras en el que también se transmite algo, a veces incluso con mayor veracidad que aquello que decimos.

Quizá por esto mismo, el lenguaje corporal es también un tema de gran atracción, pues pareciera que muchos de nosotros estamos dominados por el deseo de saber algo más de la persona con quien hablamos, como si quisiéramos aprender a leer ese subtexto que solemos atribuir a la actitud del otro –como en esta escena de Annie Hall:

Más allá de las intenciones de quien habla o de quien escucha, es un hecho que nuestro cuerpo también habla y dice. En Occidente existe cierta tendencia a relegar el cuerpo, a marginarlo y situarlo por debajo de otras cualidades como la razón o el pensamiento, sin darnos cuenta de que ello es imposible, en la medida en que el cuerpo siempre está aquí.

A continuación compartimos seis claves más o menos inequívocas para interpretar el lenguaje personal, gestos en los que nuestro cuerpo toma parte para dar realidad a lo que de verdad somos, pensamos y queremos.

 

1. Las manos

Las manos suelen ser, después de la mirada, uno de los principales canales de transmisión de nuestros pensamientos, nuestra postura frente a cierto tema y nuestro estado de ánimo –más allá de lo que podamos decir con nuestras palabras. Más allá de ciertos gestos habituales (hay quien, por ejemplo, acompaña una exposición intelectual con muchísimos ademanes), el movimiento exagerado de manos suele ser indicador de una excitación extraordinaria, la cual puede tener distintas causas: estrés, sensación de acorralamiento, deseo de disimular lo que se está diciendo, pero también entusiasmo o expectativa.

 

2. Gestos parásitos

Tocarse las orejas, afilarse la nariz o pasarse la mano por el cabello se consideran gestos “parásitos”, nombre que se refiere al hecho de que, en general, no contribuyen al discurso sino que más bien lo minan, o distraen. De hecho, expertos en lenguaje corporal sostienen que dichos gestos parásitos son indicador de algo muy específico: la mentira.

 

3. Mimetismo corporal

Hasta cierto punto es más o menos natural que adoptemos los gestos de las personas con quienes convivimos a menudo (familiares, amigos, pareja, etc.), lo cual puede tomarse como expresión del gregarismo y el deseo de pertenencia propio del ser humano (lo que se explica incluso a nivel neuronal). Sin embargo, en el caso de los individuos que llevan este mimetismo a niveles exagerados e imitan el lenguaje corporal de prácticamente toda persona con quien se cruzan, esto usualmente habla de una falta de confianza y también cierta necesidad de ser aceptado, a toda costa, por el interlocutor.

 

4. La sonrisa de Duchenne

Hace tiempo reseñamos en Pijama Surf los tétricos experimentos de Guillaume Duchenne, médico y psiquiatra francés que en el siglo XIX se afanó en entender el efecto de la electricidad en el cuerpo humano, así como en la generación y manipulación de las emociones. A esas investigaciones se remonta el concepto de “sonrisa de Duchenne”, la cual se caracteriza porque a los músculos cercanos la boca que se mueven al sonreír, se suman los músculos orbiculares de los ojos, cuya contracción resulta en las características arrugas que se forman cuando sonreímos o reímos de buen grado. Una sonrisa falsa se distingue de una sincera por esta combinación de gestos y por eso ha llegado a decirse que uno ríe también con los ojos.

 

5. La posición de cerrazón

Cruzar los brazos sobre el pecho es un gesto bien conocido de protección. Simbólicamente, con este ademán se impone una barrera entre la persona que lo hace y aquella o aquellas con quienes habla o se encuentra, quizá por debilidad, inseguridad y también por una intención inconsciente de parecer más fuerte o firme de lo que se es.

Cabe acotar, sin embargo, que como en esta foto de William Faulkner, ese mismo gesto puede ser también de tranquilidad o conformidad (“los brazos cruzados pero no como en la iglesia, como tras el almuerzo”, según dice Pierre Michon en el ejercicio de écfrasis que hace sobre esta misma imagen).

 

6. La nariz

Los especialistas en lenguaje corporal realizan este experimento: se le pide a una persona que, sin que nadie la vea, tome un objeto pequeño en una de sus manos, cierre el puño y, de este modo, lo esconda para los demás; acto seguido, se le pide que extienda las manos. Inconscientemente, los individuos que realizan esta prueba tienden a girar ligeramente el rostro hacia la mano donde guardan el objeto. En este sentido, si deseas saber dónde esconde alguien algo que no quiere que encuentres, pregúntale dónde está y sigue la dirección de su nariz para saberlo.

 

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Con información de lefigaro.fr