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Pocos actos más temerarios que surfear estas olas (VIDEO)

Buena Vida

Por: pijamaSurf - 04/29/2017

Mira cómo surfistas desafían las olas más grandes del mundo, durante la reciente temporada invernal

El surf, además de haberse convertido en uno de los deportes extremos más populares del mundo, también se ha consagrado como sinónimo de libertad y atrevimiento. Para entenderlo basta imaginar enfrentarte a edificios de agua en movimiento que honran, de manera preciosa, la fuerza natural. Y si aún te queda duda de que el ser humano puede aspirar a pocos actos más temerarios que montar ciertas olas, te invitamos a ver estas sesiones de surf durante la temporada de olas grades en Nazaré, Portugal. 

El material, que fue documentado por Nuno Dias en el invierno 2016/17, nos muestra minúsculos seres, los surfistas, deslizándose sobre inconmensurables masas de agua que avanzan sin negociar con nada y simplemente van desenvolviéndose a costa de cualquier otra fuerza que pretenda interactuar con ellas:

Grande from Nuno Dias on Vimeo.

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Estudio demuestra de forma sencilla que la concepción que tenemos del tiempo puede mejorar nuestra actitud y bienestar

Contrario a lo que se podría intuir, pensar en la fugacidad de la vida o en la finitud del tiempo, asumir que éste es escaso y que nos queda poco ayuda a establecer una relación mucho más plena con nuestro entorno, nuestra vida y las personas cercanas, es decir, aumenta el bienestar y la felicidad.

Al menos así quedó demostrado según este estudio, dirigido por Kristin Layous y realizado en la Universidad Estatal de California, East Bay. De acuerdo con sus conclusiones, aquellos que adaptaron este enfoque mental experimentaron mayor conexión, se sintieron más competentes y autónomos.

Se pidió a algunos de los 111 universitarios participantes que sencillamente mantuvieran registro de sus actividades diarias; a otro grupo se le pidió que imaginaran el tiempo como un recurso escaso para que aprovecharan cada momento y extrajeran lo mejor que podían obtener de sus vidas.

Este grupo tuvo una tarea mucho más específica: planear sus siguientes 30 días en el campus como si fuera su última oportunidad para disfrutar de todas las cosas que aman ahí, todas las cosas que luego sabían que iban a extrañar una vez fuera.

Todos los participantes registraron sus actividades cada 7 días durante 4 semanas, y escribieron lo que habían hecho. Luego les recordaban una vez más su tarea y se les ordenaba continuar con ella.

Al finalizar el plazo, se aplicó la encuesta de medida de balance en las necesidades psicológicas para determinar la salud psicológica de los jóvenes a partir de tres criterios: conexión con otros, un sentimiento de competencia personal y el sentido de autonomía.

Como resultado se detectó un incremento en el bienestar de ambos grupos, pero este aumento fue doble para el grupo al que se le indicó imaginar que esa fase de su vida estaba por terminar.

Así, el equipo de psicólogos conluyó que la conepción del tiempo como algo escaso hizo que los participante estuvieran más motivados para incluir en el plan actividades que realmente les gustaran y disfrutarlas mientras las realizaban. Esto se reflejó en los resultados de la encuesta y en la mejora del estado general de ánimo, la actitud y el comportamiento de los participantes.

Mientras lees esto, el reloj avanza y nada lo detendrá. ¿Qué te gustaría estar haciendo ahora? Planear nuestra vida como si fuera a terminar de un momento a otro, hacer que cada momento cuente en verdad: ése es el reto.