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8 señales de que alguien es más inteligente de lo normal

Ciencia

Por: Pijama Surf - 05/27/2017

Aunque no es una norma, algunos patrones se repiten entre las personas calificadas como más capaces intelectualmente

Aunque el término continúa siendo polémico (así como los instrumentos para medirlo), el concepto de inteligencia a grandes rasgos, y a través del tiempo, sigue estando ligado a la persona que comprende más y sabe usar ese conocimiento. Su raíz etimológica en griego deviene de intelligere (que viene de los téminos inter –entre, y legere–leer-elegir).

Ahora, también sabemos que el sistema (financiero, sobre todo) promueve un tipo de inteligencia muy lejana a la sabiduría, ¿y habrá verdadera inteligencia sin sabiduría? (eso ya es otro tema en sí mismo).

Respecto de la manera coloquial de entender la inteligencia, de aquella persona con una habilidad cognitiva mayor, ciertamente existen rasgos que pueden indicarte que eres una persona más inteligente que la mayoría, o bien, que otra lo es.

Según distintas fuentes, se presentan estas ocho señales:

 

Suelen ser liberales en lo político

Una persona liberal suele cuestionarse más la realidad para pugnar por su propio punto de vista. Sin embargo, no cualquiera forma su propio punto de vista. Son números; por ejemplo, un estudio de 2010 encontró que los adultos extremadamente conservadores tenían un IQ promedio de 95, mientras los adultos liberales ranquearon en 106.

 

Solitarios

Las personas más inteligentes suelen tener intereses poco comunes, lo que de algún modo las aísla. Más allá del cliché de los genios solitarios, en una investigación publicada en el British Journal of Psychology que analizó la información de más de 15 mil 197 jóvenes de 18 a 28 años, se encontró que los más inteligentes preferían pasar la mayor parte de su tiempo solos.

 

Perezosos

Quizá te venga a la cabeza el estereotipo de la persona perezosa, con sobrepeso, que pareciera no tener mucho en la mente. Pero, de hecho, distintos estudios vinculan la pereza a una mayor actividad mental, más allá de las personas enérgicas. Muchos de quienes tienden a la pereza, disfrutan de su propia mente y sus procesos: “A mayor inteligencia menos necesidad de estímulos activos, es decir, una persona notablemente inteligente puede pasar mucho tiempo simplemente contemplando, reflexionando o planeando y, en contraste, actuar poco”. 

 

Creativos

Como los intereses de los individuos inteligentes suelen ser distintos a los del resto, su manera de abordar los retos y plantear las soluciones también es comúnmente diferente, creativa.

 

Obsesivos y maníacos

Las personas más inteligentes suelen enfocarse mucho en un tema de interés. Ello hace que puedan desarrollar una obsesión irregular por encontrar alguna solución, creación, etc., a un tópico determinado.

 

Capacidad para separar lo emocional de lo racional

Aunque pueden tornarse obsesivos y maniáticos, una de las facultades que les permite pasar tanto tiempo solos es que saben separar su vida amorosa o afectiva, o bien sus pasiones, de sus asuntos por resolver.

 

Autodidactas

No significa que un individuo más inteligente que el promedio prescinda de estudios convencionales. Sin embargo, digamos que su mente abarca más variedad de tópicos, lo que les genera curiosidad, y por ello, son más propicios a buscar información por su propia cuenta, acorde a sus búsquedas intelectuales.

 

Duermen más tarde

Según algunas investigaciones nuestra tendencia de evolución apunta hacia individuos más nocturnos, un patrón que, de hecho, se repite también en muchos de los estereotipos sobre los grandes genios.

El estrés de tus abuelos podría estar influyendo en ti

Ciencia

Por: Pijama Surf - 05/27/2017

Cada vez más estudios sugieren que las experiencias vividas por tus antecesores son también parte de tu información genética

La complejidad del mundo genético comienza a descubrirse cada vez con mayor asombro. Uno de los fenómenos al respecto que más ha conmocionado este universo de estudio es el hecho de que cada vez más investigaciones comprueban que no sólo heredamos rasgos físicos o la propensión a enfermedades de nuestros antepasados; también somos depositarios, para bien y para mal, del efecto psicológico resultado de sus experiencias y decisiones.

En el 2014, por ejemplo, un estudio de la Universidad de Oxford concluyó que los hijos y nietos de madres holandesas que, mientras estuvieron embarazadas, sufrieron los estragos del hambre en el llamado "invierno del hambre" poco antes de terminar la segunda guerra mundial, seguían presentando transgeneracionalmente trastornos alimentarios, diabetes y enfermedad coronaria.

También, otro análisis comprobó que los hijos de docenas de madres que se encontraban embarazadas al momento de los ataques del 9/11 tienen una mayor respuesta de estrés ante momentos de posible violencia.

Se trata, así, de una especie de herencia de los traumas que hemos vivido. Tan complejo es el sistema de la vida que lo que experimentas a nivel psicológico repercutirá no sólo en ti sino también en tus hijos. Al respecto, un nuevo estudio publicado en Science encontró, esta vez en gusanos, que el estrés que vivieron al ser alterado su medio ambiente en un experimento que cambió su hábitat de 20 a 25º es heredado tanto a sus hijos como a sus nietos, e incluso más allá.

Para este experimento, a los gusanos les fueron implantados chips que emitían una pequeña fluorescencia al registrar una activación del estrés. Esa misma fluorescencia fue registrada en sus hijos y nietos, y hasta en cinco generaciones más. También cuando el cambio de temperatura fue sometido a cinco generaciones, el efecto llegó, sorprendentemente, a 14 generaciones más.

Lo anterior abre la brecha tanto para investigar mejores métodos para aliviar traumas transgeneracionales (está comprobado que la meditación ayuda) como para incitar la reflexión, de que, si bien existen situaciones que no podemos controlar, al menos hay que procurar tomar las mejores decisiones, ya que éstas podrían repercutir en la vida de tu descendencia y, con certeza, no sabremos hasta dónde.