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9 datos curiosos sobre las prácticas sexuales en el Antiguo Egipto

AlterCultura

Por: PijamaSurf - 05/31/2017

Son prácticas que en la actualidad pueden considerarse impactantes, diferentes e inclusive hasta perversas

Se dice que la sexualidad es un fenómeno social, pues sus costumbres y prácticas cambian en función del tiempo, la región y la cultura. Surgen ejemplos a lo largo de la historia de la humanidad: previo a la dominación católica, el incesto era una práctica común en las antiguas civilizaciones; también la presencia de acompañantes jóvenes masculinos –menores de 16 años– exclusivos para dirigentes y aristócratas romanos; la desnudez, el deporte y la homosexualidad solían ser los tres símbolos de la vida civilizada en la Antigua Grecia; entre otros.

Son prácticas que en la actualidad pueden considerarse impactantes, diferentes e inclusive hasta perversas, pero la realidad es que en su época y en su ubicación geográfica, formaban parte de la cotidianidad de las personas. De acuerdo con los estudios arqueológicos realizados sobre el Antiguo Egipto, estas son algunas de sus prácticas sexuales que en nuestros días podrían asimilarse como pervertidas: 

– Los faraones permitían el matrimonio entre hermanos e hijas, con el fin de preservar la pureza del linaje. El incesto estaba permitido entre los egipcios, pues incluso tenía un carácter ritual en la ceremonia de iniciación a la adolescencia. 

– El Papiro Erótico de Turín muestra miembros de la corte, los sacerdotes y altos cargos formando parte de orgías con frases como “Ven y métemela por detrás”. En su texto "Apuntes sobre la erótica y la sexualidad en el Antiguo Egipto" el profesor Jorge Roberto Ogdon explica que “el acto sexual, en el Egipto faraónico, según la evidencia disponible, se representó de una manera natural y sin tapujos”.

– Las mujeres gozaban de autonomía –pues no se encontraban bajo la dependencia legal del marido. Los matrimonios se realizaban a los 14 años de edad de las mujeres y los 16 de los hombres, sin necesidad de una ceremonia de casamiento ni de enlaces fiesteros; se entendía que cuando los miembros de una pareja se iban a vivir juntos, se realizaba un contrato sobre la futura crianza y custodia de los hijos. En la obra del egiptólogo Montet, La vida cotidiana en Egipto en tiempos de Ramsés, está el testimonio de una joven recién casada con uno de los hijos del faraón: “Me llevaron como esposa a casa de Naneferkaptah. El faraón ordenó que me entregaran espléndidos regalos en oro y plata y todas las personas de la casa real me los presentaron”.

–  La poligamia estaba permitida, principalmente entre las clases dirigentes, que mantenían varias concubinas siempre y cuando se respetara la posición de la esposa en el entorno familiar. Por ejemplo, se retoma el caso de Ramsés II, quien a sus 91 años aseguraba haber tenido más de 20 reinas y una multitud de concubinas. Inclusive, en los textos antiguos se dijo que fue padre de más de 100 hijos. 

– Según Herodoto, historiador griego del siglo V, en una de las orgías celebradas en nombre de la diosa Sejmet Bastet en la ciudad de Bubastis, sucedía que:

las barcas, llenas de hombres y mujeres, flotaron cauce abajo por el Nilo: Los hombres tocaban flautas de loto, las mujeres címbalos y los panderos, y quien no tenía ningún instrumento acompañaba la música con palmas y danzas. Bebían mucho y tenían relaciones sexuales. Esto era así mientras estaban en el río; cuando llegaban a una ciudad los peregrinos desembarcaban y las mujeres cantaban, imitando a las de esa ciudad.

– Las prostitutas eran conocidas como kat tahut –que quiere decir “vulva”–, y solían dominar las artes de la danza, la música y el erotismo; mientras que las felatrices eran prostitutas especializadas en felaciones y se distinguían por el color intenso de sus labios. 

– El sexo oral en el Antiguo Egipto nació con un mito del asesinato del dios Osiris. Se dice que cuando fue asesinado y descuartizado por su hermano Seth (el mal), tanto su esposa como su hija viajaron alrededor del mundo recolectando todos los pedazos del cuerpo de Osiris. Al no encontrar su pene, la esposa decidió esculpir uno en arcilla, lo unió a su cuerpo y lo devolvió a la vida mediante una felación. 

– Se dice que el dios Atum –“El que existe por sí mismo”– se formó de la nada, por lo que se masturbó y de su semen nacieron los dioses que le ayudarían a crear y gobernar el universo. Por esta razón, los egipcios consideraban el flujo del Nilo como parte de la eyaculación de Atum, apreciando que el faraón en turno se masturbara en una ceremonia en conmemoración al acto del dios para esperar que el semen cayera dentro del río y no en la orilla. Posterior a su acto, el resto de los asistentes a la celebración hacía lo mismo. 

– El primer consolador de la historia se le atribuye a esta civilización, y se fabricó con restos del pene de un cachalote. 

Esto no es de mal gusto: Die Antwoord y lo zef, un cortocircuito de la cultura

AlterCultura

Por: pijamasurf - 05/31/2017

La banda sudafricana Die Antwoord demuestra que la cultura es un ente que vive gracias a sus contradicciones

La idea general que se tiene de cultura casi siempre presenta un equívoco esencial: con mucha frecuencia, se le asocia sólo con la llamada “alta” cultura, jerarquización un tanto cuestionable que además de que supone una “baja” cultura, impone también una falsa rigidez a algo que por naturaleza se encuentra siempre en movimiento, siempre en cambio constante y, sobre todo, en continua mezcla.

En este sentido, al hablar de cultura sería mejor entenderla como un inmenso panel, inabarcable, en donde concurren miríadas de flujos, corrientes eléctricas, algunas con mayor potencia que otras, que siguen su curso hasta encontrarse unas con otras y generar algún efecto –en ocasiones, incluso un cortocircuito.

¿Qué es ese cortocircuito de la cultura que en años recientes se ha dado en llamar zef y que está plenamente identificado con la banda Die Antwoord?

No existe una definición concreta de lo zef. Lo más cómodo para comenzar sería partir de lo que parece evidente: el “mal gusto”, una categoría que de una u otra forma muchos conocemos, que tiene su propia manifestación en cada cultura local pero, sobre todo, algo que pocos se atreven a cuestionar. Como antes con la idea de “alta cultura”, el mal gusto sólo existe por una oposición que implica también un juicio, en la medida en que tácitamente está por debajo del “buen gusto”. Lo kitsch, lo naco, en cierto momento incluso lo pop: en su origen, todo ello fue considerado de “mal gusto”.

Lo zef, sin embargo, parece tomar distancia de esa categoría moralizante y, como todo lo marginal, no mira con deseo aspiracional todo lo que los agentes del “buen gusto” hacen para adueñarse y monopolizar la cultura. A lo zef esto le tiene sin cuidado. Al menos tal y como lo defienden Ninja y Yo-Landi, los dos raperos sudafricanos que, junto con God, productor y DJ, conforman Die Antwoord desde 2008.

En su definición de lo zef, la mayoría de las reseñas suelen citar estas palabras que Yo-Landi, entre otras ocasiones, dijo una vez a Hermione Hoby, en Londres, cuando la periodista entrevistó a la banda para The Guardian:

[Lo zef] está asociado con personas que modifican sus coches y suenan a oro y más mierda. Zef es que eres pobre pero fancy. Eres pobre pero sexy: tienes estilo.

Esto, sin duda, nos da ya una idea si no acabada sobre lo zef, sí al menos útil para empezar a entender, al menos por la vía de la comparación. En esta época, prácticamente en cualquier territorio podríamos encontrar un equivalente local para el zef sudafricano, más aún si tomamos en cuenta que esta categoría comenzó a cobrar relevancia entre la década de 1960 y la de 1970, cuando la clase media y obrera de Johannesburg vivió cierto auge económico gracias al aumento del precio del oro en el mundo, metal que entonces se explotaba profusamente en la zona. La mejora en la economía personal y familiar se tradujo, entre otros fenómenos en uno muy especial: el “pimpeo” de los autos que ya tenían esos obreros, fuera con rines lujosos, motores mejorados, llantas nuevas. Según parece zef proviene de Zephyr, un modelo de la automotriz Ford bastante popular entre las clases medias de la capital sudafricana. Quienes comenzaron a delimitar lo zef mostraban también el desdén hacia quienes elegían gastar su recién adquirido dinero en algo aparentemente trivial como modificar un coche.

Pero eso no es todo en la definición de Yo-Landi. Antes de esas palabras –que sin duda coinciden con la historia de lo zef– hay algo más:

Zef es un poco como que nada te importa un carajo, como que vienes en tu propia presentación y estás en tu misión personal.

Y quizá esa sea la esencia auténtica tanto del término en sí como de Die Antwoord.

No existe tal cosa como el “mal gusto”. Lo excéntrico, lo diferente, lo inusual, lo que sale de la norma, son signos con los que la cultura hace evidente la vitalidad que le es propia. Y no por la cultura en sí, sino por las personas que la construyen. Esa vitalidad es en su origen subjetiva: la decisión de un par de raperos y un DJ por emprender esa misión propia, sin importar nada, sin importar que alguien califique como de mal gusto su música, su atuendo, su performance.

 

Agradecemos a Supra México la invitación que hizo a Pijama Surf para asistir al concierto de Die Antwoord en la Ciudad de México.