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¿Es el fin de nuestra era? Captan a ciervo devorando un cadáver humano

AlterCultura

Por: pijama Surf - 05/06/2017

Un posible símbolo de profunda distopía fue documentado por científicos forenses en Texas

Buena parte de esta realidad está construida a partir de símbolos. Considerando lo anterior, es decir si hilamos la información potencialmente contenida detrás de la escena que a continuación les vamos a describir, las posibles conclusiones son muchas y la mayoría de ellas tiende a lo distópico.

Hace poco más de 1 año investigadores forenses del Forensic Anthropology Research Facility de San Marcos, Texas, dejaron restos humanos para analizar la interacción de animales salvajes con ellos. La llegada de buitres, mapaches, zorras y otros, estaba prevista. Sin embargo, en una de las sesiones se encontraron con un sorpresivo visitante. En enero del 2015 un ciervo cola blanca fue captado con un trozo de costillar en la boca. Esta fue la primer evidencia de un ciervo devorando huesos humanos.

Esta no es la primera vez que se registra a un venado con conductas carniceras, ya que anteriormente se han captado ejemplares comiendo murciélagos o incluso liebres muertas, pero jamás engullendo restos humanos. Los científicos creen que el ciervo podría estar buscando complementar su dieta habitual con más minerales como sal, calcio y fósforo. Esto nos hace cuestionarnos sobre la calidad nutricional de los insumos naturales y el posible impacto de la actividad humana sobre este extraño fenómeno. 

Ya en otro plano más especulativo y un poco más alarmante, simbólicamente la escena de un tierno ciervo consumiendo restos humanos pareciera una señal, o en el mejor de los casos una tétrica llamada de atención, para repensar nuestra relación con el medio ambiente y reflexionar sobre las múltiples maneras en las que estamos contribuyendo a su distorsión.   

Estudios muestran que yoguis tibetanos pueden elevar su temperatura con la mente

AlterCultura

Por: pijamasurf - 05/06/2017

La práctica tántrica del tummó es capaz de elevar la temperatura corporal usando técnicas de meditación y respiración para generar un calor interno que derrite las obstrucciones psicofísicas

En el llamado País de las Nieves, una especie de guarida espiritual en el techo del mundo, se ha amaestrado la técnica del fuego interno o fuego interno psíquico llamada tummó. Esta técnica de generación de calor interno proviene de los mahasiddhas de la tradición indotibetana y es común al kundalini yoga, al tantra hinduista y al budismo vajrayana (que es lo que se practica mayormente en el Tíbet). Aunque algunos creen que esta técnica fue desarrollada para combatir el frío (siguiendo el caso del Iceman Wim Hof, quien ha desarrollado una variación del tummó para mejorar el sistema inmune y soportar fríos extremos), en realidad el tummó poco tiene que ver con esto. Se trata de una técnica, un yoga, para conducir los vientos o energías (g-lungs, prana) al canal central, destruir bloqueos y alcanzar el cuerpo vajra o cuerpo de iluminación en la fase de compleción del Anuttara Tantra. El calor interno, ligado a un estado de gozo, es el sostén del cuerpo pero también de la conciencia: se dice que la mente monta el caballo de los vientos. Al fluir por los canales va arrasando todos los nudos y bloqueos ligados a la ignorancia y a la solidez del ego. Se dice que el canal central es el hogar del Buda Primordial, Kuntuzangpo.

La ciencia ha probado la efectividad de esta técnica, al menos en lo que refiere ha elevar la temperatura corporal. Un estudio realizado en 1982, en el que un grupo de científicos viajó al Tíbet con equipo, mostró que los yoguis son capaces de consistentemente efectuar cambios en su cuerpo, incrementando la temperatura en sus dedos del pie y de la mano hasta en 8.3°C. Otro estudio y revisión de la literatura existente, realizado por Kozhevnikov (2013), mostró que no sólo pueden incrementar la temperatura periférica, sino la temperatura de todo el cuerpo integralmente. La termogénesis del tummó hizo que su temperatura se elevara a un estado moderado de fiebre de 38.3°C, reflejando un incremento de respuesta de excitación por activación simpática. En otras palabras, el tummó afecta el sistema nervioso a través de movimientos de respiración, lo que se conoce como candados (mulabhanda, uddiyanbhanda), visualizaciones de gotas, vientos, y luz y otras técnicas (amaestrar el tummó es algo que puede llevar décadas en algunos casos, y es necesario tener cierta juventud, para tener bindhu).

Los científicos creen que estas técnicas podrían aplicarse para no meditadores que quieren regular su temperatura y sus respuestas introceptivas. Sin embargo, de hacerlo, no sería tummó, como ocurre con Wim Hof, ya que el tummó existe dentro de un contexto tradicional tántrico y sin la visión de mundo y la intención original de alcanzar la iluminación, la práctica se vuelve un remedo, mera terapia.