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Esta mujer tiene 50 años, pero por su apariencia la confunden con la novia de su hijo (FOTOS)

Sociedad

Por: pijamasurf - 05/12/2017

El aspecto físico de Liu Yelin sugiere que el mito de la eterna juventud podría ser cierto

La juventud es posiblemente, junto con la belleza, una de las pocas cualidades que tiene dos modos de existencia: el real y el aparente; los dos, además, con plena autonomía. Se es joven pero también una persona puede sólo parecer joven, y aunque sin duda muchos dirán que la realidad siempre triunfará sobre la apariencia (pues, después de todo, la juventud no implica únicamente la lozanía de la piel, sino varias otras características), quienes poseen una juventud aparente casi siempre encuentran algún beneficio en ello, lo cual, en cierta forma, le otorga al simulacro una realidad de la que supuestamente carecía.

Las fotografías que ahora compartimos son una clara expresión de esa dualidad que coexiste a propósito de la juventud. Al recorrerlas o incluso al mirar sólo una de ellas, encontraríamos a primera vista a una joven que posa felizmente en soledad o junto con otro muchacho de edad afín. Sin embargo, al saber más sobre ella, entramos en conocimiento de que se trata de una mujer más bien madura, de 50 años de edad, que parece haber sido gratificada con el don de la eterna juventud.

Su nombre es Liu Yelin, su país de nacimiento es China y, según ha declarado, su secreto es el ejercicio intenso y constante (y aunque esto no lo ha dicho, es muy probable que también su genética tenga mucha responsabilidad en su aspecto). Durante 30 años, el ejercicio físico ha sido una de las actividades cotidianas imprescindibles de Liu. Además de entrenamiento con pesas, la natación es uno de sus deportes favoritos, el cual ha practicado en lagos, cruzando ríos (específicamente el Yangtsé de China y el Han de Corea del Sur) e incluso en las aguas invernales de diversos parajes asiáticos. Entre sus récords personales se encuentra haber nadado en 4 horas los 12km que hay entre las costas de Penang, Malasia, y el estrecho de Malaca, en las inmediaciones de la isla de Sumatra.

Como detalle anecdótico, el aspecto juvenil de Liu provoca que con frecuencia, cuando va acompañada de su hijo de 22 años en la calle y otros lugares públicos, se le tome por novia de éste, confusión que, a juzgar por estas fotografías, también podría estar alimentada por cierto vínculo edípico existente entre ambos.

Sea como fuere, sin duda la frescura de esta mujer puede parecer envidiable, quizá incluso si se trata de mera apariencia.

 

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La última moda de sexo en Rusia tiene un impacto que querrás conocer

Sociedad

Por: PijamaSurf - 05/12/2017

Los mensajes son claros: “Busco a un hombre que pueda instalar unos cables en dos habitaciones de mi piso”, “Me reuniré con cualquiera que a cambio de sexo me dé un sofá"...

En las redes sociales es muy común encontrar artículos, imágenes y videos en torno al sexo. La mayoría de ellos poseen títulos rimbombantes y fotografías eróticas que provocan caer en la tentación de darle clic. Los cibernautas consumen este tipo de información como si se removieran los viejos fantasmas de los manuales de urbanidad o creencias de la vieja escuela católica. Sin embargo, ¿qué tipo de sexo es el que se está vendiendo? ¿Cuál es el concepto del sexo que brinda ese tipo de información?

Hay que comprender que, según los especialistas en sexualidad, la principal causa de disfunciones y trastornos sexuales, Infecciones de Transmisión Sexual (ITS), embarazos no planeados y otras afectaciones relacionadas con el sexo es una cultura culpígena. Esto se debe principalmente a que este tipo de tradiciones promueven la desinformación, una pobre educación sexual y una especie de morbo por cumplir con lo prohibido sin saber mucho o nada al respecto. 

Así, las personas van conociendo acerca del sexo mediante tradiciones culpígenas, Internet y pornografía. Casi sin darse cuenta, no sólo someten la experiencia del acto sexual a conceptos relacionados con el pecado, lo prohibido, el juego de poder, el control, el éxtasis, la omnipotencia y las ganancias materiales, sino que también distorsionan la vivencia total de tener sexo.

Como resultado surgen modas que implican riesgos para la salud física o emocional. Entre ellas se encuentra esta práctica que comenzó en Rusia a partir de la crisis del petróleo, en donde las mujeres ofrecen sexo a cambio de servicios de fontanería, instalación de muebles, reparaciones mecánicas, mudanzas o paseo de perros. De acuerdo con los sociólogos, esta situación surgió a partir de la crisis en Rusia, lo cual provocó que la “población recurriera a todo tipo de ingenios y remedios para mantener su nivel de vida”. La crisis ha aumentado el nivel de pobreza y, con el fin de sobrevivir, “el sexo se utiliza para pagar este tipo de servicios tradicionales. Incluso hay comunidades online formadas especialmente para este propósito”.

Los mensajes son claros: “Busco a un hombre que pueda instalar unos cables en dos habitaciones de mi piso”, “Me reuniré con cualquiera que a cambio de sexo me dé un sofá”, “Hago arreglos en el hogar: consigues placer y renovación”, “Ofrezco servicios de taxista a cambio de sexo”. En otras palabras, si se necesita un servicio y no puedes –o no quieres– gastar dinero, se puede negociar a través de sexo. 

Esta alteración de la prostitución convierte a la sexualidad en una transacción de bienes a favor del poder. Sin embargo, no deja de permanecer la siguiente incógnita: si el sexo es una práctica que encarna a Eros, que incluso los indígenas mexicas solían decir que era un regalo de los dioses por todas las desgracias y sufrimientos que surgen en la vida, ¿cómo es que puede menospreciarse y reducirse a un concepto capitalista? Es evidente que ante una crisis la supervivencia marca una necesidad y que el sexo marca un valor en esfuerzos prácticos pero, ¿será ésta la mejor manera para vivir y transmitir la experiencia de la sexualidad?