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Estudio muestra que la marihuana es buena para el cerebro de los viejos (pero no para el de los jóvenes)

Salud

Por: pijamasurf - 05/15/2017

La marihuana promete ser una forma de revertir los efectos de la edad en el cerebro, según un nuevo estudio

Un nuevo estudio que ha estado apareciendo en diversos medios muestra que dosis diarias de un extracto de cannabis lograron revertir los efectos adversos de la edad en la cognición en el cerebro de ratones.

En el estudio se dosificó a los roedores con THC, el ingrediente psicoactivo principal del cannabis y se observaron efectos positivos en la memoria y en el aprendizaje. Lo contrario ocurrió con animales jóvenes. Los roedores más viejos probaron mejor desempeño resolviendo tareas como laberintos o reconocimiento mnemónico

El descubrimiento sugiere que es posible diseñar un tratamiento basado en dosis bajas de THC para mejorar la función cerebral de personas de edad avanzada sin inducir los efectos psicoactivos de la droga de manera significativa. Este año se llevará a cabo una prueba clínica con humanos.

Andras Bikei-Gorzo de la Universidad de Bonn explicó que la investigación conlleva la posibilidad de reducir el tiempo de tratamiento médico estándar que reciben pacientes con enfermedades neurodegenerativas, lo cual sería un gran beneficio en términos económicos y de salud.

Por otro lado es importante mencionar que existen diversos estudios que muestran que el uso frecuente de cannabis entre adolescentes puede impedir la memoria a largo plazo

En el estudio mencionado los efectos positivos persistieron después de la aplicación de la droga en animales maduros y se observó restauración de la expresión de ciertos genes. Los investigadores creen que esto ocurre a través de la estimulación del sistema endocannabinoide, una vía neural que suele volverse menos activa con la edad.

Enfermedades que tienes sólo si crees en ellas

Salud

Por: PijamaSurf - 05/15/2017

A diferencia de las enfermedades psicosomáticas, los síndromes están fuertemente relacionados con la cultura, la salud, la mente y el cuerpo

Hipocondriasis, enfermedades psicosomáticas, psicosis colectiva. Cualquiera de estos trastornos mentales se caracteriza por transmutar en el cuerpo lo que la psique no consigue expresar. Algunos expertos en la mente humana aseguran que este tipo de enfermedades se relacionan con la cultura de donde proviene el individuo, como si fuesen un “síndrome cultural” en donde se cumplen los patrones inconscientes de la región. 

En su nuevo libro The Geography of Madness: Penis Thieves, Voodoo Death, and the Search for the Meaning of the World’s Strangest Syndromes, Frank Bures da el ejemplo del Koro (también llamado suo yang en algunos lugares), un síndrome cultural en donde las personas sienten que sus genitales están siendo succionados al interior de su cuerpo. Si bien se le asocia con una especie de maldición por espíritus, sucede como resultado del “miedo a la muerte”. Otros ejemplos que explica Bures son la “frigofobia” en China, la cual es un miedo al frío y proviene de la cosmogonía del equilibrio entre frío y calor; el “amok” en Malasia, que sucede cuando una persona realiza una matanza y no puede recordarlo después; el “hikikomori” en Japón, cuando una persona evade la realidad al grado de nunca dejar su casa. 

A diferencia de las enfermedades psicosomáticas, los síndromes están fuertemente relacionados con la cultura, la salud, la mente y el cuerpo, lo que provoca que las personas que los sufren experimentan cosas imposibles. El nuevo lineamiento del DSM-V convierte a estos síndromes en “no reales”, debido a su condición cultural; no obstante, las víctimas realmente los sufren y requieren de un tratamiento para regular los síntomas.  

Frente a esta paradoja, Bures explica que existe la creencia de que las víctimas que padecen estos síndromes no poseen estudios y en cuanto comienzan a indagar en el conocimiento, su malestar desaparece, como si los síndromes fueran producto de la ignorancia, lo cual implicaría que:

no tenemos una cultura, o que nuestras enfermedades son culture-free y evidentemente no es el caso. Algunos de estos síndromes varían de cultura a cultura en su rango o en su sintomatología, o no existen siquiera en otras culturas. Por ejemplo, el síndrome premenstrual no existe en numerosos lugares. Hay quienes sugieren que podría estar relacionado con la cultura americana.

De alguna manera las asunciones fundamentales en torno al cuerpo, el mundo y la forma en que funcionan las cosas pueden llegar a moldear no sólo la actitud ante la vida sino también la fisiología, la fisionomía y los genes de un individuo. 

Bures concluye:

Uno de los problemas es poder distinguir entre lo que es real y no real, porque los síntomas pueden ser reales aun si la causa no es la que se piensa. Un ejemplo es toda la investigación con placebo y nocebo, en la manera en que funcionan los mecanismos de la mente. La intolerancia al gluten podría ser un candidato adecuado para ser considerado un síndrome cultural. Puedes sentir que algo está mal y creer que lo puede causar el gluten, las turbinas de aire, las hormonas o hechizos mágicos o algo así. Depende de la concepción de las cosas para presentar ciertos síntomas, pues de alguna manera creer en los síntomas reafirma la creencia sobre ellos. 

 

Imagen principal: BLACK BUTTERFLY Art Print By Dada22