*

X

Fantasmas, demonios, muertos y otras criaturas extrañas, así es el arte japonés folclórico de Mertz

Arte

Por: PijamaSurf - 05/19/2017

El trabajo de Mertz, entre dibujos y pinturas, murales y tatuajes, sigue unas formas líquidas que juegan con la gravedad, la historia y lo yokai

A diferencia de numerosas corrientes artísticas, el arte tradicional japonés ukiyo-e alberga una especie de coqueteo con seres sobrenaturales como fantasmas, demonios, muertos y otras criaturas extrañas. Este fenómeno, también conocido como yokai, engloba toda una serie de rarezas y monstruosidades que han sido adoptadas por el folclor japonés, y que sorprendentemente poseen la capacidad de traer buena fortuna a quien las albergue en su hogar. 

La particularidad con la que estos símbolos se apropian de la realidad ha sido la obsesión de numerosos artistas contemporáneos. Pues no importa que sea un paisaje, una hermosa mujer, la naturaleza o figuras históricas, ahí, en planos perdidos del cuadro, levitan los seres sobrenaturales como una parte natural de la pintura. Para José Mertz, artista creativo que habita en Miami, Florida, el balance entre la imaginación ilustrativa y el espacio le permite recrear tanto figuras espirituales como mitológicas con formas fluidas e incluso atrevidas. 

El trabajo de Mertz, entre dibujos y pinturas, murales y tatuajes, sigue unas formas líquidas que juegan con la gravedad, la historia y lo yokai. No importa si se trata de la arena, la roca, humano o fantasma, los elementos se transforman en el universo de este artista: 

Almodóvar VS Netflix: "Me parece una enorme paradoja premiar una película que no pueda verse en gran pantalla"

Arte

Por: pijamasurf - 05/19/2017

Netflix y las plataformas on demand están cambiando la forma en que vemos cine

El consumo de obras y productos cinematográficos experimenta, desde hace unos años, un cambio sustancial. Ir al cine se ha convertido poco a poco en reproducir una película en casa, y la actividad de mirar una cinta –que algo tenía de asombroso, de contemplación artística y de disfrute estético– se realiza ahora sobre todo con meros fines de entretenimiento, para “pasar el rato” y, en última instancia, como una forma más del polimorfo monstruo de la distracción que en nuestra época consume nuestro tiempo.

En este sentido, algunos viejos guardianes del otrora llamado “séptimo arte” no han dejado de expresar su malestar frente a dicha tendencia. Hace unas semanas compartimos la opinión de Martin Scorsese y Ridley Scott, directores hollywoodenses que no dudaron en afirmar que “el cine está muerto”. Ahora es Pedro Almodóvar quien sin esgrimir una posición tan radical, ha expresado su incomprensión de que una película reciba un premio importante sin que haya sido proyectada antes en una sala de cine.

Almodóvar realizó esta declaración en el marco de la presentación de la 70ª edición del Festival de Cannes, sin duda la ceremonia más prestigiada y emblemática del mundo cinematográfico. En esta ocasión, el cineasta español funge como presidente del jurado del festival, mismo que integra junto con los directores Chan-Wook Park, Paolo Sorrentino y Maren Ade, la actriz y directora Agnès Jaoui, los actores Will Smith, Jessica Chastain y Fan Bingbing y el compositor Gabriel Yared.

Para Almodóvar, aunque Netflix ha aportado otra forma de consumir cine y otro tipo de producciones de tipo fílmico, la gran pantalla es insustituible para la experiencia de apreciación cinematográfica. Dijo el director:

Netflix es una nueva plataforma para ofrecer contenido de pago, lo cual en principio es bueno y enriquecedor. Sin embargo, esta nueva forma de consumo no puede tratar de sustituir las ya existentes, como ir al cine, no puede alterar el hábito de los espectadores, y creo que ese el debate ahora mismo. Para mí, la solución es simple: las nuevas plataformas deben de respetar las reglas actuales, como la existencia de ventanas de exhibición, y cumplir las reglas de inversiones que ya regulan a las televisiones. Es la única manera de coexistir. Me parece una enorme paradoja dar una Palma de Oro y cualquier otro premio a una película que no pueda verse en gran pantalla. Respeto las nuevas tecnologías, pero mientras siga vivo defenderé algo que las nuevas generaciones parecen no conocer: la capacidad de hipnosis de una pantalla. Creo que la pantalla en la que vemos una película por primera vez no puede ser parte de nuestro mobiliario, sino que nosotros tenemos que ser diminutos para estar dentro de la película que te captura.

En este sentido, a la pregunta de si prefería que sus películas se vieran en los 190 países en los que Netflix tiene presencia o ganar la Palma de Oro, el máximo reconocimiento en Cannes, Almodóvar fue contundente: “Prefiero que se vean en todos los países posibles en pantalla grande”.