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Nuevo modelo científico explica cómo todo lo que vemos es una alucinación generada por el cerebro

Ciencia

Por: pijamsurf - 05/01/2017

La realidad no es más que la alucinación generada por los patrones previos de nuestro cerebro

Un grupo de científicos y filósofos ha publicado una serie de trabajos bajo la rúbrica Open Mind en los que establecen una teoría que llaman "procesamiento predictivo". Con esta teoría, sustentada por decenas de papers científicos, sugieren que procesamos la realidad con base en predicciones que hace el cerebro sobre lo que está ahí y no a partir de lo que realmente esta ahí, ya que esto es de alguna manera incognoscible o al menos no es cognoscible sino a través de nuestro cerebro (o quizás, mejor dicho, de nuestra conciencia, pero ese es otro debate), el cual tiene este modo operativo de predecir o prever, es decir, de crear una impresión o expectativa y, por lo tanto, no tenemos cognición directa de la elusiva sustancia de lo real (sustancia que quizás ni siquiera existe).

Los científicos argumentan que nuestros cerebros constantemente están haciendo predicciones del mundo externo y estas predicciones son lo que percibimos, lo que decimos que es la realidad. Los investigadores y filósofos mantienen conjuntamente que para hacer predicciones más precisas nuestros cerebros modifican sus modelos internos del mundo y hacen que el cuerpo cambie de estado o lugar, para que el ambiente externo entre en consonancia con sus predicciones. 

Esta nueva teoría tiene como principal sentido cuestionar la idea de que recibimos pasivamente información del mundo y que lo que pensamos y representamos en nuestra mente es una imagen fiel de la realidad que existe allá fuera, intocada por nuestra percepción. La percepción es activa, no pasiva. El mundo pasa a través de filtros. La acción y la cognición son resultado de computos en el cerebro que involucran tanto un procesamiento de arriba hacia abajo como de abajo hacia arriba, es decir, donde el conocimiento previo del mundo y nuestro estado cognitivo y emocional influyen en la percepción.

Nuestro cerebro funciona como una computadora que construye constantemente en tiempo real un modelo del cuerpo y del ambiente que espera percibir. Usa este modelo para hacer varias hipótesis de aquello que es la fuente de las sensaciones y aquella hipótesis que parece más probable se convierte en la percepción de la realidad externa. Dos de los autores principales de esta teoría, Metzinger y Wiese, explican que su trabajo nos lleva a entender "el procesamiento del cerebro como una alucinación controlada en línea". Esto implica que todo lo que percibimos, incluyendo nuestro cuerpo y el medio ambiente, es un simulacro, una recreación. Así, no sólo los estados conocidos como alucinógenos, las drogas o la locura son alucinaciones; esta realidad, en su más sobria expresión, es una constante alucinación.

La investigación en torno a esto produce una serie de fascinantes preguntas que quizás algún día podremos responder, como, por ejemplo, qué tanto nuestro mismo cerebro se ve moldeado por las predicciones previas. Una posible explicación a esta naturaleza alucinatoria de la realidad es dada por el nuerocientífico Donald Hoffman:

El físico matemático Chetan Prakash probó un teorema que yo ideé: según la evolución por selección natural, un organismo que ve la realidad nunca será más apto que un organismo de igual complejidad que no ve la realidad pero que está ajustado sólo en aptitud [para sobrevivir].

Hoffman mantiene que nuestras percepciones han evolucionado para incrementar nuestra aptitud (lo que llama fitness) y no para ver la verdad. Sólo vemos la parte del bosque que nos sirve para sobrevivir y perpetuarnos. Al parecer estaríamos superimponiendo al mundo los constructos que sirven para que sigamos viviendo, perpetuando de alguna manera nuestra especie. 

Resulta también fascinante comparar esto con el colapso de la función de onda de la física cuántica, o cómo la materia hasta no ser observada es solamente una onda de probabilidades. Nuestro cerebro crea un modelo de la realidad, lanza una hipótesis sobre ésta y es a partir de que llega a dicha hipótesis (que hace la interrogación como tal) que emerge una realidad correspondiente. Esto recuerda la frase de Heisenberg de que "lo que observamos no es la naturaleza en sí misma, sino la naturaleza expuesta a nuestros métodos de interrogación". ¿Quién dice que los descubrimientos de la física cuántica sólo operan a niveles microscópicos sin influir en nuestra experiencia cotidiana de la realidad?

Otra lectura interesante sería cotejar lo que los científicos llaman predicciones con lo que la psicología budista llama el karma o los patrones habituales. De cualquier manera, el mundo parece ser el resultado de todas nuestras predicciones previas o de las intenciones que han informado nuestras acciones (karma).

 

Con información de New Scientist

Según la ciencia, este es el método más efectivo para aprender

Ciencia

Por: PijamaSurf - 05/01/2017

El aprendizaje se puede realizar en función de métodos alternativos.

En los últimos días surgió en México la viralización del video de Mars Aguirre, en el que la videoblogger anunciaba que dejaba la escuela por “su sistema retrógrada”. Desde entonces han surgido múltiples críticas al respecto, incluyendo imágenes en donde se compara la actitud rebelde de blogger mexicana y la lucha rebelde de la superviviente Malala Yousef quien ganó el Premio Nobel de la Paz por su lucha para adquirir la misma educación que los hombres. 

Frente a esta irónica situación, es indispensable recordar que la educación es un derecho humanitario y por tanto tanto hombres como mujeres, de cualquier rango social, tiene la misma oportunidad de estudiar según sus deseos. Si bien la escuela es sinónimo de la educación, la  educación no lo es forzosamente de la escuela, por lo que el aprendizaje se puede realizar en función de métodos alternativos. 

De acuerdo con John Dunlosky y su equipo de psicólogos de Kent State, la manera más efectiva y rápida de aprender se le llama “práctica distributiva”. Esto quiere decir que si se desea perfeccionar un nuevo concepto, lo ideal es estudiar arduamente durante un periodo corto de tiempo, tomar un descanso y luego estudiar arduamente de nuevo. Desgraciadamente esta dinámica no es la que usualmente se pone en práctica en diversos sistemas académicos, muy a pesar de que estudios psicológicos muestran los beneficios de distribuir los tiempos en los procesos de aprendizaje y enseñanza. 

En palabras de Dunlosky, “estas estrategias se han analizado vastamente en libros de textos de psicología educativa, y los estudiantes de pedagogía no reciben una buena introducción al respecto para aplicarlo durante sus enseñanzas.” E incluso agrega que las viejas estrategias de releer y subrayar con marcador de colores proveen beneficios mínimos para el aprendizaje: “Al releer lo que se planea aprender con una práctica de recuperación retrasada [releer después de un corto lapso de distracción]  ayudaría mucho a los estudiantes.”

De este modo el aprendizaje deja de ser un fenómeno exclusivo de los sistemas académicos, sino un proceso que, guiado de manera productiva, puede convertirse en la herramienta más poderosa para la trascendencia humana. En especial cuando se trata de un derecho humano que requiere alcanzar cada vez más personas en situaciones de riesgo.