*

X

6 consejos de autosuperación que pueden estar arruinando tu vida

Salud

Por: Pijama Surf - 06/09/2017

Entre otras nocivas nociones de autosuperación, la pretensión quizá funcione por momentos como un placebo, pero a largo plazo podría frustrarnos

Desde que la maquinaria de la felicidad se puso en marcha hemos olvidado que la vida son altibajos, que no todo está bajo nuestro control y que vivir es eso: sortear todo tipo de momentos y circunstancias. La maquinaria de la felicidad obligada (el "sonríe siempre, nunca te quiebres") nos está obligando a negar emociones que son parte de la vida, y bloquearlas nos frustra enormemente. En esta tendencia, la autosuperación se vende a tropeles en formatos innumerables: libros, películas, publicidad.

El problema con la cultura de este tipo es que nos vuelve personas frustradas. Te presentamos algunos conceptos que se repiten sistemáticamente en las nociones básicas de superación personal pero que podrían estar siendo altamente contraproducentes para la salud de nuestra psique:

 

Tú lo puedes todo

Una de las premisas más importantes en el pensamiento occidental es el famosísimo “Conócete a ti mismo” (gnōthi seauton), propulsado sobre todo por Platón. Lo anterior se refiere a una madurez para aceptar nuestras virtudes y defectos, y una vez hecho consciente eso, trabajar en lo que deseemos cambiar. Sin embargo, no todos somos iguales; algunos tenemos talento para ciertos ámbitos, y otros en distintas áreas. Es verdad que hay que ser voluntariosos en lo que nos proponemos, pero si buscamos ser buenos en todo simplemente nos estaremos engañando, y ello genera frustración a largo plazo.

 

Sonríe siempre

Cierto, caer en el pesimismo te paralizará, pero una cosa es caer en el pesimismo y otra creer asequible el siempre tener emociones placenteras. La vida son muchos tipos de emociones y uno puede encontrar placer en sus momentos agridulces. Está comprobado que las emociones negativas nos dan perspectiva y son positivas para la salud. Si sólo te aferras a sonreír estarás pretendiendo todo el tiempo, lo que en el fondo te generará frustración y pensarás que hay algo mal en ti cuando, como todo humano, te sientas triste, enojado, descontento, etcétera.

 

Persigue la perfección

Está muy bien tener presente el buscar el perfeccionamiento de nuestro oficio, trabajo o tarea, pero el perfeccionamiento es algo siempre en movimiento; aunque te aferres a la idea de perfección, resulta que no somos perfectos, y ello te frustrará y mermará tu autoestima si no lo haces consciente.

 

Ser exitoso es sobresalir

Hay muchas maneras de entender el éxito; sin embargo, la publicidad, y sobre todo los libros y propaganda de superación personal, sitúan el éxito siempre con ejemplos de personas famosas, ricas, sobresalientes. La realidad es que el éxito es más bien estar en el camino de aquello que has elegido y disfrutar el trayecto con sus altibajos, o las muchas otras definiciones que cada quien puede darle.

 

Nuca, jamás, te sientas culpable

Es verdad, el arrepentimiento (la culpa) puede ser nocivo si se experimenta en demasía, pero es bueno darte cuenta cuando has tenido un error, entender por qué te habría gustado actuar distinto y experimentar el halo de nostalgia que conlleva este tipo de pensamiento. Según la ciencia, ello hará que generes mayor conciencia sobre por qué te gustaría que las cosas hubieran sido distintas. Eso es conocerte a ti mismo también, y te otorga sabiduría y aprendizaje. Desde luego, ello no implica que quedarte estancado en ese sentimiento sea sano; déjalo ir, pero permítete sentir también tus errores.

 

Tú eres responsable de todo lo que te sucede

Sí, nuestro pensamiento, nuestra actitud y la energía que emana de ello atraen a ciertas personas y situaciones, pero también es verdad que no tenemos control de todo lo que ocurre a nuestro alrededor. Pretender lo anterior es sumamente frustrante, así que, aunque es bueno asumir nuestra responsabilidad en el mundo, también es benéfico entender nuestra posición de vulnerabilidad: sí, en ocasiones somos también víctimas, y asumirlo con madurez y humildad está bien.

 

Ilustración: Yuschav Arly

El narcisismo es un desorden mental que engloba toda una manera desproporcionada de entender el "yo", y no es inofensivo

Podría decirse que, en general, estamos en la época del narcisismo. El individualismo nos ha alejado de creencias que anteriormente nos hacían pensar más en el nosotros que en el yo. Ello, aunado a una cultura de consumismo, ha derivado en que cada vez más seamos ilusoriamente siervos de nosotros mismos, pero desde valores creados desde otras esferas.

Y en este mar de narcisismo, reflejado cotidianamente en las redes sociales, donde basta echar un vistazo para encontrar millones de selfies diarias y una añoranza colectiva por likes, es verdad que también hay niveles de narcisismo. Anteriormente publicamos sobre un test para conocer si eres narcisista, y su clave radica en que un narcisista, generalmente, no tiene reparo en aceptar que es un narcisista. Pero, a grandes rasgos, ¿cómo piensa una persona que califica como narcisista? Estas son algunas pistas según un análisis de la psicóloga Karyl McBride, quien ha estudiado este fenómeno durante más de 25 años:  

1. Sobreimportancia del yo: exagera su talento y logros, espera ser considerado como superior por sus logros.

2. Ambición desmedida por fantasías de éxito, de poder, belleza o amor ideal.

3. La creencia de que son personas muy muy especiales y únicas (y que sólo serán entendidas por personas tan únicas y especiales como ellos).

4. Exigen mucha admiración (las personas a su alrededor quedan exhaustas, ya que el narcisista exige que le llenen un vacío emocional).

5. Creen tener derecho a un trato privilegiado o cumplimiento automático de sus expectativas.

6. Se aprovechan de los demás para cumplir con sus objetivos.

7. Importancia por las apariencias, pero incapaces de sentir empatía.

8. Sentimiento sistemático de envidia por otros, o la convicción continua de que otros los envidian.

9. Son muy arrogantes; necesidades de hacer sentir menos a otros para sentirse más.

McBride hace énfasis en que aunque quizá algo que se nos viene a la mente sea el “cada quién”, el problema con el narcisismo es que resulta hiriente para los demás, y en cargos de autoridad, por ejemplo, las consecuencias pueden ir mucho más allá de los que rodean directamente a la persona narcisista, quien, además, recordemos, disfruta de serlo.