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Los canguros son la pesadilla de las empresas que desarrollan autos no piloteados

Volvo, una de las empresas líderes en el desarrollo de automóviles autónomos, no ha logrado desarrollar un sistema para evitar el movimiento de los canguros en las carreteras. Sus autos cuentan con un sistema de detección de animales que incluyen venados, alces, renos y otros, pero el canguro es más elusivo.

Según un técnico de esta empresa sueca, el problema tiene que ver con que el canguro al desplazarse por el aire parece estar más lejos, y cuando aterriza está más cerca, una especie de movimiento mareador que puede ser una pesadilla para los ingenieros. En Australia, los canguros son responsables de más del 80% de las colisiones animales y el tema es realmente problemático, ya que los 16 mil percances anuales relacionados a estos animales han creado una industria de cientos de millones de dólares en seguros.  

El plan de esta empresa es para el 2020 lanzar un nuevo vehículo que permita prevenir cualquier tipo de accidente, y por ello se estudia seriamente el comportamiento de los canguros para lograr esta misión.

Se cree que los autos sin piloto pueden ser muy útiles en este sentido, pero hasta el momento todavía faltan algunos importantes ajustes para poder realmente mejorar la seguridad automovilística. 

Una nueva patología se discute entre psicólogos, la nomofobia, la ansiedad que se produce cuando no se olvida, pierde o se descarga el teléfono móvil

El smartphone o teléfono móvil es el aparato que define nuestra época. Según Regina Durgan, ejecutiva de Facebook, quien antes trabajó en la agencia militar DARPA (encargada de desarrollar, entre otras cosas, armas secretas) el móvil es el aparato tecnológico más poderoso jamás inventado. Su poder entre otras cosas ha generado una creciente hueste de adictos o personas que no pueden vivir sin estos aparatos. Así, se ha inventado un término para describir la ansiedad o la adicción de no poseer uno de estos aparatos: la nomofobia.

La nomofobia, hace referencia a la abreviación "no-mob" que se usa en inglés para decir que no se tiene el móvil. Como signo de una sociedad que vive siempre en lo nuevo, encandilada por la tecnología, resulta sintomático que el término adoptado es un tanto errático, ya que nomofobia en realidad significa miedo a las leyes (nomos es ley en griego) o reglas. Quizás se trata de que los millennials creen que sin su celular están fuera de la ley, del orden, de la normalidad y se sienten vulnerables.

Datos de YouGov en Gran Bretaña muestran que alrededor del 53% de los usuarios padecen un estado de ansiedad cuando "pierden su teléfono, se quedan sin batería o no tienen red". El mismo organismo sugiere que existen paralelos entre casos de nomofobia y los nervios y el estrés e un día de boda o con una ida al dentista.  El 23% de los estudiantes universitarios fueron catalogados nomofóbicos y un 64% con tendencias. El 77% de los estudiantes checaba su teléfono más de 35 veces al día.

Algunos psicológos sugieren que este padecimiento está vinculado a otras condiciones subyacentes como un bajo autoestima, ansiedad social y demás patologías. La nomofobia sería sólo un síntoma que acentúa estas condiciones prevalentes.

De cualquier manera es indudable que existe una sobredependencia a estos aparatos, y que suelen producir una desconexión con el mundo inmediato, fomentan la pérdida de atención y una cierta alienación, al menos en los casos que son usados excesivamente