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Callejuelas de la Ciudad de México resguardan tesoros invaluables

AlterCultura

Por: PijamaSurf - 06/30/2017

Recientemente se hallaron nuevos vestigios de las construcciones hechas por los aztecas

Pocas miradas extranjeras tuvieron el privilegio de ver cómo Tenochtitlán rompía la luz y el brillo de un lago custodiado por montañas. El asombro que cautivó a los primeros conquistadores les hizo balbucear descripciones de una grandeza que conmovió a sabios y emperadores del mundo entero. Aún hoy sólo podemos imaginar y recrear sus informes, con base en pequeñas ventanas a tesoros arqueológicos, abiertas por las nuevas tecnologías.

Gracias al cultivo y desarrollo de la arqueología y la antropología, hoy es posible desentrañar el Centro Histórico de la Ciudad de México sin llevar a cabo una carnicería de los monumentos de la historia moderna. Tal es la paradoja de muchos sitios arqueológicos que han quedado sepultados por catedrales, palacios o montañas en la selva. Por fortuna, a veces una calle perdida en un predio olvidado puede facilitar un pequeño vistazo a las glorias pasadas.

 

 

De este modo fue que una investigación de 7 años sacó a la luz un templo dedicado a Ehécatl, el cual está acompañado de un juego de pelota, en uno de cuyos bordes se encontró una ofrenda ritual de vértebras de hombres jóvenes. La excavación se hizo a espaldas de la Catedral Metropolitana, debajo de la cual se extiende la mayor parte del área del templo, de más de 36m de longitud.

El dios Ehécatl representaba al viento, elemento necesario para activar a los Tlaloques, encomendados por Tláloc para romper los cuencos que en el cielo guardaban la lluvia. La importancia de Ehécatl para la subsistencia de los mexicas es, pues, equiparable a la lluvia y a la guerra, por lo cual el templo recién descubierto estaba de frente a las pirámides del Templo Mayor.

Las ruinas circulares del templo de Ehécatl recuerdan que existe un centro ceremonial inmenso debajo del Centro de la ciudad, cubierto por el asfalto, los adoquines, los antiguos palacios y las viviendas viejas y deshabitadas, como la memoria que acompaña y cubre a los muertos.    

Este 20 y 21 de junio del 2017 ocurrirá el solsticio de verano en el hemisferio norte y el solsticio de invierno en el hemisferio sur

Este 21 de junio del 2017 a las 4:24am, tiempo universal, ocurrirá el solsticio de verano en el hemisferio norte y el solsticio de invierno en el hemisferio sur. El solsticio sucederá a las 11.24pm del 20 de junio en la Ciudad de México, en el momento en que el Sol alcanza su más alto grado de declinación norte (+23º 27'). Esto marca también el día más largo y luminoso del año en el hemisferio norte y la noche más larga en el sur. Tradicionalmente, el momento en el que el Sol entra a la constelación de Cáncer desde la perspectiva de la Tierra significa el inicio del verano en el norte y del invierno en el sur.

Ya que el Sol es la gran fuente de vida y calor para todos los eres vivos, esta fecha es usualmente considerada el día de máxima energía, el esplendor de la naturaleza. Aún hoy se pueden observar rasgos del solsticio como una fiesta de comunión con la naturaleza en sitios como Stonehenge, que están construidos para seguir el curso del Sol. La fecha es también una fiesta de la fertilidad en la que se llevan a cabo celebraciones ligadas a la cosecha, a la fruición de la siembra, tanto en el plano material como espiritual. Se entrelazan con esta fecha la celebración pagana del Midsummer y la fiesta de San Juan.

Aunque esta fecha se utiliza en ocasiones para realizar meditaciones y excursiones dentro de la cultura new age, también es cierto que los equinoccios y los solsticios son los grandes marcapasos del año, los ejes a través de los cuales es posible sincronizarse con los ritmos de la naturaleza, lo cual fue el sentido que se le dio en las culturas ancestrales. Los beneficios de vivir cerca y en armonía con la naturaleza han sido documentados extensamente, y se deben fundamentalmente a que el ser humano tiene numerosos ciclos biológicos que están ligados a la luz del Sol. De aquí que para conservar o maximizar la energía y eficientar procesos de agricultura sea oportuno ligar los ciclos de sueño y exposición a la luz a los ciclos solares e incluso lunares. Esto es lo que brindan los solsticios, además de una conciencia de la danza de fuerzas, del cambio perenne y una relación de pertenencia entre el ser humano y el cosmos.