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El ser humano tiene una capacidad innata de leer la mente, pero son mujeres las que mejor lo hacen

Ciencia

Por: pijamasurf - 06/12/2017

Las mujeres superan a los hombres en empatía cognitiva

Un equipo internacional de científicos notó que existe una relación entre nuestra capacidad de leer la mente de una persona --sus pensamientos o emociones-- con sólo mirar su rostro y una variación en el genoma humano.

El equipo, que publicó su trabajo en la revista Molecular Psychiatry, se basó en una prueba de empatía cognitiva llamada "Lectura de la mente a través de los ojos". Esta prueba mide la capacidad de un individuo de saber lo que otro está pensando o sintiendo al mirarlo a los ojos en un rango corto de tiempo. No se trata de telepatía, sino de una auscultación de los pensamientos basada en el lenguaje corporal. Curiosamente, la prueba mostró que las mujeres son las que más facilidad tienen para "leer" lo que está pensando otra persona. Las mujeres tienen más empatía cognitiva, algo que se ajusta a los estereotipos culturales.

Los científicos consideran que esta capacidad está relacionada con los genes del cromosoma 3, uno de los 23 pares del cariotipo humano, el cual tiene una diferente activación en las mujeres que en los hombres. La capacidad de empatía cognitiva de los hombres no está vinculada a este cromosoma.

Los investigadores señalan que esta relación genética puede estar relacionada con el hecho de que el cromosoma 3 incluye una proteína (LRRN1) muy activa en el núcleo estriado, la zona del cerebro humano que tiene un importante papel en la empatía cognitiva. El núcleo estriado, además, aumenta de volumen en las personas que tienen una mayor capacidad para "leer" la mente de los demás a través de los ojos. 

En consecuencia, concluyen los investigadores, estas variantes genéticas que diferencian a los hombres de las mujeres influyen en la empatía cognitiva, que se manifiesta con distinta capacidad según el género.

Placer fractal: científico descubre por qué nos gustan tanto los fractales

Ciencia

Por: pijamasurf - 06/12/2017

Hay un cierto placer en ver fractales y esto tiene que ver con el confort que recibe nuestro sistema visual

Desde que el matemático francés Benoit Mandelbrot acuñara el término "fractal" en 1975 para describir estructuras matemáticas autosimilares, los fractales han invadido la imaginaria popular. Desde diversas teorías que sugieren que el cerebro e incluso el universo es esencialmente fractal hasta numeroso softwares para generar fractales, el hombre moderno siente una profunda atracción por los fractales. Y es que, de hecho, ver fractales hace sentir bien al ser humano, en parte porque su misma visión opera de manera fractal.

Richard Taylor, físico de la Universidad de Oregon, ha estudiado los efectos que produce en el cerebro humano ver fractales. Taylor incursionó en este campo luego de que intuyera que las pinturas abstractas de Jackson Pollock contenían estructuras fractales (antes de que se llamaran así). En 1999 Taylor publicó un artículo en el que demostraba que la obra de Pollock, el aparente caos de su pintura (que podría parecer como si hubiera sido caóticamente salpicada sobre un lienzo), tiene una estructura fractal, similar al flujo de la electricidad. No hay duda de que muchas obras de arte contienen una estructura fractal que aguarda a que alguien sepa buscarla. Y es que es nuestra naturaleza querer ver lo fractal.

Taylor hizo un experimento en el que diversas personas, a las cuales se les conectó a un aparato que mide las ondas cerebrales, fueron expuestas a imágenes de la naturaleza transformadas en fractales. Taylor y sus colegas descubrieron que los individuos prefirieron imágenes que entran en una escala de 1.3 y 1.5 dentro de una dimensión fractal matemática D (una escala para evaluar la complejidad fractal de una imagen). Estas imágenes se correlacionaron con actividad de ondas alfa en los lóbulos frontales, asociada al placer y la relajación. El equipo también encontró que ver fractales en esta escala media de complejidad matemática tiene un efecto similar a escuchar música. Ver las hojas de unos helechos o el litoral del océano es similar a escuchar a Bach o a Brahms, sugiere Florence Williams escribiendo en Aeon.

Taylor tiene la idea de que estamos naturalmente atraídos hacia los fractales debido a que nuestro sistema visual utiliza un patrón de exploración para analizar un objeto que es en sí mismo fractal. Los ojos escanean elementos más grandes de una escena y luego pasan por ésta haciendo versiones más pequeñas de esos escaneos generales; esto entra también en el rango medio D en la dimensión fractal. En otras palabras, vemos el mundo de manera fractal, nuestro acto de ver reproduce pequeñas versiones de una visión general inicial. Esto hace que estemos cableados para entender los fractales. Los fractales, que son una especie de orden dentro del caos, nos alivian y reducen el estrés naturalmente, además de hacernos filosofar y creer que vivimos en un universo que produce imágenes de sí mismo hasta el infinito y, por lo tanto, existe un viso de pertenencia a través de la belleza y el orden matemático.