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Este es uno de los mejores productores de hip hop de nuestra época (y seguro pasará a la historia)

AlterCultura

Por: pijamasurf - 06/09/2017

Este es DJ Premier, una pieza fundamental en el auge del hip hop

En los últimos años, el hip hop ha pasado de ser un género decididamente marginal y under, al foco mismo de la atención y el gusto musical contemporáneos. Como a veces sucede, aquello que de inicio se gesta en los meandros subterráneos de la cultura, de pronto asciende y merece la atención de las mayorías, quienes lo descubren como algo novedoso y atractivo, aun cuando antes les pareciera asunto de poca monta.

Ese proceso tiene algo de épico, pues también es usual que los primeros artífices de una nueva corriente cultural, cuando pasan desapercibidos, se atrevan a lo que nadie nunca ha hecho, con lo cual su creatividad es valiente y osada, pero sobre todo inesperadamente libre.

Tal es el caso de DJ Premier (Christopher Edward Martin), considerado uno de los mejores productores de hip hop de nuestra época y que al menos desde la década de 1990 ha impulsado el género. De hecho, el trabajo de DJ Premier detrás de las consolas es fundamental para explicar la llamada “era dorada” del hip hop, pues prácticamente la música de todos los grandes del género –The Notorious B.I.G., Jay-Z, Kanye West, Snoop Dogg, entre varios otros– ha pasado por sus manos.

E incluso cuando se trata de intervenir hits que podrían considerarse lejanos al hip hop, DJ Premier hace gala de su talento:

En este video podemos conocer otros datos que dan cuenta de esa valentía que DJ Premier ha tenido a lo largo de su trayectoria para la labor que hace, misma que incluso le llevó a vender su casa para poder comprar su estudio de grabación.

Una actitud que, por otro lado, es capaz de contagiarse; en este video se recoge el freestyle de algunos de los asistentes a la presentación del productor en la Ciudad de México, el pasado 27 de mayo, en un evento organizado por  Phono Música y Distrito Global y patrocinado, entre otros, por The Kraken Rum.

El hip hop pasó de la cultura subterránea del Bronx a los grandes escenarios, y en esa historia una pieza fundamental es DJ Premier.

 

Videos cortesía de The Kraken Rum México

Esto no es de mal gusto: Die Antwoord y lo zef, un cortocircuito de la cultura

AlterCultura

Por: pijamasurf - 06/09/2017

La banda sudafricana Die Antwoord demuestra que la cultura es un ente que vive gracias a sus contradicciones

La idea general que se tiene de cultura casi siempre presenta un equívoco esencial: con mucha frecuencia, se le asocia sólo con la llamada “alta” cultura, jerarquización un tanto cuestionable que además de que supone una “baja” cultura, impone también una falsa rigidez a algo que por naturaleza se encuentra siempre en movimiento, siempre en cambio constante y, sobre todo, en continua mezcla.

En este sentido, al hablar de cultura sería mejor entenderla como un inmenso panel, inabarcable, en donde concurren miríadas de flujos, corrientes eléctricas, algunas con mayor potencia que otras, que siguen su curso hasta encontrarse unas con otras y generar algún efecto –en ocasiones, incluso un cortocircuito.

¿Qué es ese cortocircuito de la cultura que en años recientes se ha dado en llamar zef y que está plenamente identificado con la banda Die Antwoord?

No existe una definición concreta de lo zef. Lo más cómodo para comenzar sería partir de lo que parece evidente: el “mal gusto”, una categoría que de una u otra forma muchos conocemos, que tiene su propia manifestación en cada cultura local pero, sobre todo, algo que pocos se atreven a cuestionar. Como antes con la idea de “alta cultura”, el mal gusto sólo existe por una oposición que implica también un juicio, en la medida en que tácitamente está por debajo del “buen gusto”. Lo kitsch, lo naco, en cierto momento incluso lo pop: en su origen, todo ello fue considerado de “mal gusto”.

Lo zef, sin embargo, parece tomar distancia de esa categoría moralizante y, como todo lo marginal, no mira con deseo aspiracional todo lo que los agentes del “buen gusto” hacen para adueñarse y monopolizar la cultura. A lo zef esto le tiene sin cuidado. Al menos tal y como lo defienden Ninja y Yo-Landi, los dos raperos sudafricanos que, junto con God, productor y DJ, conforman Die Antwoord desde 2008.

En su definición de lo zef, la mayoría de las reseñas suelen citar estas palabras que Yo-Landi, entre otras ocasiones, dijo una vez a Hermione Hoby, en Londres, cuando la periodista entrevistó a la banda para The Guardian:

[Lo zef] está asociado con personas que modifican sus coches y suenan a oro y más mierda. Zef es que eres pobre pero fancy. Eres pobre pero sexy: tienes estilo.

Esto, sin duda, nos da ya una idea si no acabada sobre lo zef, sí al menos útil para empezar a entender, al menos por la vía de la comparación. En esta época, prácticamente en cualquier territorio podríamos encontrar un equivalente local para el zef sudafricano, más aún si tomamos en cuenta que esta categoría comenzó a cobrar relevancia entre la década de 1960 y la de 1970, cuando la clase media y obrera de Johannesburg vivió cierto auge económico gracias al aumento del precio del oro en el mundo, metal que entonces se explotaba profusamente en la zona. La mejora en la economía personal y familiar se tradujo, entre otros fenómenos en uno muy especial: el “pimpeo” de los autos que ya tenían esos obreros, fuera con rines lujosos, motores mejorados, llantas nuevas. Según parece zef proviene de Zephyr, un modelo de la automotriz Ford bastante popular entre las clases medias de la capital sudafricana. Quienes comenzaron a delimitar lo zef mostraban también el desdén hacia quienes elegían gastar su recién adquirido dinero en algo aparentemente trivial como modificar un coche.

Pero eso no es todo en la definición de Yo-Landi. Antes de esas palabras –que sin duda coinciden con la historia de lo zef– hay algo más:

Zef es un poco como que nada te importa un carajo, como que vienes en tu propia presentación y estás en tu misión personal.

Y quizá esa sea la esencia auténtica tanto del término en sí como de Die Antwoord.

No existe tal cosa como el “mal gusto”. Lo excéntrico, lo diferente, lo inusual, lo que sale de la norma, son signos con los que la cultura hace evidente la vitalidad que le es propia. Y no por la cultura en sí, sino por las personas que la construyen. Esa vitalidad es en su origen subjetiva: la decisión de un par de raperos y un DJ por emprender esa misión propia, sin importar nada, sin importar que alguien califique como de mal gusto su música, su atuendo, su performance.

 

Agradecemos a Supra México la invitación que hizo a Pijama Surf para asistir al concierto de Die Antwoord en la Ciudad de México.