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La mayoría guardamos algunos de estos 34 secretos, según la ciencia

Ciencia

Por: Pijama Surf - 06/04/2017

Los secretos son una constante en la vida más íntima de una persona, y estos son los más comunes

Si quieres guardar un secreto, debes esconderlo también de ti mismo. 

George Orwell

Un secreto es siempre intencionado y, como dicta la frase de George Orwell, el problema es que un secreto se arrincona en lo más hondo de nosotros mismos. Por eso los secretos pueden convertirse en una especie de carga de la memoria más profunda. Aun así, al parecer la mayoría los guardamos, y según un estudio publicado por la US National Library of Medicine, éstos pueden dividirse en 34 categorías generales.

Cabe apuntar que la mayoría de los secretos (de acuerdo con este estudio) son acciones que el sujeto asocia generalmente a faltas de ética o un comportamiento antisocial. El estudio también apunta a que estos secretos se convierten en una especie de carga psicológica, más allá de si la persona es consciente o no de ello. Es decir, la mayoría de los secretos no son inofensivos; quizá sea tiempo de cambiar nuestros secretos a otros que tengan que ver con experiencias íntimas, como un tesoro, sin que necesariamente se trate de la parte oscura de nuestra vida.

Según los resultados, las siguientes son las 34 categorías donde se engloban la mayor parte de nuestros secretos:

 

Daño a otra persona

Uso de drogas

Un mal hábito o adicción

Robo

Haber hecho algo ilegal

Daño a uno mismo

Aborto

Trauma

Mentiras

Violación de confianza

Deseo romántico

Descontento romántico

Pensamientos románticos con otra persona estando en una relación

Infidelidad emocional

Infidelidad sexual

Ser la persona con la que otro es infiel

Descontento social

Deslealtad laboral

Bajo desempeño laboral

Planes de pedir a alguien matrimonio

Sorpresa por algo

Algún hobby

Una relación secreta

Secretos familiares

Embarazo

Orientación sexual

Comportamiento sexual

Abstinencia sexual

Pretensión (esconder que no te gusta algo que te hace popular)

Creencias o ideología

Finanzas

Trabajo o proyecto secreto

Ambición

Comportamiento inusual

 

Ahora, de los anteriores secretos, la mayoría afirmó tener en promedio 13 de ellos. Por su parte, el mayor rango de personas con secretos por categoría se ubicó así:

60% Una mentira o impropiedad financiera

47% Violación de confianza

33% Robo, una relación secreta o descontento laboral

Sobre los límites de la física cuántica y el gato de Schrödinger

Ciencia

Por: PijamaSurf - 06/04/2017

"Será posible expandir los límites del mundo cuántico paso a paso, hasta eventualmente entender en dónde reside su límite" (Demid Sychev)

Una de las cuestiones fundamentales de la física es poder demostrar que existe un vínculo entre el mundo cuántico y el clásico, aquel en el que las leyes de los átomos operan en una escala extremadamente pequeña y las leyes de la física gobiernan los sistemas más grandes –como las estrellas, planetas y seres humanos. En palabras del físico Alexander Lvovsky, de la Universidad de Calgary y el Centro Cuántico Ruso, es lograr que los fenómenos cuánticos puedan observarse, con las condiciones ideales, en objetos macroscópicos. 

Desgraciadamente no hay aún una teoría que pueda definir los límites de ambos reinos, el cuántico y el clásico. Para Lvovksy quizá no exista ningún límite entre ambos reinos, y para poder demostrarlo se requeriría expandir el experimento del gato de Schrödinger.

En el experimento original de Schrödinger de 1935, en el que encerraban en una caja a un gato y una bomba, existen dos realidades: el gato está vivo y no explotó la bomba, o el gato está muerto y explotó la bomba. En el reino de lo cuántico, a estar en dos diferentes estados al mismo tiempo se le conoce como “estado de superposición” –la base de la computación cuántica que pretende revolucionar el procesamiento de información en el futuro; polarizar simultáneamente los protones –tanto vertical como horizontalmente– en este estado permitiría encontrar tanto el vínculo como los límites entre ambos reinos. Sin embargo, en esa época no se descubrió la respuesta. 

Ahora, en el 2016, Lvovsky utilizó la técnica de Schrödinger mediante las partículas de luz –y no gatos reales– en dos “cajas” cuánticas y logró registrar el fenómeno en átomos, por primera vez en la historia de la física. La grabación hizo que los científicos consideraran que al generar “gatos” más largos sus amplitudes se expandirían, el estado de superposición de dos ondas lumínicas se dirigiría a dos direcciones opuestas al mismo tiempo y provocaría un entrelazamiento de dos partículas a partir de un destello. En palabras de Lvovksy, “en uno de estos canales, hemos puesto un detector especial. En el evento, este detector muestra un resultado específico: un ‘gato’ nace en el segundo desenlace cuya energía es el doble del inicio”.

Si se llegase a producir un destello con mayor cantidad de energía, menciona uno de los colegas de Lvovsky, Demid Sychev, “Entonces será posible expandir los límites del mundo cuántico paso a paso, hasta eventualmente entender en dónde reside su límite”. Y en caso de que estos científicos rusos lograran demostrar el salto cuántico al reino clásico, entonces sabríamos que existe la posibilidad de entrelazarnos con otros seres en puntos opuestos del universo.