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¿Los éxitos profesionales son sinónimos de la felicidad?

Sociedad

Por: PijamaSurf - 06/20/2017

El éxito se ha distorsionado en una noción ilusoria de poder: quien lo tiene, goza de privilegios y felicidad

En las premisas de las sociedades actuales, el éxito profesional es sinónimo de poder y superioridad. Sin embargo, ¿realmente un estudiante de las mejores universidad del mundo es más inteligente o tiene bases éticas mejor formadas que otro de una universidad sin tanto renombre internacional, un padre que se queda en casa a cuidar a los hijos mientras que la madre provee estabilidad económica contribuye menos a la sociedad que uno que trabaja en una compañía con un horario establecido, o una mujer con 200 seguidores en una red social es menos valiosa que otra con 2 mil? De alguna manera, el éxito se ha distorsionado en una noción ilusoria de poder: quien lo tiene, goza de privilegios y felicidad; quien no lo tiene se hipnotiza por los privilegios, aspirando a llegar a tenerlos algún día. 

No obstante, ¿qué pasaría si este tipo de éxito elitista fuera tan sólo una herramienta para manipular el autoconcepto de los individuos? Se dice que una vez que se consiga una serie de logros educativos y profesionales, un puesto ejecutivo en una empresa con deslumbrantes bienes materiales, entonces alcanzaremos la felicidad. Desgraciadamente, las pruebas empíricas de esta premisa han puntualizado que cuando se falla en alcanzar las expectativas materiales la autovaloración de una persona disminuye significativamente, cayendo en el círculo vicioso de la desesperación. 

En la película Only Lovers Left Alive –2013– el personaje de Eve no sólo condena esta “obsesión” sino que también brinda una posible solución, mediante este pequeño soliloquio:

¿Cómo es que has podido vivir por tanto tiempo y todavía no entenderlo? Esta obsesión de ti mismo es una perdida de vida. Podrías invertirlo en salvar cosas, apreciar la naturaleza, nutrir la amabilidad y amistad, y bailar. Has sido muy suertudo con el amor, por cierto, si se me permite decirlo.

De alguna manera Eve, con 3 mil años de existencia, es capaz de observar que tanto el éxito como la felicidad tienen una fuerte base en la filantropía, sabiduría y apreciación de la naturaleza. Es como si cultivar estas cualidades otorgara a las personas un sentido prolongado y profundo de plenitud, lo cual permite enfrentar positivamente las crisis existenciales, las críticas y cotidianas con paz y resiliencia. 

De acuerdo con el psicólogo Erik Erikson, el sentido de la vida se desarrolla en estadios. En la adolescencia, por ejemplo, el estadio se enfoca en crear un sentido de identidad; en la adultez joven, en forjar vínculos íntimos con otras personas; y en la adultez, en reproducirse y proveer al cultivar a la siguiente generación, en ayudar a otros a cumplir sus objetivos y alcanzar su potencial, en mantener al mundo en su continuidad. De modo que el éxito, según Erikson, no se ve a través de la lupa de la presunción material sino del desprendimiento del ego y egoísmo. 

La vida, menciona la psicóloga eriksoniana Emily Esfahani Smith, es exitosa “cuando uno no sólo ve por su propio bienestar, sino también por el de los otros, ya sea mediante la crianza de niños, enseñando a colegas o creando algo nuevo y útil para el mundo”. Reproducir la generosidad de ser se vuelve un legado que les da vida. De lo contrario, la sensación de estancamiento e inutilidad podrían comenzar a habitar nuestra alma, psique y cuerpo. Un ejemplo que menciona Esfahani es tener un rol de proveedor –no forzosamente económico– en alguna comunidad, y así reducir el vacío de la inutilidad social. 

La peculiar sexualidad orgiástica de los antiguos egipcios

Sociedad

Por: pijamasurf - 06/20/2017

El Egipto faraónico fue comparativamente benévolo con las mujeres y practicó una sexualidad orgiástica

Los antiguos egipcios siguen siendo, en gran medida, un misterio para nuestra civilización: conocemos sus grandes construcciones, pero no sabemos mucho de sus vidas o de cómo lograron tal esplendor.

Algunos papiros, sin embargo, revelan ciertas prácticas que hoy resultan llamativas. Como publica el sitio ABC, glosando el texto "Apuntes sobre la erótica egipcia y la sexualidad en el Antiguo Egipto", de Jorge Roberto Ogdon, la sexualidad en el Egipto de la época faraónica era bastante libre, natural y sofisticada en cierta forma, algo que chocó abiertamente con la moral de la época de Napoleón en la que empezaron a hacer importantes descubrimientos arqueológicos, antropológicos y lingüísticos de esta cultura. Champollion famosamente señaló que observó "imágenes de monstruosa obscenidad". En el Papiro erótico de Turín se puede ver la celebración de orgías entre hierofantes y altos miembros de la corte, con leyendas que incluyen, según publica ABC, el sutil "Ven y métemela por detrás".

Herodoto describió algunas de estas orgías celebradas en nombre de la diosa felina Sejmet Bastet en Bubastis:

Las barcas, llenas de hombres y mujeres, flotaron cauce abajo por el Nilo: Los hombres tocaban flautas de loto, las mujeres címbalos y los panderos, y quien no tenía ningún instrumento acompañaba la música con palmas y danzas. Bebían mucho y tenían relaciones sexuales. Esto era así mientras estaban en el río; cuando llegaban a una ciudad los peregrinos desembarcaban y las mujeres cantaban, imitando a las de esa ciudad.

Al igual que en algunas religiones de la India, el semen tenía una connotación sagrada. Un mito narra cómo Atum, el autoexistente (equivalente al Prajapati védico), produjo a los siguientes dioses al masturbarse, y el  mismo Nilo era el semen de la deidad. Así entonces se llevaba un ritual en el que el faraón se masturbaba a la orilla del río para contribuir a la renovación de la fertilidad. El faraón debía ir una vez al año a la orilla del Nilo a masturbarse, y tener cuidado de que el semen cayera en el agua. Acto seguido, los demás asistentes debían hacerlo también. 

De acuerdo con el mismo artículo los egipcios practicaban ocasionalmente la necrofilia y zoofilia, eran especialmente liberales en cuanto al divorcio y las mujeres tenían control de su sexualidad: no dependían legalmente del marido, ni tenían que llegar vírgenes al matrimonio.