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Por qué la mayor parte de tus problemas tienen una misma causa: no dormir bien

Salud

Por: pijamsurf - 06/06/2017

Todos los caminos apuntan al (buen) sueño

En tiempos recientes, diversos estudios científicos han demostrado que prácticamente no hay nada tan dañino para la salud en general como descuidar consistentemente nuestro tiempo de sueño. Dormir mal es casi siempre equivalente a asegurarse de que estamos apilando un fardo de enfermedades, estrés, mal humor y bajo desempeño --principalmente, al debilitar nuestro sistema inmune y hacernos más sensibles al estrés. Puede que algunos sean más resistentes que otros, que algunos tengan más motivación (y una vida con significado puede contrarrestar un poco los achaques de no dormir) pero si una persona simplemente no le da mucha importancia a su sueño, esto acabará costándole muy caro en términos de salud. 

En este video, el sitio didáctico The School of Life sugiere que la mayoría de nuestros problemas pueden ser rastreados a simplemente no dormir bien. The School of Life basa esta idea en diferentes estudios científicos, contados de una manera ligera y entretenida:

La idea [de que nuestros problemas se deben a no dormir] nos puede parecer profundamente ofensiva. Seguramente hay cosas más importantes que el cansancio. Seguramente nos estamos enfrentando a dificultades genuinas: la economía, la política, problemas en el trabajo, tensiones en relaciones, familia... Estas son verdaderas dificultades, pero comúnmente dejamos de ver el nivel con el que nuestra habilidad de confrontar nuestros problemas con valentía y resiliencia depende de pequeños factores como cuál es nuestro nivel de azúcar en la sangre, cuándo recibimos un abrazo de alguien, cuánta agua hemos tomado --y cuántas horas dormimos.

A veces sobreintelectualizamos las cosas y pensamos que nuestros problemas se deben a profundas y complejas cuestiones, enigmas, misterios, épicas batallas y demás, pero quizás no podemos pensar muy bien --y menos, resolver cosas tan complejas-- simplemente porque no hemos dormido lo suficiente. Si tan sólo dormimos bien seremos nosotros mismos, tendremos disponible nuestra energía y eso hará que los problemas se vean menos grandes y más accesibles. Quizás ni siquiera existan ya, bajo la luz de una mirada bien despierta.

En algún momento pensamos que dormir tarde era glamuroso, creativo, excitante, pero esas ideas no duran, no pasan la prueba del tiempo, no son sostenibles.

El video nos recuerda que para los bebés la solución, el mecanismo de defensa primordial es dormir. Aunque para nosotros eso puede parecer huir, hay veces en que lo que más nos puede ayudar es eso. 

Antes de apropiarnos de una visión trágica sobre nuestras vidas, antes de esto, intentemos dormir bien, para ver si es sólo que estamos en un estado de ánimo débil y negativo por no dormir bien, sugiere The School of Life. 

 

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El narcisismo es un desorden mental que engloba toda una manera desproporcionada de entender el "yo", y no es inofensivo

Podría decirse que, en general, estamos en la época del narcisismo. El individualismo nos ha alejado de creencias que anteriormente nos hacían pensar más en el nosotros que en el yo. Ello, aunado a una cultura de consumismo, ha derivado en que cada vez más seamos ilusoriamente siervos de nosotros mismos, pero desde valores creados desde otras esferas.

Y en este mar de narcisismo, reflejado cotidianamente en las redes sociales, donde basta echar un vistazo para encontrar millones de selfies diarias y una añoranza colectiva por likes, es verdad que también hay niveles de narcisismo. Anteriormente publicamos sobre un test para conocer si eres narcisista, y su clave radica en que un narcisista, generalmente, no tiene reparo en aceptar que es un narcisista. Pero, a grandes rasgos, ¿cómo piensa una persona que califica como narcisista? Estas son algunas pistas según un análisis de la psicóloga Karyl McBride, quien ha estudiado este fenómeno durante más de 25 años:  

1. Sobreimportancia del yo: exagera su talento y logros, espera ser considerado como superior por sus logros.

2. Ambición desmedida por fantasías de éxito, de poder, belleza o amor ideal.

3. La creencia de que son personas muy muy especiales y únicas (y que sólo serán entendidas por personas tan únicas y especiales como ellos).

4. Exigen mucha admiración (las personas a su alrededor quedan exhaustas, ya que el narcisista exige que le llenen un vacío emocional).

5. Creen tener derecho a un trato privilegiado o cumplimiento automático de sus expectativas.

6. Se aprovechan de los demás para cumplir con sus objetivos.

7. Importancia por las apariencias, pero incapaces de sentir empatía.

8. Sentimiento sistemático de envidia por otros, o la convicción continua de que otros los envidian.

9. Son muy arrogantes; necesidades de hacer sentir menos a otros para sentirse más.

McBride hace énfasis en que aunque quizá algo que se nos viene a la mente sea el “cada quién”, el problema con el narcisismo es que resulta hiriente para los demás, y en cargos de autoridad, por ejemplo, las consecuencias pueden ir mucho más allá de los que rodean directamente a la persona narcisista, quien, además, recordemos, disfruta de serlo.