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¿Qué tanto sabes del clítoris? (VIDEO)

Salud

Por: PijamaSurf - 06/24/2017

Con poco conocimiento científico disponible al respecto, tanto mujeres como hombres aprenden a distinguir la punta o glande asomándose en la parte superior de la vulva

A diferencia del hombre, la mujer posee un órgano exclusivo para el placer sexual. Se trata del clítoris, un blanco de ablaciones, repudios y adulaciones, pues si bien en la época de Renaldo Columbus –siglo XVI– se le nombró como “el amor o dulzura de Venus”, en los siguientes siglos se le rechazó por ubicarse entre la uretra, la vulva y el ano. Desde entonces, la sexualidad de las mujeres se ha visto fuertemente afectada, pues ¿cuántas mujeres saben que poseen un órgano sexual que sólo existe para su placer de manera independiente al amor y la pareja sin que ello implique ser una “mojigata” o “puta”? 

Con poco conocimiento científico disponible al respecto, tanto mujeres como hombres aprenden a distinguir la punta o glande asomándose en la parte superior de la vulva; no obstante, desconocen que el clítoris se extiende por el interior de los labios mayores, del perineo y el tercio inferior de la vagina. Hace pocos años se liberó un simulador clitorial, en donde se explicaban las partes que lo comprendían: el glande, el capuchón y los dos labios menores. 

Más allá de tan sólo un órgano sexual, el clítoris guarda los secretos de numerosas civilizaciones, la sexualidad de numerosos individuos y la diversidad de la esencia de la feminidad. Conoce un poco más sobre este increíble miembro, que tiene el poder de brindar orgasmos a través de sus 8 mil conexiones nerviosas: 

 

4 errores de entendimiento que la medicina convencional continúa esparciendo

Salud

Por: Pijama Surf - 06/24/2017

Nociones en torno a la manera de entender las enfermedades, como la exposición a ciertos hábitos y químicos, que la medicina convencional ha pasado de largo

La historia de la medicina occidental está vinculada enormemente al desarrollo de la ciencia. Pero bajo este desarrollo existe una filosofía, un modo de pensamiento, que dirige la comprensión y el entendimiento de las enfermedades. Como sabemos, sobre todo en los últimos siglos la ciencia ha estado muy ligada a la especialización (y a los intereses de las corporaciones) y pareciera entender el mundo de la salud desde una perspectiva poco integral.

Lo anterior ha hecho que se conformen grandes mitos sobre la salud, en gran parte como un proteccionismo de intereses económicos específicos, y también como un estigma de la especialización desbordante. Compartimos algunos ejemplos.

 

El cáncer no tiene qué ver enormemente con tu dieta, ni puede aliviarse con ella

La formación de cáncer está ligada al nivel de pH en la sangre y su rango normal fluctúa entre 7.3 y 7.45. La ingesta de comida muy ácida (comida chatarra, sobre todo) hace que a largo plazo disminuyan los niveles de pH en la sangre, lo que puede estar altamente vinculado con el cáncer. Así, se deslinda el problema de la dieta como quizá el factor principal que provoca cáncer, una gran paradoja. Ocurre lo mismo respecto al tratamiento, la dieta es básica e incluso teniendo cáncer es esencial mantener un pH sano a partir de los alimentos.

 

Cuando se alivian los síntomas, se alivia el problema

El flúor es inofensivo

Es un químico en el que pocas veces pensamos, pero está presente cada día, regularmente tres veces al día en la vida de millones de personas (sobre todo en la pasta de dientes y los enjuagues bucales). El mito dice que el flúor fortalece y detiene la caída de los dientes, pero esta relación no es del todo válida si consideramos que en países que usan menos este químico no es mucho mayor la cifra de caída de dientes. En cambio el flúor, según este análisis de 4 universidades mexicanas (y sólo por mencionar uno de los muchísimos estudios al respecto):

Diversos trabajos, tanto clínicos como experimentales, han reportado que el F provoca alteraciones sobre la morfología y bioquímica cerebral, que afectan el desarrollo neurológico de los individuos y, por ende, de funciones relacionadas con procesos cognoscitivos, tales como el aprendizaje y la memoria.

 

Los dispositivos son inofensivos

No se trata de estar paranoico, pero sí de ser conscientes y decidir nuestros hábitos en torno a ello. El uso excesivo de dispositivos, por ejemplo, es muy nocivo para el cuello y tu columna (si eres joven, ahora no lo sientes, pero en el futuro podrías resentirlo enormemente). Por ello, intenta ponerlos a la altura de tu cara, en lugar de bajar el cuello. Utilizar dispositivos antes de dormir quita el sueño, y ello a largo plazo puede ser muy nocivo para tu salud. También, distintos estudios vinculan el uso de este tipo de aparatos como tabletas, smartphones y laptops al reflejo de la luz ultravioleta del Sol, aumentando indirectamente la exposición de los usuarios a las longitudes de onda que causan cáncer.