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Weightless o sobre cómo reducir los síntomas de la ansiedad a través de los sonidos (VIDEO)

Ciencia

Por: - 06/13/2017

De hecho, la terapia musical parece tener una efectividad sorprendente, pues tan sólo en el Reino Unido ha demostrado reducir en un 65 por ciento la ansiedad con una sola canción.

La ansiedad y la depresión, son dos de las enfermedades mentales más comunes en la actualidad. Si bien existían ya en la remota época del filósofo Hipócrates, por el cuarto siglo a.C.,  continúa investigándose en torno a la efectividad y diversidad de los tratamientos. Por ejemplo, actualmente existen tratamientos farmacéuticos, terapia cognitiva, alternativas holísticas como meditación, yoga, masaje y técnicas de relajación, entre otras más. 

Sin embargo, poco se sabe en la actualidad de los efectos del sonido en torno a la salud emocional de un individuo. En psicología se conoce el tratamiento llamado EMDR –Eye Movement Desensitization and Reprocessing–, el cual somete tanto al cuerpo como al cerebro a un estímulo bilateral auditivo o táctil para desensibilizar y reprocesar un evento traumático. Esto significa que con la estimulación adecuada, mediante los sonidos, es posible reducir la sintomatología de la ansiedad, así como de otros trastornos emocionales que pueden afectar a un individuo. 

De hecho, la terapia musical parece tener una efectividad sorprendente, pues tan sólo en el Reino Unido ha demostrado reducir en un 65 por ciento la ansiedad con una sola canción. Algunos expertos en la salud mental explican que esta ansiedad actual, asociada principalmente con la generación Y –aquella que creció entre la década de los 80 y la de los 90–, se deriva al crecimiento exacerbado de la tecnología, a la crianza sobreprotectora, al factor de estar eternamente en pruebas escolares y al lujo de muchas opciones a elegir. 

De acuerdo con el psicólogo londinense Pieter Kruger, la resiliencia –y por tanto el dominio sobre los síntomas derivados de la ansiedad– se relaciona con la disminución de los pensamientos obsesivos compulsivos sobre el futuro: “Nos hemos convertido en seres obsesivos porque queremos tomar las decisiones adecuadas cada vez. Yo paso mucho tiempo preocupándome acerca de lo que haré con mi vida. Generaciones pasadas no tenían opciones a elegir. Se les decía qué hacer y eso desvanecía la presión.” Ahora, la toma de decisiones puede provocar parálisis –aún si se trata de elegir entre un par de zapatos–.  Así como en la reducción en el uso de la tecnología, pues su abuso contribuye al desbordamiento de la ansiedad y depresión: se trata de una ventana a un mundo de conectividad y comparativas en torno a las relaciones de pareja, dietas, complexiones, belleza, dinero, nivel socioeconómico, etcétera. 

Como medida de apoyo para dominar los síntomas de ansiedad, investigadores de Mindlab Internacional, en Reino Unido, existe esta canción que induce a un estado superior de relajación. Se trata de Weightless de Marconi Union, en donde se reúne una serie de sonidos terapéuticos con base en ritmos, líneas graves y armónicas. El estudio demostró que la composición es capaz de reducir el ritmo cardíaco y la presión sanguínea, así como la incidencia de cortisol –hormona del estrés–. 

El investigador Dr. David Lewis-Hodgson explica que en un grupo control en el que se generó pequeñas dosis de estrés, hubo un 65 por ciento de disminución en los niveles de ansiedad. Sin embargo, no es recomendable escuchar esta canción mientras se conduce o se realiza alguna actividad que requiera mucha atención. 

 

El amor puede ser tan adictivo como algunas drogas

Ciencia

Por: PijamaSurf - 06/13/2017

La ansiedad que provoca iniciar o terminar con una relación funciona de dos maneras, y ambas lastiman

No puedes comer ni dormir y en lo único que piensas es en cuál será tu siguiente cura... ¿Sabes?, es probable que seas un adicto al amor.

Un romance intenso frecuentemente puede presentarse con síntomas similares a los de una adicción (euforia, ansiedad, mareos, etc.); así lo demuestran los escaneos cerebrales. Sin embargo, la idea de que uno puede ser adicto al amor es discutible: “esto se torna aún más confuso porque la gente está en desacuerdo con la teoría de la adicción y especialmente con el uso del término amor”, dice Brian Earp del Centro de Neuroética de la Universidad de Oxford.

“Supongo que esto sucede cuando no quieres enamorarte pero, aun así, no puedes evitarlo y esto causa serios problemas como cruzar ese límite donde se intersecta la adicción de otro: el abuso”, comenta Anders Sandberg, también miembro de dicho centro.

Después de analizar 64 estudios sobre amor y adicción realizados entre 1956 y 2016, Earp y su equipo han hallado evidencia de que en la actualidad existen dos tipos de adicción al amor.


Señales de recompensa

En el análisis se encontró que aquellas personas que se sienten desesperadamente solas cuando no están en una relación y tratan de reemplazar a su expareja inmediatamente, sufren lo que el equipo llama una “estrecha” adicción al amor.

Estos individuos luchan por ignorar los fuertes deseos de estar con el objeto de sus afecciones. Tratan de pasar la mayor parte del tiempo con ellos y desarrollan pensamientos y comportamientos obsesivos, y esto los lleva al acoso e incluso al suicidio.

Estas adicciones involucran deterioro del autocontrol y la capacidad para socializar. Al igual que en otros tipos de adicción, este comportamiento es activado por procesos anormales en el cerebro que aumentan las señales de recompensa.

“Las drogas adictivas inundan el cerebro con dopamina causando una inusual y severa señal de recompensa que lleva a la persona a usar la droga de nuevo, incluso cuando esto involucra algún tipo de revés en otras personas interesadas en sus vidas”, dice Earp. En la revisión de los estudios mencionados, se descubrió que en algunas experiencias de amor también se produce una inusual y fuerte señal de recompensa, la cual lleva al individuo a perseguir nuevamente la vivencia.

Pero el equipo también encontró evidencia de un segundo tipo de adicción --de amplio espectro, la cual cae en la misma dimensión del amor normal pero con más fuertes (aunque aún controlables) deseos vehementes.

 

Euforia y depresión

Esta categoría está basada exclusivamente en comportamientos similares a los de la drogadicción. En vez de un rush de euforia al momento del encuentro las personas sufren dolor, desesperación y depresión cuando las relaciones comienzan y de repente terminan. Algunos investigadores no consideran este tipo de comportamiento como una adicción debido a que las experiencias en estas etapas no son necesariamente desagradables a la larga.

El equipo de Earp halló que los individuos con ambos tipos de adicción pueden tener experiencias que impacten de manera perjudicial en sus vidas. En algunos casos, la adicción al amor parece contribuir a que la gente se mantenga en relaciones abusivas.

Lucy Brown --neurocientífica del Colegio Einstein de Medicina de Nueva York-- fue una de las primeras investigadoras en sugerir la noción del amor como una adicción. Ella y sus colegas han argumentado que el amor romántico o amor cortés, ideal de la vida amorosa ampliamente difundido por los medios, es una adicción natural que ha “evolucionado” desde hace miles de años como un mecanismo de supervivencia que alienta el vínculo entre los miembros de una relación.

A pesar de ello, Lucy está en desacuerdo con una clasificación de dos tipos como la que propone Earp; dice: “ese artículo es extraño para mí”. Si tuviera que escoger entre las dos, ella se decantaría por la de más amplia visión, más general: “Vemos el amor como algo natural y tomamos el camino de lo extenso”.

 

Curar un corazón roto

“El principal momento en que el amor se torna doloroso y necesita tratamiento es el momento de ruptura”, menciona Brown. Para la mayoría de las personas el corazón roto desaparece con el tiempo, terapias o medicación con antidepresivos, según añade.

No obstante, aquellas personas que luchan contra la adicción al amor pueden beneficiarse algún día con otro tipo de droga. Teóricamente, el uso de drogas podría contribuir a deshacer el vínculo que sentimos por alguien. Un estudio del 2013 en el que se manipularon algunas hormonas de ratones de las praderas así lo sugiere. Estos animales son monógamos y tienen fuertes vínculos de pareja (un proceso que involucra a la hormona vasopresina). El equipo encontró que bloquear los receptores de esta hormona provoca que los machos dejen de defender a sus parejas y pasen tiempo con otras hembras.

Hay evidencia también que apunta a que podríamos tener una especie de malla antiamor en el cerebro; ésta nos ayuda a hacernos menos apegados a aquellos a quienes anteriormente sentíamos cercanos. Esta “palmada” podría ayudar a que una persona tenga la habilidad de superar a otra, pero aún no tenemos una idea clara de cómo funciona esto. Del amor se han dicho muchas cosas, pero cualquier definición concluyente aún está muy lejos.