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7 hacks de la neurociencia para reducir los síntomas del insomnio

Buena Vida

Por: PijamaSurf - 07/27/2017

No dormir el tiempo necesario resulta en consecuencias como desregulación de los sistemas inmunológico, endócrino, sexual y nervioso, trastornos emocionales como ansiedad, depresión, bipolaridad e incluso psicosis, irritación, obesidad, etcétera

Dormir es, junto con comer, una de las actividades de mayor importancia para el bienestar del ser humano. En caso de que no se descanse lo suficiente, el cuerpo puede desequilibrarse y comenzar a enfermar tanto física como psíquicamente. Entre las principales consecuencias de esto se encuentra la desregulación de los sistemas inmunológico, endócrino, sexual y nervioso, así como trastornos emocionales como ansiedad, depresión, bipolaridad e incluso psicosis, irritación, obesidad, etcétera.

Para conseguir una higiene óptima del sueño, el experto en el tema y profesor asociado de neurología de la Harvard Medical School, Patrick Fuller, recomienda una serie de pasos a realizar:

 

– Despertarse siempre a la misma hora

De acuerdo con Fuller, el despertarse a las 11h en fin de semana y a las 7h entre semana, desregula el sistema de la melotonina –hormona relacionada con el sueño– provocando, en muchas ocasiones, crisis de insomnio: “Despertarse a la misma hora cada mañana es una de las cosas más importantes que se pueden hacer para tener un buen sueño”.

 

– Evitar estimulantes pasado el mediodía

Pese a ser sumamente tentador tomarse un café después de la comida, lo ideal es evitar el consumo de refrescos, cafés y tés en las horas de la tarde. Al ser estimulantes del sistema nervioso que tienen efectos hasta 24 horas después de su consumo, pueden desregular nuestra higiene del sueño.

 

– Realizar entre 20 y 30 minutos de ejercicio al día

El ejercicio es un tonificante mágico que ayuda a prevenir una serie de enfermedades relacionadas con el estrés, los malestares cardíacos, la diabetes, ciertos tipos de cáncer, demencia, etcétera. Gracias a que incrementan la calidad y cantidad de sueño durante la noche, las actividades físicas regulan la temperatura del cuerpo y liberan tensión muscular permitiendo un descanso óptimo.

 

– Reducir el consumo de alcohol en la tarde y la noche

Muchas personas consideran al alcohol como un elixir para el buen dormir, pues brinda un mayor sentido de relajación muscular y emocional; sin embargo, el alcohol promueve la deshidratación, que impide un buen descanso a lo largo de la noche. Se trata de un pésimo medicamento en términos de somníferos.

 

– Crear un ritual para ir a la cama

Fuller explica que si él se despierta todos los días a las 5h30, su objetivo es estar en cama con los ojos cerrados a las 21h30. Para alcanzar ese objetivo es importante crear un ambiente ideal para el descanso, mientras se realiza una rutina de “despedida del día”. Por ejemplo, él empieza su ritual lavando los trastes, continúa viendo Netflix y finaliza leyendo las noticias y reduciendo la intensidad de las luces. Esto, de acuerdo con él, programa a su reloj interno a prepararse para ir a dormir.

 

– Disminuir la vista de pantallas (televisivas o móviles) 1 hora antes de ir a dormir

La melatonina se produce cuando hay cierta disminución de la luz solar, indicando al cuerpo que es hora de un merecido descanso. No obstante, no puede haber un aumento de melatotina si se entra en contacto (con las luces de la recámara apagadas) con las pantallas azuladas de los gadgets electrónicos, como los teléfonos celulares.

 

– Procurar ir a dormir a la misma hora todos los días

El secreto para una buena higiene de sueño es ir a dormir a la misma hora todos los días, tratando de mantener una rutina para que el cuerpo se acostumbre a esa dinámica. Si bien no hay que obligarse a dejar de asistir a eventos sociales, es recomendable mantener la rutina diariamente.

¿Cómo descubrir lo diferente en tu vida y aprender a valorarlo?

Buena Vida

Por: pijamasurf - 07/27/2017

Aceptar lo diferente provoca grandes cambios en nuestra vida

En la vida contemporánea nos podemos sentir desbordados por el exceso de estímulos que nos rodea. Sabemos bien que en nuestra época se ha configurado un modelo de experiencia de realidad en el que pareciera imperante siempre estar haciendo muchas cosas, conocer muchas opiniones sobre un mismo tema, saltar de una publicación en redes sociales a otra y así con muchas cosas más, en un ritmo frenético en donde, entre otros efectos, corremos el riesgo de quedar avasallados por ese mar y perder así la brújula de lo que somos, creemos y pensamos. Paradójicamente, el exceso hace que la experiencia del mundo deje la diferencia para encaminarse hacia lo idéntico.

En este sentido, ahora se nos presenta una oportunidad inmejorable y acaso urgente para re-descubrir la diferencia propia de la vida. Desde distintas perspectivas, la idea de lo diferente ha sido reivindicada como un elemento que también da vitalidad al mundo. Sin lo diferente, por ejemplo, no tendríamos capacidad de asombro, pues nos podemos sorprender sólo ante aquello que escapa a nuestras previsiones y la manera en que experimentamos la realidad. La diferencia activa nuestros sentidos, nos lleva fuera de nuestras creencias y, por lo mismo, es capaz de situarnos en territorios que nunca nos hubiéramos atrevido a pisar.

Ser independiente, vivir fuera de la casa familiar, adquirir el primer automóvil, dejar la universidad… éstas son algunas de las circunstancias en donde se vive con mayor ardor la fuerza de la diferencia, al mismo tiempo que se le busca con más empeño. Ser diferente se vive también como un ímpetu por ser arriesgado, creativo, innovador, inquieto: todo ello orientado con un propósito vital que aunque no es sencillo concretar, se sabe que está ahí, animando nuestra existencia.

¿Cómo descubrir lo diferente? En buena medida, relajando nuestros sentidos. Dándonos cuenta de que todo fluye y todo cambia, y aceptando esa mutabilidad. Mirando con atención lo más ínfimo y lo más grandioso, y percibiendo que cada uno de esos elementos tiene el peso específico que lo mantiene presente en nuestro mundo.

¿Y cómo aprender a valorarlo? Sencillo: al tomar conciencia del efecto que eso tiene en nuestra realidad, la manera en que la cambia y, como decíamos, la lleva a un punto imprevisible, siempre nuevo: diferente.

 

Contenido cortesía de Volkswagen México