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Esta es la extraña reacción de los hombres heterosexuales ante los besos entre homosexuales, según la ciencia

Ciencia

Por: Pijama Surf - 07/07/2017

En pruebas de estrés en muestras de saliva, hombres que se consideran libres de prejuicios reaccionaron de una manera inesperada al ver imágenes de afecto homosexual

El camino de la liberación sexual ha sido muy castigado. El siglo XX, sin duda, fue un gran acelerador para este tema, en parte gracias a los movimientos pro libertad que se generaron en muchas aristas, entre ellas la política y la femenina. Al tema de la diversidad sexual, sin embargo, incluso en países considerados como progresistas, aún le falta mucho camino por recorrer.

Como ejemplo, un reciente estudio de investigadores de la Universidad de Nueva Escocia en Canadá encontró que en la mayor parte de los hombres heterosexuales que vieron imágenes de homosexuales besándose se detonó estrés, el cual  fue encontrado en muestras salivales. El total de los participantes fue de 120.

Incluso en los hombres que habían reportado no tener prejuicios homofóbicos se produjo estrés. En el experimento se les mostraron imágenes desagradables, además de escenas románticas entre homosexuales. En la mayor parte de los casos, la segregación de estrés se dio ante las imágenes de los dos tipos.

En entrevista para PsyPost, la investigadora Karen L. Blair advirtió que este tipo de estrés de ningún modo puede vincularse a violencia o discriminación explícitas. Esta respuesta responde quizá a un prejuicio cultural que aún existe incluso en aquellos que creen que no lo tienen, y que se manifiesta sólo por pocos segundos. Sí: al parecer, nos falta mucho más camino por recorrer en el reconocimiento de la diversidad sexual.

El síndrome del orgullo es verdadero y se manifiesta cuando la persona con poder se siente poderosa

En numerosas tradiciones místicas se ha advertido de la importancia de llevar una vida sencilla para cultivar la simpleza de espíritu y, con ello, alcanzar más fácilmente la virtud.

Pero más allá del tabú cultural hacia el poder, de sus mieles que hacen perecer la razón y la sensibilidad (está comprobado que el poder es tan adictivo como la cocaína), ¿qué tan sano es? Cuando se experimentan altos niveles de poder se pierde la empatía, la capacidad de sentir a los demás y disminuye la acción de las determinantes neuronas espejo --no podríamos tener relaciones significativas ni intercambios profundos si prescindiéramos de las neuronas espejo, también llamadas neuronas de la empatía.

 

El poder de la burbuja

Es paradójico, ya que las personas que ejercen el poder toman decisiones que conciernen a la vida de millones de personas, y, al mismo tiempo, mientras más poder experimenta un individuo tiene menos capacidad de empatía. ¿Por qué?

Uno de los motivos es la burbuja. Las personas con mucho poder generalmente se rodean de gente que se beneficia de ese poder, como empleados o negociantes, lo que privilegia un ambiente de condescendencia que empodera más el ego del individuo.

Aunque más allá del nivel de poder de la persona, el verdadero problema pareciera radicar en el valor que le confiere. Es decir, lo que mata la empatía es sentirse poderoso. A la pérdida de empatía como resultado del poder se le llama síndrome del orgullo y ha sido estudiado desde hace décadas. Uno de sus analistas ha sido Jonathan Davidson, quien lo define así:

Es un desorden de posesión del poder, particularmente cuando está asociado a un gran éxito, sostenido por pocos años y poca coacción de un líder.

Este síndrome, a grandes rasgos, se manifiesta en desprecio por otros, pérdida de contacto con la realidad, acciones impulsivas y demostración pública de la incompetencia de otros.

Un estudio de la Universidad de Ontario arrojó, gracias a mediciones por resonancia magnética, que los individuos con poder tienen menor capacidad de detectar las emociones de otros en fotografías, o bien, la activación de sus neuronas espejo es mucho menor.

Y aunque quizá lo mejor sea simplemente no comprar la idea de que el éxito es reconocimiento, y que mantengamos sanas nuestras mentes dando valor a la historia de cada persona, aparentemente la verdadera diferencia está englobada en qué tan poderoso se siente el poderoso.

Y tú, sea cual sea tu posición social, ¿te sientes poderoso?