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Los 3 puntos claves de Buckminster Fuller para despertar y cambiar el mundo

Buena Vida

Por: PijamaSurf - 07/24/2017

Uno de los pensadores más optimistas del siglo XX nos da 3 claves para cambiar la realidad

El siglo XX fue prolífico en avances tecnológicos, médicos y militares, y también en pensadores de muy diversa índole que podrían agruparse, vistos desde la actualidad y en un ejercicio de síntesis algo apresurado, en apocalípticos, integrados y utopistas. El arquitecto, diseñador y filósofo estadounidense Richard Buckminster Fuller (1895–1983) parece oscilar entre estos dos últimos grupos. De la cúpula geodésica del Epcot Center en Disneyland a diversos proyectos para viviendas accesibles, la mayoría ignorados hasta ahora, se asoma una vida y un pensamiento que intentaron esquivar las complicaciones del capitalismo salvaje y buscar a la vez la realización de un mundo ideal integrando los recursos y los avances disponibles.

Buckminster Fuller optó por ver lo mejor de la humanidad y su visión de las cosas estaba dirigida a construir un mundo globalizado, pero con intenciones menos económicas que de bienestar e igualdad social para todos y cada uno. A continuación, te compartimos los tres puntos claves para entender su pensamiento y aprender de sus decisiones vitales:

 

Tu vida no te pertenece

Cuando era joven Fuller trabajó en una fábrica de textiles, en la marina de los Estados Unidos y en la industria del embalaje para carnes. En sus años veintes, al lado de su suegro, fundó una empresa para construir viviendas ligeras, pero la compañía fracasó. A los 32 años se quedó en bancarrota, vivió en las calles y en los albergues públicos de Chicago y, poco después, su hija murió a causa de las complicaciones de la polio y de la meningitis espinal. Sintiéndose totalmente frustrado y responsable de la muerte de su hija, Fuller se volvió alcohólico y decidió matarse. Pero en el umbral del suicidio tuvo una revelación: su vida no era de su propiedad, sino que le pertenecía a la humanidad. Entonces, prometió dedicar el resto de sus días a un experimento trascendental: encontrar el modo en que un solo individuo podría contribuir al cambio del mundo y beneficiar así a toda la humanidad, lo que sería un ejemplo de un pacto con Dios, mucho menos publicitado que el famoso “pacto con el Diablo”.

 

No intentes cambiar a las personas. Transforma el medio ambiente

Siendo arquitecto, Buckminster Fuller se dio la misión de cambiar nuestra especie, un rol tradicionalmente desempeñado por políticos y líderes religiosos. Por eso su acercamiento fue diferente y comprendió que es casi imposible cambiar a la gente. En contraste, al buscar cambiar el medio ambiente donde las personas se desenvuelven creó espacios como la cúpula geodésica y la casa Dymaxion: un simple recorrido en tales edificaciones puede cambiar la percepción y las ideas de la gente e invitarla a replantear su visión del mundo y de sus posibilidades. En vez de sujetar y sacudir a alguien mientras le gritamos “¡El mundo se cae a pedazos!”, su idea fue crear entornos que muestren en sí mismos una solución posible.


 

Tenemos bastantes recursos para cada individuo en el planeta. Para comprobarlo, hay que concebir al mundo como un sistema total

Fuller concebía al mundo como un sistema en su totalidad, en vez de verlo como una multiplicidad de naciones diferentes, aisladas y en guerra, una forma de pensar que es aún más dominante de lo que creemos. En este sentido, acuñó el concepto de Spaceship Earth (Nave espacial Tierra) para indicar lo que según él somos y dónde estamos: “el hecho más importante de la Nave espacial Tierra es que su guía de uso no viene incluida”. En otras palabras, si podemos pensar el mundo como un sistema interrelacionado y coherente es posible comenzar a dirigir el rumbo y resolver integralmente los problemas y carencias de la humanidad como un todo, en lugar de condenar a la muerte a unos para que los menos tengan más que demasiado.

Richard Buckminster Fuller escribió con abundancia, pero su escritura resulta compleja, si no críptica, lo que no ha ayudado mucho para que sus ideas germinen. Por razones obvias, su trabajo ha sido cuestionado y llevado muy escasamente a la práctica. Ha sido más viable ejecutar sus complejos arquitectónicos en Disney, por ejemplo, que en el mundo tal cual, porque conviene ver su trabajo como algo propio de la fantasía o de la ciencia ficción. La globalización, la visión del mundo como un sistema total está en marcha, pero en condiciones muy diferentes a las que anhelaba Fuller, tal vez ingenuamente.

Después de todo, conceptos como el de “sinergia” (implementado por este arquitecto y utopista norteamericano) aún son usados con frecuencia, y es claro que el cambio de las condiciones actuales de vida requiere de la acción conjunta de todos, como si cada uno fuera un órgano fundamental del gran cuerpo de la transformación colectiva. Así que si esta breve introducción ha despertado tu interés o curiosidad puedes remitirte al libro A Fuller View, una colección de ensayos de diversos autores especializados en su pensamiento que te dejarán más claras sus ideas, para que puedas profundizar en ellas. 

La experiencia única de sentir la energía en un festival de música

Buena Vida

Por: pijamasurf - 07/24/2017

Algo único ocurre cuando cientos o miles de personas se unen bajo un mismo espíritu en un lugar para celebrar

Critique Magazine: Terence, ¿cuál crees que es la cumbre de la evolución humana?

Terence Mckenna: Una buena fiesta.

Desde tiempos remotos, el ser humano ha sentido la atracción del rito y la ceremonia y la manera en que éstos se potencian en lo colectivo. Hoy en día, vivimos en un mundo donde gran parte de los ritos tal y como eran concebidos anteriormente han perdido poder o interés; sin embargo, mantenemos de esto la atracción por los festivales, por las grandes congregaciones para participar en un espectáculo, para cantar o bailar.

Algo único ocurre cuando cientos o miles de personas se unen bajo un mismo espíritu en un lugar para celebrar. Los cuerpos y el espacio se convierten en una cámara de resonancias en las cuales viaja no sólo el sonido y la vibración, sino también la energía y la emotividad. Este tipo de eventos pueden ser catalizados por el ingrediente mágico de la belleza; especialmente, la belleza de un lugar que permite reconectar con la naturaleza a la vez que alimenta nuestra imaginación con la luz y el color. Es de esta comunión entre la gente, la naturaleza y la música que se genera un vector único de energía/presencia. Momentos así son memorables, pues son pocas las posibilidades de conjugar estas variables que crean la particularidad de la experiencia.

Sin duda, esta es una de las grandes razones por las que estamos viviendo el florecimiento de los festivales de música, particularmente en lugares que se nutren de un coeficiente de belleza y conexión con las fuerzas naturales. Estos son espacios en los que, a través de la emoción de la música y la energía exponencial que se produce por la concentración de la gente, ocurre una íntima vinculación entre los amigos que comparten el momento: euforia, alegría, amor, etcétera.

Una de estas oportunidades es el  Festival Corona Sunsets (que se llevará a cabo en la Hacienda San Pancho, Nayarit, el 22 de julio), en el cual música electrónica de primer orden estallará ante el telón del atardecer. Esta es la quinta edición de este festival mundial, que en esta ocasión conjuga todo un espectáculo visual al atardecer, al lado del mar, en el que habrán nueve DJs internacionales y nacionales, con la consigna de crear una experiencia de alta estimulación energética.

 

Consulta este enlace para saber los detalles y ver el cartel del evento